Uno de los alimentos que los médicos recomiendan comer en menor cantidad es la carne roja. La vinculan a algunos tipos de cáncer. Su exceso puede tener consecuencias graves en el organismo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha clasificado la carne roja entre otros alimentos como las frituras, esteroides, plomo o algunos herbicidas en el grupo 2A (alimentos probablemente cancerígenos).

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Sin embargo, aunque se ha alertado sobre el consumo excesivo de carne roja, no es la peor de todas para su consumo. Según la Organización Mundial de la Salud, hay un producto aún más altamente preocupante que podría estar relacionado con algunos tipos de cánceres.

Se trata de una de las carnes más consumidas en el mundo. Normalmente en salchicha, jamón, salami, boloñesa o nuggets, y es muy frecuente en la dieta de los países occidentales. Es la protagonista de la comida rápida. Se empezó a consumir en Estados Unidos, pero en Europa ya es la carne más consumida. Según los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el consumo per cápita de este tipo de carne en España en 2022 fue de 10,54 kg.

La carne procesada es la culpable del 74% de las muertes en el mundo 

Estamos hablando de la carne procesada. Se encuentra en la mayoría de platos precocinados y envasados en los supermercados. Incluso consumiendo la carne roja en exceso, la procesada es cien veces peor, según los nutricionistas. Explican que la razón se encuentra en la forma en la que se procesa y en su composición. Todas contienen aditivos y productos químicos que pueden contribuir al desarrollo de las enfermedades crónicas. Según los datos que publica la OMS, son las culpables del 74% de la muertes en el mundo.

Consumiendo tan solo 50 gramos de esta carne al día, el riesgo de padecer cáncer de colon aumenta hasta el 18%, según la Organización de Consumidores. Tal y como informa el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, las salchichas, por ejemplo, con las que se hacen los perritos calientes se elaboran "forzando los huesos, a los que está unida la carne comestible, a alta presión a través de un tamiz o dispositivo similar para separar los huesos del tejido cárnico”.

Realmente, las carnes procesadas no son más que trozos de carne, ya sea blanca o roja, con grasas animales añadidas y un sinfín de conservantes. Posteriormente se han cocinado, secado o ahumado para alargar la vida útil del producto. Una vez que se ingiere, el organismo se puede ver afectado por los nitratos y nitritos que contiene este tipo de carne. Lo que llevaría al desarrollo de enfermedades graves como el cáncer. También puede prolongar algún tipo de demencia en edades tempranas si se consume en exceso.

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