El Govern ha asegurado que trabaja para que haya más catalán en la misa del Papa en la Sagrada Familia, después de la polémica desatada este lunes por el arrinconamiento de la lengua durante la visita al templo. Así lo han trasladado fuentes de la Generalitat a RAC1, que se han mostrado optimistas con la cuestión y creen que pueden salir adelante. Según esta información, el Departament de Justícia, liderado por Ramon Espadaler, estaría en contacto con la Conferencia Episcopal Española y el Vaticano para poder hacer que el catalán tenga más presencia en los discursos, homilías y sermones papales. Posteriormente, la portavoz del ejecutivo catalán y consellera de Territori, Sílvia Paneque, ha matizado en rueda de prensa que "la organización de los actos litúrgicos y las lenguas que se utilizan no corresponde al Govern, sino al Vaticano". Esto quiere decir que tan solo han podido trasladar su posición, y que "se ha encontrado una receptividad y una sensibilidad para esta cuestión".
Por su parte, el director general de Asuntos Religiosos de la Generalitat, Ramon Bassas, ha confirmado conversaciones continuadas con el Arzobispado de Barcelona en las que todo el mundo ha "convenido" que a todo el mundo le interesaría "una presencia significativa del catalán" en la visita del papa León XIV. "Creo que lo podemos conseguir", ha insistido, entrevistado en RAC1. Ahora bien, como Paneque, ha explicado que el Govern tan solo está "mostrando una posición" y no se está negociando nada: "Los contenidos litúrgicos no se pueden negociar, es bastante obvio. Forma parte de la normalidad democrática y del respeto a la religión". De esta manera ha querido rebajar el optimismo y dejar claro que "lo que se trata es que en el conjunto de la visita papal el catalán sea significativo", no solo en la Sagrada Familia.
El peso de los obispos españoles
El caso es que este lunes supimos que el catalán se ha aguado en la visita del papa León XIV a la Sagrada Familia, tal como reveló Catalunya Religió después de comparar la distribución lingüística de la ceremonia con la visita de Benedicto XVI en 2010. El caso más flagrante es el de la bendición de la torre de Jesucristo, con la que culminará la misa, que se hará en castellano. Es cierto que las primeras palabras del pontífice serán en la lengua propia del país ("En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. La paz sea con vosotros"), pero esto no impide que haya desaparecido una buena parte de la presencia del catalán respecto a hace dieciséis años.
El director de la fundación Catalunya Religió, Jordi Llisterri, atribuye la bajada al hecho de que todo ha pasado por Madrid: "Entonces (en 2010), todo se gestionó desde aquí; todas las sugerencias sobre el tema lingüístico se hicieron desde aquí. Ahora ha sido un viaje organizado por toda España, donde el peso de la Conferencia Episcopal ha sido importante. A la hora de interlocutar, todo ha pasado por Madrid". "Aquí se han hecho propuestas con una presencia lingüística diferente, pero la decisión ha sido la que ha sido", ha añadido, aunque "quizás todavía estamos a tiempo y se lo repensan". Pero no parece que tenga que cambiar nada, ya que el hecho de que el castellano sea una lengua "universal" y que León XIV la domine juega en contra de los catalanes: "Toda la parte del ritual de la misa, el Papa prefiere pronunciarla en castellano, que es la lengua que conoce. Si la misa hubiera sido en Inglaterra, la habría hecho en inglés. Contra esto es muy difícil luchar".
Críticas de la oposición
La situación ha generado críticas entre los políticos catalanes, como era de esperar. Una de ellas ha sido la del president Carles Puigdemont, que ha denunciado un "retorno al nacionalcatolicismo". "¡Qué vergüenza, qué insulto a todo un país y a la memoria de Antoni Gaudí!", dice, para expresar su "decepción" por el posicionamiento de la Iglesia, a quien ha acusado de situarse "al lado de la lengua del poder" y de menospreciar "la lengua propia de Catalunya por la cual un pueblo ha luchado durante siglos". El mensaje concluye con una advertencia: "Tomemos nota. No lo olvidemos".
En una línea similar se ha expresado su partido, Junts per Catalunya, en una carta al president de la Generalitat, Salvador Illa. La carta la firma la presidenta del grupo parlamentario, Mònica Sales, y expresa su "preocupación" por la configuración lingüística de la misa, reclamando "todas las gestiones necesarias" con la Conferencia Episcopal Española; el arzobispo de Barcelona, el cardenal Joan Josep Omella; y la Santa Sede, con el objetivo de garantizar una presencia del catalán "adecuada al reconocimiento legal que tiene nuestra lengua". "No pedimos ninguna concesión ni ningún favor, simplemente estamos defendiendo nuestra lengua, como hace cualquier nación", concluye la carta, que insta el Govern a ser "ejemplar" y liderar la defensa del catalán.
