CRIMS TINTA 2

La escritora Núria Cadenes se ha llevado el premio Crímenes de Tinta con Toda la verdad, una novela centrada en el mundo rural, que se presentó al concurso sin seudónimo. El premio disfrutó de mucha participación: se recibieron 39 originales. En esta convocatoria, el que había sido conocido como “el premio de los Mossos”, por estar organizado por la Conselleria de Interior, ha sido apoyado por la editorial RBA e incorporado al festival literario BCNegra. El premio fue otorgado por el presidente de RBA y la alcaldesa Ada Colau, que se felicitó del reconocimiento por la UNESCO de Barcelona como ciudad literaria, y animó a los escritores a poner de manifiesto, también, “las partes más oscuras e inquietantes” de esta ciudad. Un selecto cóctel, con presencia de grandes figuras del mundo editorial, ha sellado la entrega del premio catalán más famoso en la novela negra.

Una obra original

El jurado, integrado por el periodista Toni Iturbe, el editor Jordi Rourera, el escritor Carlos Zanón, la comisaria de los Mossos Cristina Manresa y el librero Paco Camarassa, ha destacado, sobre todo la originalidad de la obra. Frente a la clásica obra policíaca, explicada por un narrador omnisciente, Toda la verdad se construye a partir de quince voces que relatan diferentes fragmentos de una misma realidad. Un conjunto de piezas que, juntas, ayudan a completar el mosaico de la realidad terriblemente violenta de un pequeño pueblo.

Dolmeriu, el infierno en el campo

Dolmeriu, el escenario de Toda la verdad, es un típico pueblo mediterráneo, de 500 habitantes: con sus olivos, sus viñas, sus tiendas y sus veraneantes. Entre estos últimos, un empresario de éxito con turbias conexiones políticas, Robert Mascaró. Cuando Mascaró aparece asesinado, la vida cotidiana del pueblo se revoluciona. Y se ve sacudida por la llegada de varios personajes procedentes de la ciudad, pero también porque el crimen acaba por poner de relieve todas las tensiones que existen en la pequeña comunidad.

La violencia cotidiana

Como toda novela negra, Toda la verdad incorpora grandes dosis de violencia. “Pero no es la violencia de un cártel mexicano”, aclara la autora, es una violencia mucho más nuestra:
“Reflejo la realidad de mi país, tan pacífico en superficie y tan violento por dentro. La novela está llena de esta violencia que nos parece tan normal y que cubrimos con silencio.
En realidad, Cadenas en su obra hace énfasis en lo cotidiano, en “aquello que aceptamos como correcto aunque sabemos que no está bien”. La escritora, que ha trabajado como periodista, asegura que se ha inspirado, en buena parte, en hechos reales, “pero suavizados para que sean creíbles. Si los hubiera explicado tal y cómo sucedieron, nadie se lo habría tragado".

De la prisión a la literatura

Núria Cadenes fue fundadora de la organización juvenil independentista Maulets. En 1988, con sólo 18 años, fue condenada por sus vínculos con Terra Lliure y pasó cuatro años en prisión. Después de salir libre ha trabajado como traductora, como periodista y como librera. Últimamente, preside el partido Solidaritat Catalana per la Independència.

Se dio a conocer, en el mundo de la literatura, el 1990, cuando publicó Cartas de la prisión, una recopilación de varias misivas enviadas durante el tiempo que estuvo recluida; prosiguió en la temática con las Memorias de prisión. Ella afirmaba que "Si eres libre, eres libre. Lo más importante es que no te pongan la prisión dentro". Dio el paso a la novela en 1999 con El cielo de las ocas, que también se centraba en el mundo independentista juvenil. En el 2002 cambió de género y se pasó a la biografía con L'Ovidi, dedicada al cantante de Alcoy. Su novela El banquero, del 2013, que reconstruía la vida y los sentimientos del contrabandista y financiero mallorquín Joan March, le valió críticas muy positivas. Más tarde, en un relato, ensayó la literatura policíaca, en la que ahora se consagra.

En marzo en las librerías

Toda la verdad aparecerá publicada en marzo. La publicará la colección La Negra, de Ediciones La Magrana, donde han aparecido grandes nombres de la literatura negra internacional como Philip Kerr o Arnaldur Indridason, pero que se hizo famosa por apostar sistemáticamente, por primera vez, por autores locales. Algunos de ellos, como Agustí Vehí, Marc Pastor o Andreu Martín, hoy ya son escritores consagrados.