El 76,9% de los jóvenes entre 14 y 18 años ha bebido alguna vez en su vida y el 1,6% lo ha hecho diariamente durante el último mes. Son datos del Ministerio de Sanidad, que subraya que el consumo de alcohol en la adolescencia aumenta las posibilidades de desarrollar en la edad adulta un consumo abusivo o una dependencia de bebidas alcohólicas.

Pero, ¿puede existir una predisposición a beber alcohol? Según un equipo de investigadores existe una proteína particular en el cerebro que regula, entre otras cuestiones, la toma de decisiones y la percepción de recompensas y que podría tener que ver. La investigación, publicada en la revista Nature Communications Biology, especifica que la presencia del gen Bmal1 en el cuerpo estriado del cerebro afecta el consumo de alcohol tanto en ratones machos como hembras, pero de una manera sexualmente dimórfica. Los ratones machos sin la proteína consumieron más alcohol que los que la tenían, mientras que las hembras sin la proteína consumieron menos que las hembras con ella.

La proteína Bmal1 también es un elemento integral en el núcleo supraquiasmático, el reloj circadiano maestro que se encuentra en todos los mamíferos y que regula el ciclo de sueño y vigilia. Los análisis de asociación de los genes del reloj circadiano revelaron un papel potencial para la proteína en el comportamiento de consumo de alcohol.

Los investigadores crearon dos grupos de ratones, utilizando métodos de biología molecular para eliminar el gen Bmal1 de las neuronas espinosas medianas del cuerpo estriado en uno de ellos. El gen permaneció presente en otras partes del cuerpo, ya que desempeña un papel fundamental en el reloj circadiano. Los expertos demostraron que los machos a los que se les eliminó el gen Bmal1 del cuerpo estriado consumían más alcohol que los que no lo tenían, mientras que en las hembras, los resultados fueron opuestos: aquellos sin Bmal1 consumieron menos alcohol que los que lo tenían.

“La principal conclusión que podemos sacar de esto es que en las hembras, Bmal1 en el estriado confiere riesgo, ya que consumen más alcohol cuando el gen está presente”, aseguran los expertos. "En los machos, el gen es protector, ya que beben menos alcohol. Las diferencias sexuales que se ven en los ratones normales se eliminan cuando el gen se extrae del cuerpo estriado”.

Los expertos también subrayan que ni el consumo de azúcar ni los ritmos circadianos se ven afectados por la eliminación del gen.

Los investigadores creen que este descubrimiento puede ayudar a tratar la adicción en humanos. Por ejemplo, mientras que las mujeres reportan un menor consumo y dependencia del alcohol que los hombres, sufren más consecuencias adversas del consumo y la dependencia del alcohol.

“Hasta ahora, los tratamientos biológicos y farmacológicos limitados para la dependencia del alcohol no distinguen entre hombres y mujeres, aunque existen grandes diferencias en el comportamiento de consumo de alcohol y la adicción entre los sexos”, afirman. “Al descubrir mecanismos de dimorfismo sexual, los especialistas en tratamiento de adicciones podrían utilizar este conocimiento para desarrollar un tratamiento basado en el sexo”.