Eurovisión celebra este sábado en Viena la final de su 70ª edición en un clima muy alejado del ambiente festivo que acostumbra a rodear el certamen. La participación de Israel, el boicot de España, Irlanda, Islandia, Eslovenia y los Países Bajos, y las sospechas sobre el uso político del televoto han convertido esta edición en una de las más convulsas de la historia reciente del festival. Este año participan 35 países, la cifra más baja desde la ampliación del concurso a partir de 2004. La salida de España y de otras televisiones públicas ha tenido también un impacto económico para la Unión Europea de Radiodifusión, que ha perdido parte de los ingresos vinculados a los cánones de participación y emisión. RTVE, además, no retransmitirá la final, en coherencia con su decisión de no participar. Solo se podrá seguir por el canal oficial de YouTube de Eurovisión.

La tensión se ha hecho visible también en las calles de Viena, ya que diversas entidades propalestinas han organizado actos de protesta contra la presencia de Israel en el festival. El viernes, ante la estatua de María Teresa de Austria, se celebró un festival alternativo bajo el lema “Ningún escenario para el genocidio”. Para este sábado a las 14:00 horas hay convocada una manifestación por el centro de la capital austriaca, antes del inicio de la gala. La ministra española de Juventud, Sira Rego, también ha hecho llegar un comunicado de apoyo al festival alternativo. En el texto, califica de “complicidad vergonzosa” que los organizadores de Eurovisión “permitan que se encubra esta violencia”. Rego añade que “los pueblos de Europa se niegan a ser cómplices de la normalización de la barbarie”.

La presencia israelí ha sido uno de los grandes focos de polémica. El representante de Israel, Noam Bettan, interpreta Michelle, una canción en francés, inglés y hebreo. Durante la primera semifinal se oyeron gritos de “¡Detened el genocidio!” cuando empezó a cantar. La televisión austriaca no los tapó en la señal televisiva, aunque el vídeo colgado posteriormente por la UER en internet no incluía estos gritos. La candidatura israelí también ha estado bajo escrutinio después de que Bettan y la televisión pública KAN fueran amonestados por la UER por pedir apoyo masivo a través de anuncios que vulneraban el reglamento del concurso. Las últimas ediciones ya habían estado marcadas por las acusaciones de uso político del festival por parte de Israel y por las dudas sobre el peso del televoto.

Noam Bettan - Michelle

Para intentar reforzar la confianza en el sistema, la UER ha introducido cambios en la votación. A partir de esta edición, cada dispositivo solo podrá emitir un máximo de 10 votos, en lugar de los 20 anteriores. También se ha ampliado el número de jurados profesionales hasta siete miembros, con la obligación de que al menos dos personas tengan entre 18 y 25 años.

Finlandia, la gran favorita

En cuanto a la competición musical, Finlandia llega como gran favorita con Liekinheitin, interpretada por el dúo formado por la violinista Linda Lampenius y el cantante Pete Parkkonen. La propuesta ha generado debate porque Lampenius ha recibido permiso para tocar el violín en directo, una excepción al reglamento habitual. La UER y la televisión austriaca han justificado la decisión porque "la captación de audio en directo de instrumentos puede ser permitida excepcionalmente si está artísticamente justificada".