Nadie puede dudar que el optimismo, en algunas situaciones, puede ser una clave para lograr el éxito en algún aspecto de nuestra vida. Sin embargo, vivimos en tiempos en los que la obsesión por la felicidad hace que muchas personas piensen que el optimismo lo es todo.

Ser optimista tiene sus ventajas, pero siempre y cuando vaya en sintonía con el entorno y la realidad en la que nos movemos. Como todo en esta vida, tanto el exceso como la falta de optimismo son negativos.

 

Cómo es una persona optimista

Cada persona tiene sus propias peculiaridades y, evidentemente, ser pesimista no es nada bueno. De hecho, las personas que son sensatas y objetivas y, además, son optimistas, pueden considerarse aventajadas.

Los optimistas son personas que miran el lado positivo de las cosas en vez de pasarse el día entero lamentándose, que no les importa cuántas veces se caigan, pues de cada experiencia sacan aprendizajes positivos. Ahora bien, el optimista no es aquella persona que siempre tiene una sonrisa en la boca a pesar de las adversidades, sino que es una con una autoconfianza alta y es realista con el entorno que le envuelve.

pensamiento positivo

 

Vivimos en tiempos en los que la obsesión por la felicidad hace que muchas personas piensen que el optimismo lo es todo

Falsas creencias sobre el optimismo

Si bien ser optimista es beneficioso, algunas personas pueden poseer falsas creencias sobre esta mentalidad positiva.

1. Ser optimista te hará feliz

La felicidad depende de muchos factores, y pensar que simplemente con adoptar una mentalidad positiva y ser optimista todo irá sobre ruedas es un error. El optimismo no es algo que se impone uno mismo, sino que es una manera de pensar y comportarse que tiene mucho que ver son el nivel de autoconfianza que tiene una persona y cómo ésta se relaciona con los eventos que ocurren a su alrededor.

2. El optimismo es una actitud

El optimismo no es algo que un individuo pueda imponerse a sí mismo, y como he dicho, tiene que ver con construir una personalidad fuerte y en ser una persona realista que confía en sí misma. No se trata de ver la vida de color de rosa y vivir ajeno a los problemas. Se trata de analizarlos y aceptarlos. De observar y desapegarse emocionalmente de algunas situaciones poco agradables.

3. Los problemas se resuelven con optimismo

El optimismo por sí solo no resuelve problemas. Puede motivarnos a salir adelante, pero nosotros también tenemos que poner de nuestra parte para que todo salga como deseamos. Por tanto, la autoconfianza es clave en este sentido, porque es una variable psicológica que hace referencia a la percepción de las habilidades y recursos que tenemos a la hora de llevar a cabo alguna tarea. Creer en uno mismo sí que resuelve problemas, no el optimismo por sí solo.

4. Se puede ser optimista todo el tiempo

Pensar que se puede ser optimista todo el tiempo y vivir con la sonrisa en la boca todo el tiempo es algo poco realista, y en este caso estaríamos hablando del falso optimismo. El falso optimismo tiene que ver con una autoestima baja y un intento de ocultar la inseguridad que uno siente. De hecho, los falsos optimistas no logran las metas que se proponen, pues no son realistas. A la larga, el falso optimismo termina por frustrar a la persona.