Las llamadas casitas de la Encarnació son tres fincas situadas en los números 13, 15 y 17 de la calle de Gràcia que les da nombre que provocaron una intensa lucha vecinal en 2018, cuando los propietarios, con los permisos correspondientes, se dispusieron a derribarlas para construir un nuevo edificio. Las protestas vecinales evitaron el derribo de las casitas y salvaguardar la encina bicentenaria que se sitúa en el patio de una de las fincas, que fueron expropiadas por el Ayuntamiento de Barcelona. Ocho años después estas fincas, que fueron okupadas y desalojadas, tienen los edificios en un estado de abandono mientras que el patio interior se ha convertido en un jardín de uso vecinal.
Ahora bien, los planes del Ayuntamiento de Barcelona para este espacio, a pesar de alargarse en el tiempo, parece que finalmente comienzan a encarrilarse, con el objetivo declarado de utilizar todo este espacio de propiedad municipal con tres propósitos: abrir una nueva plaza, edificar vivienda social y poner un casal para gente mayor. El plan urbanístico, que ya se dio a conocer en octubre de 2024, ahora se ha redefinido con algunos cambios, principalmente, menos pisos, de 15 a 13 y más plaza, ya que el nuevo espacio público ganará 100 metros cuadrados no previstos inicialmente. Además, se respetarán las fachadas originales de las casitas y se prevé que las obras comiencen el año 2027, a finales de este mandato.
Así, según ha anunciado este jueves por la mañana la teniente de alcaldía y concejala de Gràcia, Laia Bonet, la comisión de Gobierno ya ha aprobado inicialmente el Plan Especial integral de Mejora Urbana (PEMU) para estas fincas, un hecho que supone “un paso adelante” para reconfigurar finalmente esta parte del barrio de la Vila de Gràcia, que permitirá ganar una plaza que tendrá una extensión similar a “la mitad de la plaza de la Virreina”, que además ganará en presencia pública, ya que se derribarán los muros perimetrales que cierran el actual jardín, mientras que las fachadas históricas quedarán “preservadas e integradas en el nuevo edificio”.





El nuevo PEMU redistribuye la edificabilidad dentro de la parcela, amplía el espacio para la plaza y establece la volumetría de los edificios, es decir, el paso previo indispensable para iniciar la redacción del proyecto. El proyecto para las casitas de la Encarnació incluye un equipamiento en planta baja, donde se ubicará un casal para personas mayores y trece viviendas públicas en las plantas superiores. Según Bonet, estos nuevos trece pisos supondrán “una ampliación del 26% del parque de vivienda pública de la Vila de Gràcia”. Además, se proyecta una plaza que gana 100 m² respecto al planeamiento vigente, que conservará la encina bicentenaria existente, considerada de interés local. El consistorio prevé llevar adelante toda la tramitación y licitación con la perspectiva de comenzar obras a finales del mandato. “En 2027 veremos obras”, ha afirmado Bonet.
Movilización vecinal
En todo caso, el anuncio de este paso adelante llega poco después de que las entidades vecinales concentradas en la Plataforma Salvem l’Alzina expresaran, con motivo de los siete años de movilización, su discrepancia con el proyecto municipal. La plataforma, que actualmente gestiona el pequeño huerto situado en lo que en el futuro debe ser un jardín público, consideró, por medio de un comunicado, que los planes del Ayuntamiento generaban "una injusticia climática en la Vila de Gràcia eliminando un espacio con gran valor socioambiental". De hecho, el mismo colectivo tiene previsto llevar a cabo una jornada reivindicativa este mismo sábado, 7 de febrero, bajo el lema "Defendemos el jardín, ni plaza, ni pisos".