Desde este fin de semana, los taxis autónomos de Waymo y Cruise circulan sin restricciones de lugar ni horario y con tarificación por las calles de San Francisco; no sin los recelos de las autoridades locales que temen por la seguridad del tráfico y de los sindicatos del sector que los ven como una amenaza. Estas empresas de movilidad urbana, que pertenecen respectivamente a Alphabet (matriz de Google) y General Motors, han obtenido el permiso de la Comisión de Usos Públicos de California (CPUC), después de tener en servicio, de manera restringida, algunos taxis autónomos en los últimos meses. Pese a que la experiencia piloto ha evidenciado algunos problemas -cómo se sancionan las posibles infracciones, cómo se solventan los errores de la conducción autónoma o en las áreas de estacionamiento…-, los Chevrolet Bolt, un pequeño monovolumen eléctrico 100%, de Cruise y los Jaguar i-PACE de Waymo se mueven por la ciudad. Para asegurarse y ampliar los servicios, la empresa de Alphabet está pendiente del nuevo modelo de robotaxi que ha encargado a la marca Zeekr, que desarrollará el conglomerado chino Geely, y que gozará de una autonomía de unos 700 kilómetros.

La ciudad de California ha sido pionera en el uso de coches autónomos en Estados Unidos. Pero los vehículos sin conductor también se están probando en otras ciudades americanas, de hecho, Waymo y Cruise tienen un servicio comercial en el estado de Arizona, en parte de su capital Phoenix y los suburbios de la localidad, también con el servicio de robotaxi. La expansión de sus servicios en el conjunto de Estados Unidos está sometido a la autorización que realice cada uno de los estados americanos. Cruise anunció que llevará sus servicios de conducción autónoma a Los Ángeles, Dallas, Austin, Miami, Atlanta y Nashville. Waymo dijo a principios de este mes que se expandiría a Austin, además de una incursión ya prevista en Los Ángeles.

La decisión de la Comisión de Usos Públicos de California (CPUC) ha sido polémica. Los bomberos de San Francisco declararon que habían detectado por lo menos 55 altercados con vehículos autónomos desde principios de año y Darcie Houck, comisionada de la CPUC, advirtió a Cruise y a Waymo de la “tremenda” responsabilidad que tienen y que deben “anteponer la seguridad” a cualquier otro aspecto.

La implantación del servicio de robotaxi es, aún, una asignatura pendiente en Europa, donde la legislación europea no contempla este tipo de circulación sin conductor, salvo excepciones como la de la ciudad de Múnich. Para la ciudad alemana, las firmas Mobileye (propiedad del gigante Intel, con sede en Israel) y el operador alemán de movilidad SIXT han desarrollado un taxi autónomo y han encargado la producción de unidades de un todoterreno de siete plazas y 100% eléctrico al fabricante chino NIO.

Mientras, en la China, el pasado mes de mayo la compañía Pony.ai contaba con 100 taxis autónomos en pruebas en la zona de Guanzhou, y ya opera 10 taxis sin conductor y con conducción 100% autónoma en la capital de China. Pero de momentos, las autoridades chinas permiten la circulación de estos vehículos con un conductor en su interior.