La profunda remodelación de un antiguo convento de la calle Hèrcules, en el barrio Gòtic de Barcelona, para hacer la ampliación del Gran Hotel Barcino, con entrada principal por la calle de Jaume I, ha sido noticia esta semana por un hecho singular, el descubrimiento de un pavimento romano que ha llevado a reescribir la historia de la Barcino romana, con un giro de noventa grados en cuanto a la disposición del foro romano, que hasta ahora se consideraba que tenía un trazado paralelo al mar, cuando en realidad lo habría tenido transversal. Ahora bien, esta no ha sido la única sorpresa con lo que se ha encontrado Gargallo Hotels, propietarios del establecimiento, porque en una de las habitaciones se han topado con una historia que empieza… con un mensaje dentro de una botella.
Hay que tener en cuenta que el caserón gótico del número 3 de la calle Hèrcules, paralelo a la de Jaume I por el lado mar, había tenido varios usos desde su construcción a finales del siglo XIV sobre estratos que se remontan hasta la época romana y el siglo I antes de Cristo. Ahora bien, su último uso fue el de convento. Tanto es así que Gargallo Hotels compró el edificio el 2 de marzo de 2009 a la congregación religiosa Instituto de Religiosas Hijas de San José, la misma orden que adquirió el edificio hace cien años, el 15 de diciembre de 1925, para reformarlo en febrero de 1926.
Precisamente, en el marco de aquella reforma de hace un siglo quedó oculto un testimonio que ahora ha aparecido muy por casualidad, o como los grandes descubrimientos, gracias a un error. Todo empezó con el arreglo de lo que serían las habitaciones del primer piso, donde la pared exterior, la que da a la calle Hèrcules, estaba tapada por una pared interior. “No estaba previsto quitar la cámara de la parte interior, pero por un error se empezó a quitar”, relata a ElNacional el director de proyectos de Gargallo Hotels, Víctor Serrano, que añade que entonces “apareció una ventana emparedada, con el postigo de madera original, que nadie sabía que existía”.



En sintonía con la voluntad del hotel de recuperar los restos históricos, como ha pasado con los hallazgos romanos del subsuelo, en lo que ahora es la Habitación 110 o Gran Barcino, se decidió recuperar la fisonomía original, con los muros de piedra que se pueden ver también desde la calle Arlet, un estrecho callejón que conecta Hèrcules con Jaume I. Y aquí empezaron las sorpresas: “Al quitar la cámara encontramos entre los escombros una botella con un mensaje dentro, con una carta”. Serrano relata que el descubrimiento fue una “sorpresa total”, ya que claramente se podía ver un “papel enrollado” dentro de la botella.
Es más, en el postigo de madera había dos inscripciones a lápiz con los mensajes: Juan Tudó 9 febrero 1926 y el intrigante ojo con el tapón, hay dinero. “Parecía el mapa del tesoro”, explica Serrano, ante un hallazgo que era “a la vez surrealista y divertido”. Con colaboración con el servicio de arqueología municipal se evaluó la manera de abrir la botella sin deteriorar el mensaje interior, hasta que después de un año de mirar cómo hacerlo, finalmente se pudo abrir y acceder al documento…
¿Y qué decía el mensaje de la botella?
La carta interior, finalmente recuperada, era un mensaje manuscrito y en castellano con la lista de las monjas que adquirieron el inmueble el año 1925, donde se especifica que “las hermanas hijas de san José compraron este edificio”. “Es un documento de compra”, apunta el director de proyectos de Gargallo Hotels, donde también se especifica que Juan Tudó era el constructor que hizo la adaptación del edificio a las necesidades del convento. En cuanto al mensaje sobre el tapón y el dinero, Serrano apunta que no han aparecido. En cambio, en la misma zona lo que ha aparecido es un fragmento de pedestal de época romana, reciclado como sillar.
Aún más, la misma reforma de la habitación ha permitido recuperar una ventana gótica coronela con festejadores, que ha quedado integrada en la habitación, junto con la carpintería original y una réplica de la botella encontrada con el mensaje en el interior, ya que la original ha quedado depositada en el Servicio de Arqueología de Barcelona. Todo ello ha convertido la Habitación 110 o Gran Barcino “en la más bonita y señorial del hotel”. Dormir en esta habitación es dormir con una inscripción romana, una ventana gótica y restos de la vida de las monjas de hace apenas un siglo. Hacerlo, sin embargo, tiene un precio que puede oscilar desde los 176 euros hasta los 685 que puede costar una noche precisamente ahora, coincidiendo con la celebración del Mobile.