La guerra en Oriente Medio y el repunte de las expectativas de inflación han llevado a la gran banca española a revisar al alza sus previsiones sobre los tipos de interés en la eurozona. Las principales entidades coinciden en que el Banco Central Europeo (BCE), que decidió en su reunión de abril dejar intacto el precio del dinero en el 2%, podría verse obligado a endurecer de nuevo su política monetaria, aunque difieren en la intensidad de las subidas previstas.
CaixaBank y el Sabadell son las entidades más agresivas en sus previsiones. Ambas consideran que puede haber hasta tres incrementos de los tipos de interés hasta finales de año, empezando por la reunión de junio, lo que situaría la facilidad de depósito del BCE en el 2,75%, frente al 2% actual.
El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, reconoció durante la presentación de resultados del primer trimestre que “los mercados muestran una volatilidad muy alta” por el conflicto en Oriente Medio, lo que dificulta realizar previsiones macroeconómicas. Pese a ello, señaló que la entidad trabaja con un escenario de tres subidas de tipos en los próximos meses e incluso contempla una posible cuarta alza en 2027.
“Se espera que en los próximos meses haya tres subidas de los tipos, es decir, que pasen del 2% al 2,75% en lo que queda de año, e incluso el mercado dice que hay un 60% de opciones de una subida en 2027”, afirmó Gortázar, quien también destacó que el encarecimiento del euríbor así lo anticipa.
En una línea similar se expresó la cúpula de Sabadell. Su consejero delegado apuntó que el nuevo contexto supone “tipos de interés más altos de los que preveíamos”, con los mercados descontando ya tres subidas hasta el 2,75%, un escenario que calificó como “viento de cola” para el negocio bancario. No obstante, advirtió de un posible impacto sobre la actividad crediticia, especialmente en hipotecas.
El director financiero de Sabadell, por su parte, explicó además que la debilidad del margen de intereses en el primer trimestre responde al último ciclo de repricing a la baja derivado de las anteriores bajadas de tipos, una tendencia que, según el banco, ahora se revertirá por el nuevo escenario de tipos más elevados.
El BBVA, el más prudente
E BBVA mantiene una visión más prudente. Su directora financiera explicó en la presentación de resultados que la entidad había trabajado inicialmente con un escenario de tipos al 2% este año y del 2,5% en 2027, pero el deterioro del contexto macroeconómico y las presiones inflacionistas han elevado la probabilidad de una primera subida de 25 puntos básicos este verano.
“No veríamos más subidas que esa”, señalaron desde el banco, que prefiere esperar a las próximas decisiones del BCE y a la evolución de la inflación derivada de los efectos de segunda ronda, antes de hacer nuevas previsiones.
El Santander y Bankinter esperan dos subidas
El Santander y Bankinter manejan un escenario intermedio, con dos subidas adicionales de tipos en Europa, que llevarían el precio del dinero en torno al 2,5%. Desde Banco Santander recordaron que el nuevo entorno ya está provocando un repunte del euríbor y un encarecimiento de las hipotecas, lo que debería impulsar el margen de intereses en los próximos trimestres. “Esperamos que el margen de intereses suba”, defendió el director financiero del grupo.
Bankinter considera que el mercado descuenta una guerra de corta duración, aunque anticipa un repunte temporal de la inflación en 2026 que obligaría a los bancos centrales a endurecer nuevamente la política monetaria. El banco destacó que tanto el euríbor como la curva swap ya reflejan tipos más elevados y mantiene, de momento, las previsiones que dio a principios del 2026 sobre los beneficios anuales, a la espera de tener una mayor visibilidad geopolítica.
“No queremos cambiar el guidance porque hay una enorme volatilidad en tipos”, señalaron desde la entidad, aunque insistieron en que los resultados seguirán creciendo. Pese al deterioro del entorno internacional, Bankinter descarta por ahora efectos estructurales sobre la economía española y sostiene que el impacto sobre el crecimiento será limitado, con una moderación del consumo y un efecto estimado de apenas entre 10 y 15 puntos básicos sobre el PIB.