La trifulca entre El País y La Sexta de este viernes a propósito del caso Lezo tenía materia para una pintura negra de Goya como “Duelo a garrotazos”. Al final, oh cielos, quedó en pelea de gallitos. Una gresca más falsa que un euro de madera sobre quién habló y quién calló información sobre la presunta red de corrupción tejida alrededor del Canal de Isabel II por Ignacio González, el expresidente de la comunidad de Madrid. La pendencia no ha servido más que para inflar algunos egos y ocultar el caso real. Vayamos por partes.

El País desvelaba este viernes nuevas conversaciones entre los directivos de La Razón, Mauricio Casals y Francisco Marhuenda, que discuten concreta y abiertamente cómo presionar a la actual presidenta de Madrid, Cristina Cifuentes. Querían evitar que Edmundo Rodríguez Sobrino, propietario del 23,9% de La Razón y directivo del diario, fuera involucrado en la investigación sobre los chanchullos del Canal de Isabel II.

En una de las conversaciones entre Casals y Rodríguez, el primero tranquiliza al segundo: “Y que vea [Cifuentes] que no es únicamente La Razón, sino que está La Razón, Antena 3, Onda Cero y La Sexta (…). Y no te preocupes, que las pasará putas esta señora”.

“Ferreras, de cine”

No sirvió de nada. Rodríguez Sobrino entró en prisión el pasado 21 de abril, el mismo día que Ignacio González. Mejor suerte corrieron Casals, presidente de La Razón, y Marhuenda, director del diario. Ambos fueron desimputados del delito de coacción a Cifuentes.

Las conversaciones llevan al diario de Prisa a titular “Las grabaciones del caso Lezo revelan las presiones de Atresmedia [empresa matriz de los medios de Planeta] a Cifuentes para proteger al responsable del Canal de Isabel II en América”, que no era otro que Rodríguez Sobrino.

De otra conversación entre Casals y González, la Guardia Civil deduce que, al menos en una ocasión, Casals “parece haber podido detener que en (…) La Sexta comentaran y/o debatieran” sobre un supuesto cobro de comisiones que involucra al propio González. “Pensaban darlo”, comenta Casals, pero “[Antonio] García Ferreras [presentador del programa de La Sexta Al Rojo Vivo] se ha portado de cine”.

Un cabreo de 14 minutos

Ferreras se ha cabreado. Mucho. Mucho. Mucho. Al Rojo Vivo ha dedicado este viernes un segmento de casi catorce minutos a enfatizar machaconamente que, pese a las presiones de Ignacio González, su programa y los noticieros de La Sexta “siempre informaron” de las corruptelas que rodeaban al expresidente de la comunidad de Madrid. La que han destacado es una derivada menor, que ni siquiera figura en el auto de Eloy Velasco, el juez que investiga el caso: la compra fraudulenta por la esposa de Ignacio González de un "lujoso ático dúplex" de 500 metros cuadrados en Marbella.

“Mientras”, acusa Ferreras, “muchos periodistas de El País tenían mucha información sobre el ático dúplex y no la dieron. Es más, había órdenes de ponerse de perfil (…) con los escándalos de González”. Cita como prueba una entrevista a González del 1 de mayo de 2014 en que ni una de las 26 preguntas se refiere a los tejemanejes que ya entonces se investigaban.

El conductor también se apoya en periodistas de otros medios (Público, El Confidencial, Info Libre, eldiario.es) que forman parte de su equipo habitual de tertulianos. Sobre todos reinaba Eduardo Inda, quien levantó el escándalo del ático/comisión de Ignacio González en El Mundo. Inda es uno de los periodistas en los que se apoyaba el grupo de policías que fabricaron informes falsos contra políticos independentistas dentro de la “operación Catalunya”. El digital que ahora dirige, OK Diario, es el único medio que no publicó la imputación de Marhuenda, pareja estrella del mismo Inda en las tertulias de La Sexta Noche. Casualidad.

Dramáticamente, concluye Ferreras: “Yo en persona acudí a la Policía Nacional y (…) declaré ante la fiscalía de Madrid contra un señor que hoy está en prisión y que se llama Ignacio González”. Como queriendo decir que su testimonio fue decisivo en el caso. Anda ya.

Vulgar refriega

La única marca de Prisa que se salva de la catilinaria es la Cadena SER, el medio que lleva más tiempo tras los manejos del expresidente de la comunidad de Madrid. El descargo de Ferreras incluye algunas imágenes del espionaje a que fue sometido González en un viaje a Colombia, una de las exclusivas de la radio de Prisa sobre el personaje.

Para acabar de convertir un colosal episodio de corrupción en una vulgar refriega de periodistas, a Ferreras le ha replicado, con once tuits, uno de los periodistas políticos más veteranos de El País:

Nada personal

Ni unos ni otros responden a nada sustancial. Peor: se contradicen, seguramente porque en una riña llega un punto en que ni recuerdas cuál era el motivo de la cosa y te concentras en tumbar al adversario.

El País da a entender que Atresmedia presionaba a Cifuentes para salvar a uno de sus socios y directivos. Nah. La misma Cifuentes declaró que no se había sentido coaccionada, declaración que decidió la desimputación de Casals y Marhuenda. A este último, además, Cifuentes había dejado claro, "como amigo", que no tenía nada personal contra Rodríguez Sobrino.

Para explicar la contradicción, el diario de Prisa insinúa que la decisión del consejo de administración de La Razón —léase Planeta— de vetar la campaña contra la presidenta Cifuentes se debe a los intereses de Atresmedia en gestionar las universidades que proyectaba la comunidad de Madrid. ¿En qué quedamos? ¿Era Atresmedia quien presionaba a la presidenta o era un bullying particular de Casals, Marhuenda y Rodríguez Sobrino al margen de su propia empresa?

Ferreras, por su parte, se explaya en mostrar fragmentos de su programa y de los noticieros de La Sexta en que informan de la investigación sobre los tejemanejes de González. Claro. Hicieron lo que ningún medio podía evitar desde el año 2012, cuando el hedor en torno al Canal de Isabel II se podía cortar con un cuchillo de postre.

El elefante en la sala

Tanto ruido oculta el elefante en la sala: los negocios fraudulentos en América Latina de los que se acusa a González, Rodríguez Sobrino y otros, negocios por los que ahora duermen en la cárcel. A eso, a los movimientos de fondos y cheques en la sociedad panameña Lauryn Group, el bufete Igra y el banco suizo Anglo Irish Bank —no al “lujoso ático dúplex” ni a la charleta mafiosa de Marhuenda, Casals y Rodríguez— se dedicó la Cadena SER desde 2009, dos años antes dos, gracias a la perseverancia de una de sus periodistas, Pilar Velasco, cuyas investigaciones permitieron arrancar el caso Lezo y son las únicas que el magistrado cita en su auto de hace una semana.

Por ese trabajo se querelló Ignacio González en 2011 contra Pilar Velasco por descubrimiento y revelación de secretos. La periodista fue imputada en primera instancia. González era entonces vicepresidente de Esperanza Aguirre. Velasco, una reportera que trabajaba sola. Ferreras fue a declarar a la fiscalía. Velasco estuvo dos años procesada.

La querella fue desestimada dos años más tarde por la Audiencia de Madrid. La periodista, dice el auto de archivo, se limitó a hacerse eco de una noticia “de evidente relevancia social” que “cumple con los requisitos de veracidad e interés general”. Más aún. En un voto particular, uno de los magistrados critica abiertamente al instructor del caso, el juez Adolfo Carretero, porque su imputación “carece de todo fundamento”.

Nadie entrevistó ayer a Pilar Velasco. Ni El País ni La Sexta. Se conoce que lo importante no era la sustancia de la trama corrupta sino inflar el ego de los periodistas que mariposeaban a su alrededor sin quemarse las alas —y arrojar barro sobre el competidor. En una de las conversaciones filtradas, Marhuenda habla con González de "piratolandia". Pues eso.

Tensiones Prisa-Planeta

Era cuestión de tiempo que estallara la pugna entre Prisa y Planeta. Una anécdota revela el alcance de las tensiones entre ambos.

El 23 de diciembre de 2016, El País publicó una información sobre las cuentas de Planeta Corporación bajo el título “El auditor acusa a Planeta de maquillar sus pérdidas". En el subtítulo se lee: “La matriz del grupo no llevó al resultado el deterioro de su participación en el [Banco] Sabadell”. Es cosa vieja y sabida, referente a las cuentas de 2015. Además, es raro que el auditor “acuse” a su cliente. Ese verbo se usa de forma punitiva para presentar negativamente el ejercicio.

Era simplemente el cumplimiento de una amenaza de Juan Luis Cebrián, presidente de Prisa, tras ser entrevistado por Carlos Alsina en el matinal de Onda Cero, la radio propiedad de Atresmedia. La entrevista era parte de la promoción de las memorias de Cebrián. Al despedirse, el autor dijo al conductor, a micrófono cerrado: “¡Tendremos que publicar el patrimonio de la familia Lara [dueños de Planeta y Atresmedia] y el de Mauricio Casals a ver si así os tranquilizáis!". La historia fue confirmada a El Nacional por John Müller, adjunto al director de El Español, que también participaba en el programa y lo escuchó todo.

Cebrián venía caliente de una entrevista previa con Jordi Évole en Salvados, de… La Sexta. El presidente de Prisa se incomodó mucho cuando en ambos programas le preguntaron por su patrimonio y las informaciones que le vinculan a los papeles de Panamá, cosa que siempre ha negado. A Alsina le espetó: "No he venido aquí a [...] confesar mis pecados ni a someterme a una sesión psiquiátrica. [...] Me puede preguntar usted cuántas veces me he masturbado, pero tampoco lo contestaré. Porque no creo que sea de interés público".

Cebrián estaba alí para hablar de su libro, del que poco se habló en una y otra entrevistas. Y una última trivialidad: las memorias están editadas por Debate, del grupo Penguin Random House, el principal competidor de Planeta en lengua castellana.

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