El 11 de septiembre de 1978, Diada Nacional de Catalunya, el joven Gustau Muñoz, militante comunista e independentista de 16 años, cayó abatido por disparos policiales en el marco de una manifestación independentista justo delante del número 34 de la calle Ferran. Aquel crimen fue perpetrado según todos los indicios por agentes de paisano de la Policía Armada —los grises— y llevó a que familiares y amigos de Muñoz colocaran, al cabo de un año, una placa de mármol en su memoria en la fachada del edificio donde se señalaba que el “militante de la Unión de Jóvenes Marxistas-Leninistas” había sido “asesinado por las fuerzas de ocupación el 11 de septiembre de 1978”.
La placa permaneció en la fachada del edificio hasta que, a principios de esta década, una larga rehabilitación del edificio, de propiedad privada, la ocultó tras un andamio, situación ante la cual el mismo Ayuntamiento de Barcelona se comprometió a preservarla una vez finalizadas las obras. Sin embargo, la sorpresa saltó cuando en julio de 2025 se retiraron los andamios y se comprobó que la placa no había sido restituida. La familia sospechó en aquel momento que la placa original podría haber "desaparecido", perdida entre los escombros provocados por las obras y, el pasado Onze de Setembre, se colocó una réplica provisional de la placa original en material plástico.
Gustau Muñoz, sin embargo, volverá a tener una placa oficial de memoria, según han confirmado fuentes municipales a ElNacional.cat. En la última reunión de la ponencia de nomenclátor, que tuvo lugar el lunes 12 de enero, se aprobó “la colocación de una placa de memoria dedicada a Gustau Muñoz, en la calle Ferran, frente al número 34, el lugar donde fue asesinado el 11 de septiembre de 1978”. Las mismas fuentes indicaban que se recogía así “la propuesta de la familia de Gustau Muñoz que había pedido la restitución de la antigua placa conmemorativa instalada por la familia y que se había retirado por unas obras de rehabilitación del edificio”. Eso sí, el gobierno municipal apunta que la placa que se colocará deberá ajustarse “a la normativa de la señalización de memoria”.


Es decir, Muñoz volverá a ser recordado allí donde fue asesinado y ahora de manera oficial, con una placa del Ayuntamiento de Barcelona, una acción que supone recuperar la memoria, pero no restituir la placa original. En este contexto, Marc Muñoz, hermano de Gustau, apunta, en declaraciones también a ElNacional.cat, que el gobierno municipal ya les ha comunicado la intención de colocar una placa nueva, después de diversas peticiones tanto al Ayuntamiento de Barcelona como al Parlament de Catalunya, lideradas por ERC y la CUP, respectivamente. “Al final han tomado el compromiso en el Ayuntamiento de Barcelona”, se felicita Marc Muñoz, que añade que les han señalado que **la nueva placa podría estar colocada en un plazo “de unos dos meses”** y que ahora están a la espera de poder “conocer los detalles”.

De hecho, no se sabe por el momento cuál será el modelo y contenido de la placa, pero podría ser similar al que hay situado en la calle de Santa Anna en recuerdo de Mercedes Núñez Targa, la luchadora antifranquista y superviviente de Ravensbrück que sustituirá al falangista Ruiz de Alda en el nomenclátor barcelonés. En todo caso, la familia está a la espera de que “nos llamen para hablar el día que se hará, el texto, las fechas…”, deseando que se pueda “consensuar” el contenido. El mismo Ayuntamiento tiene la predisposición de acordar el contenido, pero Marc Muñoz tiene una demanda específica en este contexto: “Queremos saber qué pondrá en la placa, queremos que quede constancia de que fue una cuestión de terrorismo de Estado”.
¿Qué ha pasado con la placa original?
En cuanto a la placa original, desde el Ayuntamiento se indica que se está intentando localizar, ya que existe la intención declarada de incorporarla a la colección del Museo de Historia de Barcelona como elemento de memoria y de contextualización histórica de la violencia política de extrema derecha durante el posfranquismo. A la familia también le consta que “están buscando la placa original”, pero todo ello delata que actualmente este elemento histórico está en paradero desconocido y podría confirmar los temores de la familia de que hubiera sido destruida en el marco de las obras de rehabilitación del edificio. En todo caso, la voluntad ahora es la de honrar a Gustau con una placa nueva, de manera que si aparece la histórica, su destino sería el Museo y no la fachada donde ahora se exhibe la réplica de plástico.
¿Quién fue Gustau Muñoz?
Gustavo Adolfo Muñoz de Bustillo Gallego, más conocido como Gustau Muñoz o Gustau A. Muñoz, nació en Sevilla en 1962 y desde muy pequeño se trasladó con toda la familia a Barcelona. Muy joven se integró en la Unión de Jóvenes Marxistas-Leninistas (UJML), las juventudes del Partido Comunista de España (internacional) (PCE(i)), de tendencia maoísta e independentista, y aunque todavía era un adolescente, vivió en primera línea las turbulencias del tardofranquismo. Ya antes del fatídico 11 de septiembre de 1978 había sido herido por una pelota de goma en una manifestación de apoyo al pueblo saharaui.

En la Diada Nacional de 1978, Muñoz participó en una manifestación convocada por el PCE(i) bajo el lema "Fora les forces d'ocupació". Fue en aquella manifestación donde resultaría muerto. Hacia las ocho de la tarde la marcha, que quería entrar en la plaza de Sant Jaume, hizo un recorrido desde Ferran hasta Canaletes, para dar la vuelta y volver al punto de partida. A la altura de la calle Avinyó, los grises dispararon pelotas de goma y se produjeron enfrentamientos con los manifestantes y en un momento de tumulto, Muñoz cayó abatido por disparos de bala, efectuados, según todos los indicios, por un policía de paisano. El cadáver fue trasladado al dispensario de Pere Camps, en la avenida Drassanes y posteriormente al Hospital Clínic.
Un año más tarde, amigos y familiares de Muñoz colocaron la placa en la fachada de la calle Ferran, 34, y desde entonces, cada año se le hace un homenaje durante la Diada Nacional, donde también se recuerda que el de Gustau Muñoz es uno de los 60 asesinados perpetrados durante el tardofranquismo por los resortes del régimen dictatorial, veinte de ellos en Catalunya, la mayoría de los cuales han quedado sin castigo. El caso concreto de Muñoz quedó archivado y el supuesto autor de los disparos, el policía José Luis Varela, quedó en paradero desconocido. Con todo, los familiares de Muñoz consiguieron en 2016 incluir su asesinato dentro de la llamada querella argentina que persigue los crímenes del franquismo, una causa que, a pesar del paso de los años, continúa abierta.