Gestión del empleo: ¿podemos vivir hoy sin la IA?
- Pau Hortal
- Barcelona. Sábado, 18 de abril de 2026. 05:30
- Tiempo de lectura: 3 minutos
Las cosas cambian. La aparición de la inteligencia artificial en nuestras vidas nos obliga a ser conscientes de que no podemos seguir manteniendo los conceptos y criterios del pasado, ni mucho menos otorgarles el mismo significado.
¿De qué hablamos cuando utilizamos el concepto de inteligencia artificial? Existen muchas definiciones, pero la que a mí más me gusta es la que ha formulado Genís Roca que la describe como “la estadística aplicada al extremo”. También cabe que le preguntemos a la propia IA sobre sí misma. Esta es la respuesta de ChatGPT: “La IA se refiere a la simulación de procesos de inteligencia humana mediante la programación de algoritmos en sistemas informáticos que han sido programados para realizar tareas como el aprendizaje, la percepción, el razonamiento y la toma de decisiones”.
Desde mi personal punto de vista, la conclusión es la siguiente: La IA no es inteligencia (aunque pueda engañarnos) ni humana. Es una herramienta creada por seres humanos para simular ciertos aspectos de nuestra propia inteligencia.
Aunque a veces no lo percibamos, la creciente integración de la IA en nuestras vidas es una realidad palmaria. De hecho, convivimos con ella. Desde los asistentes virtuales en nuestros teléfonos móviles hasta los sistemas de recomendación en plataformas online, la tecnología influye en nuestros hábitos y comportamientos de manera tal que muchos de nosotros no podríamos ya desarrollar sin ella muchas de nuestras actividades diarias. La IA es una herramienta que se basa en la gestión de los datos que anteriormente no podían transformarse en información. Es posible que los algoritmos de la IA se conviertan en el referente del siglo XXI de la misma forma que podemos definir al siglo XIX como el de la literatura y al XX como el de la imagen.
La IA es una herramienta creada por seres humanos para simular ciertos aspectos de nuestra propia inteligencia
Otra particularidad de la IA es que se está convirtiendo en el motor de los propios procesos de innovación. Y esta potencial deriva, no solo de su utilidad para el análisis, sino que se fundamenta en su capacidad para generar creatividad. Una anécdota protagonizada por Lee Sedol, campeón mundial de Go, lo certifica: En una de las 14 de 15 partidas ganadas por la IA en el transcurso del "combate" entre esta y un ser humano, realizó una jugada tan inusual e imprevista que todos los humanos en la sala la interpretaron, inicialmente, como un error. Sólo tras la derrota fueron conscientes de que esa muestra de creatividad fue la que decidió la victoria.
Hoy ante la IA manifestamos una cierta tensión como consecuencia de que está modificando muchos de los criterios que han conformado la existencia humana. Vamos a tener que asumir cambios relevantes que nos lleven a desarrollar nuevos conceptos para afrontar las nuevas realidades. A título de ejemplo: Empleo/Trabajo y Formación/Aprendizaje. El debate sobre dónde y cómo aprendemos y sobre cómo y dónde trabajamos está ya presente. Y hemos de tomar conciencia de que necesitamos modificar muchas de sus dinámicas y elementos que han sido (en los últimos 3 siglos) esenciales para el desarrollo homogéneo de la vida humana.
Ante la revolución que estamos viviendo, tenemos que enfocar nuestras realidades y problemas desde un planteamiento de humildad. Y esto, que es válido para todos los ámbitos de nuestra vida, lo es también para los del empleo y su gestión, y en los que, como sabéis, desarrollo mis actividades profesionales. Un contexto en el que es relevante que nos planteemos cuestiones como las siguientes:
• El uso de la IA en los procesos de reclutamiento y selección es hoy norma habitual. ¿Podemos conocer socialmente los criterios que se utilizan para la evaluación de candidatos? ¿Estamos seguros de que en ellos no se aplican criterios de sesgo y/o discriminación?
• Vivimos en momentos de bajo nivel de desempleo, pero ¿por qué no somos capaces de crear empleos de calidad? ¿Tiene sentido crear empleos que no garanticen la subsistencia vital?
• En términos de acceso al empleo, existen colectivos de personas “vulnerables”. ¿Qué hacemos con las personas que conforman el desempleo estructural, categoría en la que hoy ya se encuentra 1 de cada 2 desempleados?
Necesitamos una IA ética, segura y transparente que nos permita ser más eficientes y dar mejores respuestas a las necesidades humanas
• Seguimos en una situación en el que las empresas/organizaciones afirman tener muchas necesidades/vacantes que no pueden cubrir: ¿Es esto una fake news?, ¿cuál es la realidad?, ¿cómo y qué podemos hacer para vincular y coordinar mejor las estrategias educativas/formativas con las de carácter laboral?
• Tenemos muchos datos y muchas herramientas disponibles, pero ¿por dónde empezar? ¿Cómo usarlos para incrementar la eficiencia en la gestión de las políticas de empleo?
• Hablamos de incrementar la coordinación y la colaboración, pero: ¿Estamos haciendo lo necesario? ¿Y cómo salvar la falta de confianza y las reticencias que todavía existen entre todos los actores del Sistema de Empleo?
• Estamos asistiendo a un proceso de externalización constante en la gestión de las políticas de empleo. ¿Somos conscientes de que el 50% de estos procesos se desarrollan hoy por entidades colaboradoras del sector social? ¿Qué hacemos para dotarles de las herramientas de gestión que necesitan?
En materia de gestión del empleo tampoco podemos ni debemos vivir sin la IA, pero indudablemente necesitamos una IA ética, segura y transparente que nos permita ser más eficientes y dar mejores respuestas a las necesidades humanas.