Cada vez que toca colgar algo en casa aparece la misma duda: ¿lo que tengo en el cajón llegará al agujero o me dejará plantado a media pared? Los percutores que vende el Lidl van bastante bien y mucha gente sale contenta, pero hay un detalle que a menudo pasamos por alto: no todos los trabajos piden la misma herramienta. Colgar dos baldas de pladur no tiene nada que ver con abrir un agujero en un muro de hormigón antiguo, y mucho menos con quitar un alicatado entero del baño.
Aquí entran tres máquinas de DEKO que cubren estos tres escenarios, cada una con la potencia justa para el suyo. La diferencia entre ellas no es tanto el precio como una sola pregunta: ¿cuánta pared tienes pensado agujerear de verdad? Con el código ESSS06 en la Promo de Verano de AliExpress, las tres opciones quedan por debajo de lo que se paga normalmente por herramientas de esta categoría en una ferretería convencional.
DEKO DKID13XL65G: el de colgar baldas y montar muebles
Empezamos por lo más sencillo, que es lo que la mayoría hacemos el sábado por la mañana. Este percutor de dos funciones (agujerear y percutir o atornillar) está pensado para el trabajo doméstico de toda la vida: colgar un par de baldas, montar un armario, fijar un soporte de televisor en una pared de azulejo normal.
Lo que lo hace práctico es el peso. Con 1,95 kg es el más ligero de los tres, y eso se nota mucho cuando trabajas arriba, fijando algo en el techo o por encima de la cabeza, donde el brazo se cansa enseguida. El inconveniente es claro: la función de percusión hace su papel en azulejo y ladrillo, pero ante un muro de hormigón antiguo y duro se queda corto. Para todo lo que no sea obra de verdad, hace servicio y sobra. Cuesta un poco menos de 16 euros con el cupón.
DEKO DKRH26XL80-ST: cuando aparece el hormigón
Aquí cambia la liga. El momento en que una broca normal empieza a patinar contra el hormigón es cuando agradeces un martillo rotativo SDS-Plus de verdad, y este es uno. La diferencia del sistema SDS-Plus es que la broca entra de golpe y no resbala en el portabrocas: ataca el material en vez de pulirlo.
Con 800 W y cuatro funciones (taladrar, percutir, cincelar y demoler ligera) es el comodín del trío, el que saca del apuro la mayoría de trabajos exigentes sin ser una bestia de obra. Si tienes que taladrar hormigón para fijar una barandilla, picar un azulejo del baño o abrir una regata corta, esta es la herramienta. Pesa más que el primero, eso es innegable, y en sesiones largas por encima de la cabeza el brazo lo acaba notando. A cambio, es el que más trabajo diferente te resuelve con una sola máquina.
DEKO DKRH32LD1: el de derribar, no el de colgar nada
Y en la cima está el que ya no sirve para colgar estantes: sirve para quitarlos con pared incluida. Este martillo rotativo de demolición de 2.000 W es la herramienta del trabajo duro, la de abrir, picar y derribar cuando toca reforma de verdad.
Los 7,3 kg no son un defecto aquí, son parte del mecanismo: el peso ayuda a transmitir el golpe y a sacar material deprisa. Viene con maletín BMC y seis accesorios, así que llegas con lo que necesitas para punta y cincel sin tener que comprar nada aparte. En cambio, justamente este peso lo convierte en una herramienta de nicho: si el trabajo es colgar un cuadro, te dejarás el brazo para nada. Sale por unos 50 euros.
Al final todo vuelve a la pregunta del principio: cuánta pared tienes pensado taladrar. Las tres máquinas no concurren entre ellas (cada una tiene su trabajo y no el de la otra), lo que hace que la elección casi se haga sola una vez tienes claro el uso. El percutor del Lidl es una opción real para colgar y montar; donde el hormigón entra en juego o donde la reforma es de verdad, DEKO tiene una respuesta concreta para cada caso.
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