Las diferencias entre el PSOE y Podemos respecto del conflicto catalán se repiten en el Ayuntamiento de Barcelona. Y este miércoles se ha visto claramente en una proposición presentada por JxCat, que ha recibido el voto a favor de ERC y Barcelona en Comú, mientras que el PSC ha votado en contra junto con Ciudadanos, el grupo de Manuel Valls y el PP.

La proposición presentada por los postconvergentes cuenta con contenido de declaración institucional para denunciar y rechazar la persecución del movimiento independentista y otros disidentes políticos por parte de diferentes instituciones y organismos del Estado.

En este sentido, el texto rechaza "todas aquellas resoluciones judiciales que atentan contra la libertad de expresión, ideológica, de pensamiento y manifestación y que han llevado al descrédito de la cúpula del poder judicial ante las instancias europeas y otros organismos internacionales".

Toni Comín, Carles Puigdemont, Clara Ponsatí EFE

Los comuns también votaron en contra del suplicatorio en la Eurocámara / Foto: Efe

La proposición también denuncia la vulneración de derechos que han sufrido los eurodiputados de JxCat, los exiliados Carles Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí, por la retirada de su inmunidad a través de la aprobación del suplicatorio en el Parlamento Europeo.

El portavoz de Junts, Jordi Martí, que ha defendido la iniciativa, ha recordado que ayer mismo los partidos independentistas registraron en el Congreso una proposición de Ley de amnistía para todos los condenados y juzgados por el procés. Martí ha criticado la revocación del tercer grado a los presos políticos y ha rechazado "una justicia que quiere que pidan perdón, abjuren de sus ideas y reconozcan culpas que no sienten".

Los aires de Madrid

Esta división entre comuns y socialistas es lo que ya hace tiempo que se ve en Madrid. El último episodio ha sido la ley de amnistía que los partidos independentistas han llevado al Congreso, la cual ya ha recibido el portazo del PSOE, mientras que Unidas Podemos ha mostrado su predisposición a negociar su apoyo.

Ahora bien, lo que más controversia causó fue la entrevista, ahora hace unas semanas, en qué el todavía vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, comparó a Puigdemont con los exiliados republicanos. Todo el PSOE salió a negarlo y el asunto acabó llegando a Moscú, que metió el dedo en la llaga haciéndose eco de las contradicciones de los socios de la Moncloa sobre si España era "una democracia plena" o no.

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