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Los estudios geológicos previos para las obras de la línea L9 de metro de Barcelona ya señalaban el punto donde se ha producido el socavón del Putxet como una de las zonas más delicadas del trazado. Así lo ha explicado Albert Ventayol, miembro del Observatori del Georisc del Col·legi de Geòlegs, en una entrevista a la ACN. El experto atribuye el incidente —con lo que se sabe por ahora— a una probable sobreexcavación provocada por el paso de la tuneladora en un punto donde el subsuelo cambia repentinamente de granito a pizarra. También habría contribuido la presencia de sedimentos de una antigua riera.

Ventayol afirma en declaraciones a la citada agencia que la tuneladora avanzaba por un terreno compuesto fundamentalmente de granito hasta que llegó a un punto donde el subsuelo cambia repentinamente a pizarra, un tipo de roca mucho más blanda. Este cambio de condiciones habría podido provocar una sobreexcavación, es decir, que la máquina haya arrastrado más de lo previsto y se habría generado una cavidad sobre el techo del túnel. Este hueco habría ido abriéndose verticalmente hasta provocar el colapso parcial del terreno en la superficie.

El geólogo remarca que este punto crítico ya era conocido por los técnicos antes del inicio de las obras. De hecho, explica que durante años se llevaron a cabo sondeos, ensayos y estudios geológicos de todo el trazado de la L9, que permitieron identificar este lugar como una zona "más delicada" por la transición entre diferentes tipos de roca. También señala que durante el progreso de toda la obra se monitorean los movimientos del terreno y de los edificios para detectar cualquier anomalía.

Asimismo, Albert Ventayol señala que por esta zona pasaba el antiguo torrente de Cal Almirall, que se unía con el torrente del Maduixer en la riera de Sant Gervasi. El experto sostiene que "seguramente no es la causa" del socavón, pero apunta que los sedimentos blandos que dejó, junto con la presencia de agua subterránea, pueden haber facilitado que el colapso de tierra se abriera paso hasta la superficie.

En cuanto a la reparación de este socavón aparecido en el patio de una pizzería del Putxet, de ocho metros de diámetro y cuatro de profundidad, el geólogo señala que el sistema habitual consiste en inyectar hormigón en la cavidad. Sobre esto, explica que a los tres o cuatro días ya presenta una consistencia superior a la del terreno original. Sin embargo, detalla que la decisión de permitir el regreso de los vecinos que han sido desplazados por seguridad dependerá sobre todo de que se compruebe que se han terminado los movimientos del terreno.

Una obra con protocolos estrictos y técnicas actuales: no es el derrumbe del Carmel

Otra fuente contactada por la agencia, el presidente de la Cambra de Contractistes d'Obres de Catalunya, Lluís Moreno, explica que el subsuelo de Barcelona está formado por materiales muy diversos y que esto obliga a adaptar constantemente la forma de trabajar de la tuneladora. También defiende que las obras de la línea 9 disponen de protocolos de seguimiento muy estrictos. Asimismo, Moreno diferencia este socavón en el Putxet del derrumbe que se produjo en el barrio del Carmel en 2005 y recuerda que las técnicas constructivas actuales permiten revestir el túnel prácticamente al mismo ritmo que avanza la tuneladora, por lo que los riesgos se reducen.