China reafirma su apuesta estratégica por la inteligencia artificial mediante el anuncio de un plan para impulsar la integración de esta tecnología en diversos sectores de la economía nacional. Esta declaración de intenciones se ha hecho pública en el marco del informe de trabajo presentado por el primer ministro, Li Qiang, ante la Asamblea Popular Nacional, la máxima institución legislativa del país.
Según el documento, el ejecutivo chino promoverá la aplicación de sistemas de inteligencia artificial tanto en la industria como en el sector servicios, amparándose en una iniciativa conocida como IA Plus. Este programa, según ha detallado Li Qiang, está concebido específicamente para acelerar la implementación de estas tecnologías en el tejido de la economía real, más allá del ámbito puramente digital o especulativo.
El informe presentado ante los diputados también hace hincapié en la necesidad de reforzar los mecanismos de financiación destinados a las llamadas "industrias del futuro". Esta categoría incluye sectores considerados prioritarios por su alto potencial tecnológico y su capacidad para transformar el aparato productivo, como la manufactura avanzada, la aplicación de la tecnología cuántica, el desarrollo biotecnológico y la robótica.
Consolidación de un ecosistema industrial
La voluntad del ejecutivo, según se desprende del texto, es consolidar un ecosistema industrial que permita a las empresas chinas liderar la próxima ola de innovación tecnológica a escala global. En este sentido, el documento también apunta que el gobierno fomentará activamente el desarrollo de terminales inteligentes de nueva generación, equipos industriales avanzados y plataformas digitales, poniendo un acento particular en la necesidad de acelerar la transformación digital de la industria manufacturera, uno de los pilares históricos de la economía china.
Aparte de las líneas maestras sobre la integración sectorial de la IA, el informe subraya un incremento significativo de la inversión pública y privada en investigación y desarrollo. Según los datos proporcionados, este gasto ha alcanzado el 2,8% del PIB, una cifra que evidencia la prioridad que Pekín otorga a la ciencia y la tecnología como motores de crecimiento. Paralelamente, se ha destacado el aumento del volumen de transacciones comerciales vinculadas a contratos tecnológicos, un indicador que refleja la vitalidad del mercado de transferencia de tecnología y la creciente confianza del sector privado en la rentabilidad de la innovación.
La competencia con los Estados Unidos
Este nuevo impulso a la inteligencia artificial llega en un contexto marcado por la emergencia y la proyección internacional de modelos desarrollados por empresas chinas. En los últimos meses, sistemas como DeepSeek o las soluciones creadas por gigantes tecnológicos como Alibaba y Bytedance han ganado una notable visibilidad global, reactivando la dinámica competitiva con los Estados Unidos en el campo de la IA. La aparición de estos desarrollos ha puesto de manifiesto la capacidad tecnológica alcanzada por la industria china, a pesar de las dificultades impuestas por el entorno internacional.
Todo ello se produce en un momento en que la administración de los Estados Unidos mantiene vigentes diversas restricciones a la exportación de semiconductores avanzados y de otras tecnologías críticas necesarias para el entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial. Estas medidas, que forman parte de una estrategia más amplia de contención tecnológica, han obligado a las empresas chinas a redoblar los esfuerzos para asegurarse las cadenas de suministro y acelerar los programas de investigación autóctonos. Ante este escenario de creciente presión externa, las autoridades chinas han defendido reiteradamente la necesidad de reforzar la autosuficiencia tecnológica del país para reducir la dependencia de suministros extranjeros y garantizar la continuidad del progreso científico.
Asimismo, el ejecutivo chino continúa manteniendo el marco regulador adoptado en el año 2023 para la supervisión de los servicios de inteligencia artificial. Esta normativa, que se aplica a todos los operadores del sector, establece la obligación de que los sistemas de IA respeten los "valores socialistas fundamentales" y no generen contenidos que, según la interpretación de las autoridades, puedan poner en riesgo la seguridad nacional o la estabilidad social. Este equilibrio entre la promoción activa del desarrollo tecnológico y el mantenimiento de un estricto control sobre sus usos y aplicaciones continúa siendo una de las características definitorias de la estrategia digital de China.
