Para tener una vida más larga y con una calidad más grande, sabemos que algunos aspectos como el ejercicio y la alimentación son básicos. Un reciente estudio publicado en la revista Plos Medicine ha intentado validar y cuantificar el impacto que puede tener nuestra alimentación en la esperanza de vida de las personas. Y los resultados son más que llamativos. El estudio señala que pequeños cambios en la dieta nos pueden sumar años de vida.
Cambios en nuestra dieta para optimizarla
Utilizando un modelo de simulación llamado Food4HealthyLife calculator, se ha realizado una estimación al momento sobre el efecto de unos cambios en la dieta en la expectativa de la vida de las personas. Lo que arrojan los resultados es que a partir de los 20 años podemos ganar más de diez años de esperanza de vida si pasamos de un modo de alimentación más occidental a uno que optimice más lo que ingerimos. Como podemos deducir, cuánto antes incorporemos estos cambios en la dieta mayor será la probabilidad de disfrutar de más años de vida. Para cuantificarlos, en personas de más de 60 años de edad se pueden añadir unos ocho años realizando dichas modificaciones.

Una dieta sana y equilibrada es clave
Si queremos ir a lo concreto, entre los cambios que podemos llevar a cabo en la dieta habitual y que nos ayudarán a sumar años de vida, estos son los que encontramos:
- Incorporar frutas y verduras a cada comida
- Añadir granos enteros o cereales integrales en nuestra dieta
- Sumar frutos secos a la dieta diaria. Podemos escoger los que más nos interesen en función de nuestras necesidades.
- Comer más legumbres. Algo muy beneficioso de lo que ya hablamos en este articulo
- Reducir el consumo de carnes rojas y procesadas, algo que también desarrollamos en este artículo
- Evitar las bebidas azucaradas todo lo que podamos
- Disminuir la presencia de harinas refinadas en la mesa diaria y en nuestras recetas
Lo que nos proporciona la investigación son estimaciones de la población bajo determinados supuestos, sin embargo los cambios pueden tener resultados distintos en función de cada individuo y otros hábitos de vida, como el ejercicio físico, por ejemplo. En resumen lo que nos arroja este estudio es luz para hacernos ver que la dieta occidental la debemos dejar de lado en algunos aspectos, para incorporar ingredientes de calidad a nuestros platos para no solamente tener una vida más larga, sino que esta sea de una calidad mayor.
Son muchos los factores que están involucrados en nuestra esperanza de vida, pero la alimentación es una de las bases y una sana y equilibrada nos aportará multitud de beneficios.