Desestigmatizar al colectivo de los jóvenes migrantes es uno de los ejes principales de las iniciativas presentadas por la Sindicatura de Greuges de Barcelona en el informe 'La situación de los jóvenes migrantes sin referentes familiares en la ciudad de Barcelona', donde ya de entrada se zafa de la nomenclatura 'Menores extranjeros no acompañados' y el acrónimo MENA, considerado por el síndico, David Bondia, como un término "estigmatizador que sirve para criminalizar y por eso lo erradicamos de nuestro vocabulario". "Una vez los jóvenes están aquí, son nuestros jóvenes", ha añadido en la presentación del informe, que se centra especialmente en el colectivo de jóvenes migrantes entre 18 y 23 años, que en la actualidad está formado por unas doscientas personas.

Bondia, que ha situado como unos de los ejes de acción de su mandato la implementación de los derechos humanos de proximidad, considera que el colectivo de jóvenes migrantes sin referentes familiares son un grupo de personas "especialmente vulnerables", en especial porque buena parte viven en situaciones de sinhogarismo o viven en infraviviendas, entre las cuales se pueden situar varios asentamientos, algunos de los cuales localizados en naves industriales o en la montaña de Montjuïc. En este sentido, ha defendido la capacidad de la sindicatura actuar de oficio, poniendo el foco en los mayores de edad, pero insistiendo en la necesidad de que hay que respetar y proteger sus derechos, "no por que sean jóvenes migrantes, sino porque son personas como nosotros".

Cuatro dimensiones de actuación

En este sentido, Eva García Chueca, adjunta del Síndico, ha presentado las propuestas de actuación, que se centran en cuatro dimensiones. En primer lugar, la dimensión jurídica, donde se quiere dar seguimiento a la aplicación de la reforma del reglamento de extranjería para garantizar que los y las jóvenes llegan a la mayoría de edad con toda la documentación requerida y para reforzar el trabajo en sus itinerarios de emancipación y en reforzar los espacios de atención de las personas jóvenes migrantes sin referentes familiares, bien sea en el ámbito de la detección o el acompañamiento, o en la defensa de sus derechos, a través de instrumentos como: asesoramiento y atención especializada, la clínica jurídica local, la figura de la persona referente o mentora, o el refuerzo de los equipos educadores de calle para mejorar la detección de los y las jóvenes.

Con respecto a la segunda dimensión, la socioeconómica, las propuestas son el refuerzo de las alternativas residenciales, visto el decalaje entre necesidades y recursos en el ámbito de la vivienda; el refuerzo de la atención en salud mental, estableciendo un protocolo de atención y acompañamiento psicológico y de atención al estrés posttraumático a través del desarrollo de un espacio sociosanitario por personas en situación de riesgo de exclusión social, ampliando la cobertura de programas de convalecencia y psiquiatría de calle; el refuerzo de la formación y capacitación lingüística de los y las jóvenes, y garantizar la continuidad de la formación de este colectivo, facilitando también su acceso a los estudios superiores.

La tercera dimensión sería la comunitaria, con voluntad de fomentar la participación del colectivo sin referentes familiares a través de la creación de espacios donde se fortalezcan las redes relacionales con la ciudadanía, y haciendo programas de acompañamiento y mejora de su sentimiento de pertenencia e implementar campañas de sensibilización dirigidas a la sociedad de acogida para evitar narrativas y discursos negativos hacia el colectivo.

Finalmente, con respecto a la dimensión de gobernanza las propuestas pasan para asegurar una coordinación multinivel y multisectorial entre las diversas administraciones y áreas que tienen competencias vinculadas al colectivo; fortalecer la formación especializada y el diseño de protocolos que faciliten la actuación de los diferentes actores de los procesos de atención, cuidado e inclusión de estos jóvenes; mejorar la recogida y tratamiento de datos, especialmente cuando no han estado sujetos al sistema de tutela y acogida durante su minoría de edad; incorporar la perspectiva de género tanto en el diseño como en la implementación y evaluación de las diferentes actuaciones y servicios; fortalecer el rol de XBcn para llevar a cabo una coordinación más generalizada y estructurada del trabajo de todos los actores involucrados, con el objetivo de evitar el riesgo de duplicidades en algunas áreas, y escasez de recursos en otras y finalmente fortalecer mecanismos de evaluación y seguimiento de los diferentes programas con el fin de mejorar las actuaciones y servicios, identificando buenas prácticas y experiencias que se puedan compartir con otras ciudades del entorno.