A mediados del siglo pasado, una pintura gótica del maestro borgoñón-leonés Nicolás Francés, uno de los artistas más reconocidos del gótico internacional, se vende por poco más de 5.000 pesetas, lo que hoy en día serían unos 30 euros. A la obra, que durante cinco siglos se exhibió en la iglesia de la localidad de Villalpando, en la provincia de Zamora, se le había perdido el rastro en aquel momento, hasta ahora, que gracias a la inteligencia artificial de Google Lens, un investigador la ha encontrado en un museo de los Estados Unidos. Jaime Gallego, de la fundación ZamorArte, detalla los detalles de la desaparición de la obra de arte y cómo, siete décadas después, la ha encontrado gracias a una investigación iniciada el verano pasado y que ha tenido como aliada clave la herramienta de reconocimiento visual por inteligencia artificial del gigante tecnológico.
La obra, llamada Procesión al Monte Gargano, formaba parte del retablo de la iglesia de San Miguel de Villalpando, y es una de las cuatro tablillas originales que lo integraban. En 1957, con muchos templos en el pueblo y poco dinero para mantenerlos, el párroco de la localidad decidió vender las tablillas del retablo para financiar las obras de la casa parroquial. La pintura formaba parte de un lote de una decena de tablas góticas que se vendieron conjuntamente por entre 50.000 y 60.000 pesetas y después de la venta, según la documentación consultada por el investigador, viajaron a la capilla de la baronesa Anita Breuille en Córdoba. A partir de aquí se pierde todo rastro de las pinturas hasta que en 2013, un artículo del entonces director del MuseU de Montserrat, Josep Laplana, arroja algo de luz sobre las tablas de la iglesia de San Miguel de Villalpando y, en concreto, sobre las cuatro dedicadas a la figura del santo.
Dos en Catalunya y dos en Estados Unidos
El mismo Josep Laplana confirmaba entonces que una de las mesitas se exhibía en el Museu de Montserrat, mientras que otra se encontraba en el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC). La tercera de la serie fue a parar al Museo de Cincinnati, en los Estados Unidos, pero no se sabía prácticamente nada de la cuarta, que ahora se ha encontrado. Obstinado en descubrir qué le pasó, Jaime Gallego inició en agosto sus indagaciones y descubrió que la mesa estuvo a punto de recalar también en Cincinnati, pero allí se le perdía la pista. La investigación pudo avanzar gracias al hallazgo de un negativo en blanco y negro de la obra que fotografió el marchante, historiador del arte y arquitecto catalán Josep Gudiol Ricart en el año 1960 y que se encontraba en el Institut Amatller d'Art Hispànic. El hallazgo del negativo sirvió para confirmar que la obra entró en el mercado internacional del arte en aquel momento.
La IA descubre su ubicación actual
Para determinar la ubicación actual de la pintura, se aplicaron técnicas de inteligencia artificial a la imagen histórica, cuyos resultados hicieron ver dos coincidencias exactas con fotografías tomadas por visitantes del museo donde se custodia la obra. La tabla que faltaba se ha podido localizar en el Michele and Donald D'Amour Museum of Fine Arts de la localidad de Springfield, en el estado de Massachusetts, en Estados Unidos, donde se exhibía sin saberse su origen. Junto a Procesión al Monte Gargano, también se exhibe un retablo de la iglesia del desaparecido pueblo de Fuentes de Duero, en Valladolid, que sí estaba documentado.
Ante el hallazgo, Gallego ha reconocido que, "aunque duele tener esta y otras pinturas tan lejos de Villalpando, hoy solo queda lamentar que el patrimonio se haya malvendido y asumir que no se puede exigir su devolución". Ha subrayado que la localización de la pieza "es un motivo más para valorar el patrimonio que aún se conserva y cuidarlo de la mejor manera, empezando por la misma iglesia de San Miguel, de la que salieron las tablas y que actualmente se encuentra en un grave estado de deterioro", según ha afirmado en declaraciones a La Opinión El Correo de Zamora.
También está en su deseo que algún día puedan volver a exhibirse temporalmente en Villalpando las cuatro tablas, que son "de una calidad muy buena" y de un artista gótico como Nicolás Francés "muy reconocido", del cual actualmente se pueden ver frescos y un retablo en la Catedral de León y otro retablo en el Museo del Prado. Aunque la investigación de estas cuatro tablas hermanas ha concluido, queda por saber cuáles eran y qué pasó con las otras seis obras góticas de Villalpando vendidas en el mismo lote por un precio conjunto que al cambio hoy serían entre 300 y 360 euros.