El bitcoin, la criptomoneda más negociada del mercado, cae casi un 4% este lunes y pone en riesgo los 65.000 dólares, en un contexto de incertidumbre después de que la Corte Suprema de EE.UU. anulara los aranceles del presidente Donald Trump, quien no obstante, anunció nuevas tasas globales. Lejos de acatar la sentencia de la Corte Suprema, Trump anunció que establecería un arancel del 15% para todas las importaciones americanas.
La evolución del precio del bitcoin en las próximas sesiones dependerá de la estabilidad regulatoria en EEUU y del comportamiento del dólar.
A las 7 horas (6 GMT), el bitcoin baja el 3,75 %, hasta los 65.150,1 dólares, aunque durante esta madrugada, ha llegado a caer con más fuerza, y ha tocado un mínimo en los 64.400 dólares. En el año, pierde más de un 25% de su valor. Desde octubre, cuando superó los 115.000 euros, acumula un retroceso del 26% en el año y del 47% desde máximos.
La incertidumbre ha vuelto a los mercados después de la sentencia del Tribunal Supremo de Estados Unidos que invalida la mayoría de los aranceles impuestos por Donald Trump, quien en respuesta anunció un arancel global del 15% a todos los países. Tras ello, el dólar baja (el euro cotiza a 1,182 dólares), mientras que el oro sube el 1,05 % (5.160,45 dólares), y la plata, el 2,08 % (hasta los 87,06 dólares).
Otros tokens registraron también descensos en sus precios de referencia. Fue el caso de Ether, el segundo mayor activo en criptomonedas, que retrocedió un 5,23% y cotiza en torno a 1.600 euros. Ethereum mantiene una cuota del 9,85% del mercado cripto y acumula una subida del 15% en el año.
El mercado cripto también teme, en líneas generales, la nueva política monetaria que pueda aplicar el recién designado candidato a presidir la Reserva Federal americana, con pronósticos de subir los tipos de interés. La designación de Kevin Warsh, un exmiembro de la junta de gobernadores de la Fed que abandonó la institución por diferencias con la política monetaria defendida por la administración de Barack Obama en el año 2011, ha puesto en alerta a los inversores. Durante la recuperación de la crisis, Warsh fue la única voz crítica de la junta de la Fed con el plan de 600.000 millones de compras de bonos con el fin de reducir los tipos de interés y defendía políticas más agresivas contra la inflación.
