Cada día son más las personas que toman conciencia de los innumerables beneficios para la salud de la actividad deportiva, principalmente en la prevención, control y tratamiento de enfermedades crónicas o no transmisibles (cardiopatía coronaria, cerebrovascular, hipertensión arterial, obesidad, osteoporosis, diabetes, depresión y cáncer, entre otros).

Sin embargo, no todos tienen conciencia que antes de iniciar una actividad deportiva es fundamental una evaluación médica detallada, realizada por un profesional capacitado, chequeo que busca diagnosticar precozmente eventuales alteraciones en el organismo, las que podrían traer riesgos mayores al realizar la práctica sin un tratamiento adecuado.

Toda actividad deportiva, debe ser realizada de forma bien orientada

Con una evaluación bien detallada es posible planificar la actividad deportiva, estableciendo los límites fisiológicos para cada individuo, optimizando su desempeño y previniendo lesiones. Los pormenores de cada chequeo dependerán del perfil del paciente, su historia personal y familiar, así como el nivel de exigencia física requerida para la actividad deportiva que va a iniciar.

Prevenir Lesiones

Principios deportivos

Tras la evaluación médica, el planteamiento de una persona en la actividad deportiva debe ser ejecutado de acuerdo a los principios básicos del entrenamiento deportivo, los cuales cuentan con las siguientes 3 etapas:

  1. Calentamiento: De una duración aproximada de 15 minutos, con el objeto de aumentar la temperatura, flexibilidad y coordinación a través de movimientos articulares, trote suave y elongaciones.
  2. Trabajo central: Que corresponde a la práctica del deporte específico.
  3. Retorno al reposo: En el cual el cuerpo vuelve paulatinamente al estado pre-entrenamiento.

Exposición a lesiones y errores frecuentes

Cuando no se consideran estos principios, se está expuesto a diversas lesiones, que pueden ser recurrentes, es decir, que ocurren en la misma zona; traumáticas, las más frecuentes lesiones musculares; y por sobreuso, es decir, por estrés repetitivo en una zona del cuerpo.

Entre los errores más frecuentes que comete la gente cuando quiere desarrollar una actividad deportiva están el no efectuar un calentamiento, no controlar las patologías de base, iniciar una actividad deportiva de alta intensidad sin supervisión, vestuario y calzado inapropiados, hidratación inadecuada previo a la ejecución del ejercicio, desarrollar una técnica deportiva incorrecta, plantearse objetivos físicos irreales, no controlar el peso ideal y los denominados "deportistas de fin de semana".

Toda actividad deportiva, sea competitiva o no, debe ser realizada de forma bien orientada, planificada y segura, con un programa personalizado, respetando los límites y necesidades individuales, aumentando la intensidad del ejercicio en forma regular y fisiológica. En conclusión, el deportista debe llegar al campo en forma y no llegar para ponerse en forma. Así que si estás en ese momento de empezar a coger una rutina deportiva, te animamos a ello, dado que es algo excepcionalmente positivo para nuestro cuerpo, pero sin embargo debemos vigilar para evitar lesiones que nos frenen en nuestro camino hacia el éxito.