Ikea está viviendo un fenómeno inesperado gracias a un peluche. El modelo DJUNGELSKOG, un orangután de felpa que se vende por 16,99 euros, se ha convertido en objeto de deseo tras viralizarse la historia de Punch, un pequeño primate que arrastraba uno de estos muñecos por su recinto en un zoológico.
Punch, abandonado poco después de su nacimiento el pasado mes de julio, protagonizó varios vídeos que rápidamente dieron la vuelta al mundo. En las imágenes se le veía aferrado al peluche, utilizándolo como figura de apego mientras otros monos lo rechazaban o lo apartaban. La escena despertó una ola de empatía en redes sociales y convirtió al muñeco en símbolo de consuelo y ternura.
El efecto viral dispara la demanda
Aunque Ikea es conocida principalmente por sus muebles en paquete plano, la compañía sueca es también la creadora del peluche que ahora muchos llaman “Ora-Mama”. Tras la viralización de los vídeos, las ventas se dispararon hasta agotar existencias en múltiples países.
El interés no se limitó a quienes querían replicar la historia de Punch. El componente emocional de la imagen del pequeño primate abrazado a su muñeco generó una conexión directa con el público. En cuestión de días, el peluche pasó de ser un producto más en la sección infantil a convertirse en fenómeno global. Ante la avalancha de pedidos, Ikea ha confirmado que está trabajando para reabastecer el DJUNGELSKOG en tiendas de todo el mundo. La cadena se ha visto obligada a ajustar su logística para responder a una demanda inesperada.
De accesorio infantil a icono de redes
El caso demuestra cómo las redes sociales pueden transformar un producto ordinario en tendencia internacional. No ha habido campaña publicitaria ni estrategia de marketing planificada: el impulso ha sido completamente orgánico. El orangután de peluche, que forma parte de la colección de animales de la selva de Ikea, se ha beneficiado de una narrativa emocional poderosa. Los consumidores no compran solo un muñeco, sino la historia asociada a él.
Así pues, lo que comenzó como un gesto de apego de un pequeño primate ha terminado multiplicando las ventas de un producto que llevaba años en catálogo. Ikea, más acostumbrada a titulares por estanterías y sofás, vive ahora el inesperado éxito de su orangután viral.
