Persiana bajada pero no cerrada y ruido de operarios en el interior. Estos son dos elementos que indican que un establecimiento se encuentra en una fase de renovación o, quizás, de transformación. Cuando el comercio en cuestión es uno de los que forma parte de la selecta nómina de establecimientos emblemáticos de Barcelona y cuando encima se trata de una maravilla modernista, es fácil que salten las alarmas y se difundan temores de un nuevo cierre en un contexto en que los comercios históricos de la capital catalana son cada vez más una especie en peligro de extinción. La buena noticia, sin embargo, es que en el caso que nos ocupa, el Colmado Múrria del Eixample, ni cierra ni cerrará, al contrario, "dura y durará", según confirma su propietario, Joan Múrria i Boada, en declaraciones a elNacional.cat.

La tienda de comestibles Múrria, en la calle Roger de Llúria esquina con València, destaca por sus reclamos publicitarios modernistas / Foto: Carlos Baglietto

Al principio de agosto, los responsables de la tienda de comestibles anunciaban el inicio de trabajos de renovación con la perspectiva de abrir este mes de octubre, y para desvanecer dudas, hay letreros en la calle que así lo informan, en catalán, castellano e inglés, que han sido actualizados y que ahora prevén la reapertura el próximo mes de noviembre. Todo ello, un simple alargamiento de las obras, porque al renovar un establecimiento histórico siempre aparecen imprevistos. "Levantamos el suelo para sanearlo y aparecen cosas nuevas, y eso alarga una semana, después se toca otra cosa, y una semana más". Por eso todavía no hay fecha exacta para la reapertura.

"Sin tocar nada de la estructura modernista"

Hay que tener en cuenta que el establecimiento, situado en la calle de Roger de Llúria esquina con la calle València, en el corazón de la Dreta de l'Eixample, abrió en 1898, en plena eclosión del modernismo, y que "a pesar de una restauración de hace 30 años", hay cosas que se pueden mejorar dentro de un proyecto que prevé incluir "una barra de degustación", que se complementará con mesas en la zona de la trastienda. Eso sí, "sin tocar nada de la estructura modernista", por dos razones, sostiene Múrria, "porque es mi vida, y porque es patrimonio de Barcelona". De hecho, poca cosa se puede tocar de la parte más patrimonial de un establecimiento que destaca por un escaparate con reclamos publicitarios antiguos de estilo modernista y que está catalogado como 'establecimiento histórico y con valor patrimonial'.

Letrero informativo de las novedades que esperan en el Colmado Múrria, que reabrirá el próximo mes de noviembre / Foto: Carlos Baglietto

Según el propietario del negocio, que trabaja desde los 19 años y ahora ya tiene 72, el objetivo es "disponer de más espacio" para poder ofrecer el servicio de degustación, manteniendo igualmente toda la parte de tienda de comestibles, especializada en productos gourmet, catalanes e internacionales, todo ello para "seguir más dignamente y dignificar el Eixample", un distrito que acumula buena parte del comercio emblemático barcelonés y con un vecindario que lamenta el cierre de este tipo de negocios que mantienen vivo el espíritu de una Barcelona que todavía no se ha rendido del todo a la globalización y que ofrece una singularidad en su comercio que prácticamente ha desaparecido de los grandes ejes comerciales, como el Portal de l'Àngel o la calle Comtal, territorio colonizado por franquicias de todo tipo.

La larga batalla del comercio emblemático

Los llamados establecimientos emblemáticos, unos dos centenares en Barcelona, están protegidos desde 2016 por el Plan Especial de protección de la calidad urbana, que incluye un Catálogo de protección arquitectónico, histórico y paisajístico de los establecimientos emblemáticos de la ciudad de Barcelona, donde se destaca su valor patrimonial. Además, una Medida de gobierno del Ayuntamiento impulsa la preservación y promoción de estos establecimientos como vehículo para posicionar Barcelona como referente de ciudad que preserva su comercio histórico. Producto de esta política es la Ruta de los Emblemáticos, un portal donde disfrutar de los iconos comerciales y turísticos creados a lo largo de los siglos y que hoy constituyen un valioso patrimonio a la vez que un activo cultural y turístico de primer nivel que hay que preservar y difundir.

Interior de la tienda de comestibles, especializado en productos gourmet, catalanes e internacionales / Foto: Colmado Múrria

Con todo, estos niveles de protección no garantizan la continuidad de los negocios, sino a duras penas sus elementos más patrimoniales. Por eso, en los últimos años, el goteo de cierres de este tipo de comercios ha sido una constante, la mayoría tocados por el aumento de los precios de alquiler. La apuesta del gobierno municipal de evitar la desaparición de estos comercios se ha sustanciado en hechos como la reciente compra de la tienda El Ingenio, especializada en la construcción de cabezudos. Sin embargo, la ciudad ha lamentado los últimos tiempos la desaparición de establecimientos como el restaurante Cal Lluís del Raval, la camisería Xancó de la Rambla y la Herboristeria del Rei de la plaza Reial, entre otros. La buena noticia es que el Colmado Múrria no se añadirá a esta triste lista, porque todavía hay comercios que presentan batalla.