China no puede ganar, pero puede apagar las luces

- Mookie Tenembaum
- Buenos Aires. Viernes, 8 de mayo de 2026. 05:30
- Tiempo de lectura: 2 minutos
Hay tres elementos que pocos conocen, pero que hacen posible la inteligencia artificial; esos son el wolframio, el azufre y el helio. Sin estos no se fabrican los chips que alimentan cada servidor y modelo de IA del planeta. Los tres acaban de dispararse en precio, en algunos casos incluso más que el petróleo en marzo.
La razón tiene dos capas. La primera es la guerra de Irán, iniciada el 28 de febrero, que restringió el estrecho de Ormuz y destruyó infraestructura en Qatar, país que produce un tercio del helio mundial. La segunda, más importante, es que China se preparó mucho antes de que empezara el conflicto. Beijing restringió exportaciones de wolframio hace más de un año, apretó los límites sobre ácido sulfúrico en diciembre y acumuló helio sistemáticamente. Así, sus importaciones subieron un 65% en 2024 y otro 15,7% en 2025. China no improvisó.
El wolframio, o tungsteno, es un metal casi tan duro como el diamante que forma las conexiones eléctricas en el núcleo de cada chip. China produce el 83% del wolframio mundial y controla casi todo el procesamiento industrial. Sin embargo, el mineral existe en otros lugares, tales como Australia, Rusia y Bolivia; este último figura entre los diez mayores productores mundiales con su mina Himalaya, en La Paz. El problema no es la ausencia del mineral, sino la ausencia de la cadena industrial para procesarlo. Bolivia tiene el mineral en el subsuelo, pero no dispone aún de la capacidad para transformarlo a escala competitiva. Esa brecha es exactamente la palanca que tiene Beijing, y también supone una oportunidad extraordinaria para quien decida invertir en cerrarla.
Con el helio la situación es distinta. China es importadora de helio, no exportadora, y las mayores reservas de este elemento están en Estados Unidos, Qatar, Argelia y Rusia. La acumulación china es defensiva, pero el daño al complejo industrial de Qatar por los misiles iraníes es real, y la restauración del suministro no será rápida.
La estrategia china no requiere fabricar mejores chips que Taiwán o Corea del Sur, sino que TSMC y Samsung no puedan producirlos a un precio razonable
La estrategia china no requiere fabricar mejores chips que Taiwán o Corea del Sur, sino solamente que TSMC y Samsung no puedan conseguir los insumos a un precio razonable. Es la lógica del que no puede ganar el partido, pero puede cortar la luz del estadio. Los precios del wolframio se triplicaron desde diciembre. Los contratos a largo plazo todavía amortizan el golpe para las fábricas, pero cuando venzan, la renegociación va a reflejar la nueva realidad.
La inteligencia artificial no corre en el vacío. Corre sobre hardware que necesita wolframio, azufre y helio. La geografía de esos tres elementos es, ahora mismo, uno de los factores que determinará quién controla la próxima década tecnológica.
Las cosas como son.