Lunes de Pascua de 2025, 21 de abril. Buena parte de las conversaciones del día de la Mona giran en torno a la figura del papa Francisco: el Vaticano había anunciado a media mañana su fallecimiento después de semanas ingresado en el hospital . Y, como morto un papa se ne fa un altro, estas discusiones, tanto en el ámbito familiar como en los medios de comunicación, intercalaban alabanzas y críticas hacia el papa muerto y las especulaciones sobre quién sería el sustituto de un Santo Padre muy singular y que se había puesto en contra a los sectores más conservadores de la Iglesia católica. En cuestión de días, todo el mundo se sentía un experto en esta institución y la realidad es que, muchos de los que hablaban con la boca llena, apenas se habían adentrado en las intrigas vaticanas a través del excelente Conclave, una película que se estrenó a finales de 2024.  Solo se llevó un Oscar en la gala que se había celebrado un mes atrás y sus intérpretes se fueron con las manos vacías, pero había calado en la opinión pública y TikTok, una plataforma dirigida a un público muy joven, iba lleno de montajes sobre cardenales, camarlengos y monjas con música de Charlie XCX. 

“El cardenal reformista moderado estadounidense Robert Francis Prevost va logrando consensos”

En un momento complejo para la iglesia, eran muchos los que vaticinaban un cónclave largo y disputado, con posiciones enfrentadas. Ahora que está a punto de cumplirse un año de la muerte de Francisco, el catalán mejor informado de las intrigas vaticanas ha publicado un libro sobre este cónclave y repasa el camino que llevó al candidato “tapado” y que “ganó el ruido”. Estamos hablando de la obra Lleó XIV, ombres sota la cúpula, de Vicenç Lozano, publicada por Pòrtic Edicions. Mientras otros medios hablaban todavía de nombres que ya habían quedado del todo descartados por diferentes asuntos, pero que sonaban atractivos para el público, Lozano fue el primero que puso el nombre de este prefecto de la Congregación de los Obispos, un cargo que resultó clave bajo los frescos de Miguel Ángel. El seis de mayo, horas antes de que los cardenales se encerraran en la Capilla Sixtina, el periodista e historiador catalán ya hablaba de él como un candidato que iba alcanzando cada vez más consensos y al día siguiente lo dejó por escrito en las redes.

'León XIV, sombras bajo la cúpula'
'León XIV, sombras bajo la cúpula'

Los nombres de los favoritos que pronto se diluyeron 

Francisco no había sido enterrado todavía en su basílica preferida, Santa María la Mayor, y ya había nombres que destacaban y rumores que apuntaban en todas las direcciones. Que había llegado el momento para que en Roma volviera a haber un papa italiano, con el foco puesto sobre el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, que anhelaba esta posición y convenció a casi todo el mundo de que la podría conseguir. Que después de más de una década con un papa punky y bocazas era el momento de volver a la rigidez, con los nombres subrayados de Robert Sarah, guineano (¿era el turno de un papa negro y ultraconservador?), el estadounidense Robert Burke, sancionado por Francisco, o Péter Erdő, húngaro y que partía como uno de los posibles favoritos. Que había que aprovechar el camino abierto por el papa argentino y apostar por una figura como la del filipino Luis Antonio Tagle, de sonrisa afable pero sin demasiados aliados en los pasillos vaticanos. También había otros nombres destacados, como el del patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista  Pizzaballa, a quien en las redes se le conocía como el señor con el nombre más italiano de la historia y que recientemente ha sido noticia, o el del cardenal francés Jean-Marc Aveline. Estos nombres, que entre finales de abril y principios de mayo de 2025 nos empezaron a sonar familiares, tenían algunos puntos a favor, pero ninguno de ellos fue capaz de reunir los consensos necesarios para el cargo. 

Lozano, que ha sido redactor de la sección de Internacional de TV3 durante más de treinta años, del 1984 al 2019 y colaborador de numerosos medios de comunicación, es el gran experto del país en el Vaticano, autor de diferentes libros y reportajes sobre la institución. Todos estos años de bagaje le han llevado a tener una red extensa de fuentes más que fiables que se ven reflejadas en este libro que demuestra que, a menudo, la realidad supera la ficción: portazos, miradas penetrantes, gestos silenciosos, expresiones latinas... Todo ello está presente en este libro, donde se relata el camino complejo que siguieron aquellos que querían que el camino de Francisco continuara abierto y no llegara al poder un pontífice que deshiciera todo este recorrido. 

Il Dottore, Monseñor C y el director de Orquesta

Lozano, que nos presenta a quien después se convertiría en León XIV como el hombre tranquilo que atraviesa fumando la plaza de San Pedro hasta la entrada del Palacio Apostólico en uno de sus últimos días como Robert Prevost, nos guía a través de tres figuras: Il Dottore, un empresario católico, asesor de algunos cardenales y admirador de Francisco que se fijó como gran objetivo encontrar un candidato que pudiera convencer a los más recelosos y que, a la vez, continuara con el legado del argentino; el Director de Orquesta, muy poderoso dentro de todo este entramado, elegante, muy próximo a León XIV y a quien el autor describe como la “persona que escribió la partitura para que Robert Francis Prevost llegara al pontificado”, a pesar de que su testimonio le ha llegado a través de otras fuentes; Monseñor C, el contrapeso de la balanza, antireformista y contrario a toda concesión para conseguir la eternidad de la iglesia, un representante del Vaticano profundo, “conservador, y mucho, pero nunca banal”. 

La elección de un papa norteamericano en tiempos de Trump sorprendió a algunos (para algunos es como si el próximo James Bond hubiera nacido en Texas), aunque desde América Latina su elección fue recibida con entusiasmo: ha pasado buena parte de su vida en Perú, en Chiclayo, y los medios de la zona lo identificaban como un papa que conocía la pobreza de primera mano. De hecho, la clave para sumar mayorías, como explica Lozano en el libro, fue el dinero, la economía y una posible solución a los números rojos del Vaticano. 

En Roma no se pierde, se espera 

El autor también nos explica el juego de equilibrios que llevaron a Prevost al papado, con una red de la cual ni él era consciente, con una historia de secretos, confidencias y gestos que resulta más emocionante que el perfil que finalmente fue escogido dentro de la Capilla Sixtina por sus colegas: un reformista moderado, a pesar de que los más conservadores, empezando por el polémico empresario trumpista Steve Bannon, pusieron el grito en el cielo pocos minutos después de ver quién aparecía en la Logia de las Bendiciones. Lozano, sin embargo, va más allá y el relato también transcurre durante los primeros meses de papado de León XIV, que, en junio, visitará Barcelona coincidiendo con el centenario de la muerte de Antoni Gaudí. Además de los retos a los que se enfrenta el nuevo papa, que pronto celebrará su primer aniversario en el cargo, como la lucha contra los abusos, también deberá estar preparado para hacer frente a aquellos que, desde dentro, quieran derrocar esta tendencia a la reforma, por moderada que sea, y que siempre están al acecho. Como señala el conservador Monseñor C en uno de los fragmentos del libro, “perder implica que el partido se ha acabado. Y eso, estimado mío, en Roma no pasa nunca. Aquí no se pierde, se espera”.