Bulgaria ha ganado el Festival de Eurovisión 2026 en una de las ediciones más tensas y polémicas de los últimos años. La cantante Dara, representante búlgara, se impuso este sábado en Viena con 516 puntos gracias a Bangaranga, una propuesta de pop electrónico con influencias folclóricas que convenció tanto al jurado profesional como al televoto. El triunfo llegó en una final marcada por la presencia de Israel, el boicot de varios países y la ausencia de España por primera vez desde 1961. Israel, representado por Noam Bettan con la balada Michelle, acabó en segunda posición con 343 puntos, de los cuales 220 procedían del voto del público.
La votación mantuvo la incertidumbre hasta el final, ya que después del recuento de los jurados, Bulgaria ya figuraba entre las grandes favoritas, pero el televoto situó a Israel provisionalmente a la cabeza. Finalmente, los puntos del público catapultaron a Dara hasta la primera posición y dieron a Bulgaria su primera victoria en la historia del festival. La cantante, de 27 años, ha batido el récord de mayor diferencia de puntos entre el primer y el segundo clasificado en toda la historia de Eurovisión.
El tercer puesto fue para Rumanía, con 296 puntos, gracias a Alexandra Căpitănescu y su canción Choke Me, una mezcla de rock y electrónica. Australia, una de las candidatas destacadas con Delta Goodrem, quedó cuarta, mientras que Finlandia, que figuraba entre las favoritas de las casas de apuestas, se tuvo que conformar con la sexta posición.
La edición del 70º aniversario de Eurovisión se celebró en el Wiener Stadthalle, ante más de 11.000 espectadores, con la participación de 35 países en el conjunto del certamen y 25 en la final. Es la cifra más baja de participantes desde principios de los años 2000. Cinco países, entre ellos España, no compitieron en protesta por la presencia de Israel.
RTVE tampoco retransmitió la gala. A la hora de inicio de la final, La 1 emitió un mensaje contundente contra el certamen: "El festival de Eurovisión es un concurso, pero los derechos humanos no lo son. No hay espacio para la indiferencia. Paz y justicia para Palestina". En su lugar, la cadena ofreció un especial de La casa de la música.
Los espectadores ubicados en España, a pesar de la ausencia de RTVE, pudieron seguir la final por internet a través del canal oficial de Eurovisión en YouTube y votar dentro del bloque "Resto del mundo", incorporado en 2023 para agrupar el voto de los países no participantes.
La UER abre la puerta al regreso de Rusia
El festival también quedó atravesado por el debate sobre Rusia. El director ejecutivo de Eurovisión, Martin Green, afirmó antes de la final que "invadir un país no es motivo de expulsión en Eurovisión" y recordó que Rusia había sido suspendida por la UER porque su radiotelevisión estaba intervenida por el gobierno, hecho que vulnera las normas de la organización. También apuntó que el país podría volver "teóricamente", aunque después matizó que "no hay conversaciones en marcha" con la televisión estatal rusa.
Estas declaraciones provocaron la reacción del presidente de RTVE, José Pablo López, que pidió a la UER que las rechazara formalmente porque, según escribió, "destruyen la imagen del concurso y dificultan el regreso de España". También denunció lo que considera "un insulto flagrante a los valores europeos".
Al final de la gala, los presentadores Viktoria Swarovski y Michael Ostrowski enviaron un mensaje a los países ausentes: "Os hemos echado de menos; confiamos en que volváis y os daremos la bienvenida".
