Puigdemont denuncia un "retorno al nacionalcatolicismo" por el papel residual del catalán en la visita papal

El líder de Junts y presidente en el exilio, Carles Puigdemont, ha reaccionado con contundencia a la configuración lingüística prevista para la visita del papa León XIV a la Sagrada Familia. Después de que la Santa Sede haya hecho público el misal de la liturgia, diversas voces han alertado de un retroceso en la presencia del catalán, un hecho que ha encendido la indignación del dirigente independentista. En un tuit, Puigdemont ha denunciado la situación con palabras muy duras: "Qué vergüenza, qué insulto a todo un país y a la memoria de Antoni Gaudí".

En el mismo mensaje, ha advertido que si este planteamiento lingüístico se confirma, "se confirmará el retorno al nacionalcatolicismo por el que trabajan los escarabajos morados", en una crítica directa a determinados sectores de la jerarquía eclesiástica. El presidente en el exilio también ha expresado su "decepción" por el posicionamiento de la Iglesia, a quien acusa de situarse "al lado de la lengua del poder" y de menospreciar "la lengua propia de Catalunya por la que un pueblo ha luchado durante siglos". El mensaje concluye con una advertencia clara: "Tomemos nota. No lo olvidemos".

 

Menos catalán que en 2010

La polémica se ha intensificado después del análisis publicado por Catalunya Religió, que ha comparado la distribución lingüística de la ceremonia con la visita del papa Benedicto XVI en el año 2010. El resultado es una reducción notable del protagonismo del catalán y una presencia más elevada del castellano en momentos clave de la liturgia.

El caso más flagrante es el de la bendición de la torre de Jesucristo —el elemento central que culminará la celebración—, que se hará en castellano. Hace dieciséis años, en cambio, la ceremonia se cerró con la plegaria del Ángelus en latín, una opción que evitaba el predominio de ninguna lengua contemporánea y mantenía una cierta neutralidad litúrgica. Esta comparativa ha alimentado las críticas de sectores que consideran que la nueva distribución lingüística representa un paso atrás en el reconocimiento del catalán dentro de un acto de gran simbolismo, tanto religioso como cultural.

A pesar de todo, el catalán no desaparece completamente de la ceremonia. Según el misal, será la lengua escogida para las primeras palabras de León XIV en la Sagrada Familia: “En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. La paz sea con vosotros”. También se mantendrá en algunos momentos iniciales de la liturgia de la palabra, como la lectura del libro del Apocalipsis y el salmo responsorial —el salmo 8 del salterio—, que se harán en catalán.

Sin embargo, el peso global del catalán será inferior al de la visita de 2010. Entonces, se proclamaron en esta lengua la lectura del libro de Nehemías, el salmo responsorial, la carta de san Pablo a los Corintios y la aclamación antes del Evangelio. En la actual celebración, en cambio, el Evangelio se proclamará en castellano, como ya pasó en aquella ocasión, pero sin la compensación de una presencia más amplia del catalán en el resto de lecturas. Este cambio en el equilibrio lingüístico ha sido interpretado por algunos analistas como un reflejo de las tensiones entre la dimensión universal de la Iglesia y las realidades lingüísticas locales, especialmente en contextos como el catalán, donde la lengua tiene un fuerte componente identitario.