Una descomunal cola desborda desde primera hora de la mañana la plaza de Sant Jaume y todas las calles adyacentes al Ayuntamiento de Barcelona, una situación que ya se ha ido produciendo los últimos días pero que este viernes coincide con la celebración del plenario municipal del mes de abril, que precisamente debe tratar temas sobre la respuesta municipal a la regulación de inmigrantes, que solo en Barcelona estaban cifrados en entre 20 y 25.000 personas. Los primeros días que la OAC (Oficina de Atención al Ciudadano) de la plaza de Sant Miquel ofrecía los trámites de regulación, la cola podía superar las cinco horas de espera, una situación que ahora ha aumentado de manera importante.

 

De hecho, las colas para tramitar la regulación ha sido una constante a las que los servicios municipales intentan dar respuesta. El mismo miércoles, la Guàrdia Urbana de Barcelona intervino en el Servei d’Atenció a Immigrants, Emigrants i Refugiats (SAIER) de la calle Tarragona “para gestionar algunas situaciones de conflicto entre las personas que se encontraban haciendo cola”, según informaron fuentes municipales. Una situación que se repite este viernes en el mismo centro de Barcelona, con el ordenamiento de la cola por parte de la policía local, agentes cívicos y personal de seguridad. Justo antes de las 10 de la mañana, la cola empezaba a mitad de la calle Jaume I, entraba en la plaza de Sant Jaume donde hacía varios zigzags para después entrar por la calle Ciutat, girar por las calles Templers y Gegants para entrar en la plaza de Sant Miquel hasta la entrada de la OAC.

La gran afluencia de personas pendientes de regularización y la estrechez de las calles que rodean el Ayuntamiento ha producido situaciones complicadas justo en una hora en que las furgonetas de reparto necesitan hacer uso de la vía pública. En todo caso, cabe tener en cuenta que en el caso de la calle Tarragona se produjeron diversas incidencias que se podrían reproducir ahora en el centro de la ciudad en un entorno de calles más estrechas, con tráfico y colapsadas por la presencia de la enorme cola. Precisamente, en el inicio del plenario, Jordi Martí Galbis, presidente del grupo de Junts per Barcelona ha pedido la palabra para denunciar la indignidad de esta gran cola para usuarios de la OAC en el marco del proceso de regularización y también para los funcionarios. 

Precisamente, el pleno de Barcelona debatirá este viernes la gestión del gobierno municipal del alcalde Jaume Collboni de la regularización extraordinaria de migrantes, que la oposición critica por falta de previsión, ante las colas y colapsos en las oficinas de atención ciudadana. El Ayuntamiento anunció este martes que se habilitaban 4 centros sin cita previa para atender a las personas que se acojan a este proceso, con el objetivo de agilizar los trámites para recoger el certificado del padrón y el informe de vulnerabilidad. La quinta teniente de alcalde de Derechos Sociales, Raquel Gil, defendió que no estaban sorprendidos por el número de personas que se han dirigido a servicios sociales y que por eso han reforzado las prestaciones municipales.

Collboni: “Reevaluaremos reforzar aún más los servicios municipales”

Ante esta situación, el alcalde de Barcelona, ​​Jaume Collboni, ha comparecido ante los medios a pesar del desarrollo del plenario para apuntar que desde los ayuntamientos se está haciendo un “sobreesfuerzo” para poder atender a todo el mundo, pero también para recordar que el proceso de tramitación de la regulación está abierto hasta el 30 de junio y, por tanto, “hay días y semanas” para realizar los trámites. Igualmente, Collboni ha reclamado “empatizar” con los miles de personas que están regularizando su situación, definiendo como “humano y comprensible” que se quiera “resolver la situación lo antes posible”, recordando que muchas de las pendientes de regularización pasan por momentos de “angustia vital”.

“Reevaluaremos reforzar aún más los servicios municipales”, ha apuntado Collboni, que ha insistido en que el objetivo del Ayuntamiento en este proceso de regularización es que “nadie se quede sin atender”, insistiendo, eso sí, que hay de tiempo hasta el 30 de junio, es decir, dos meses largos, para hacer la tramitación que solo en Barcelona debería regular a casi 25.000 personas. En todo caso, hacia la una de la tarde la cola se había reducido ostensiblemente, ocupando solo desde la calle Ciutat hasta la plaza de Sant Miquel.