Sol Daurella, presidenta de Coca-Cola Europacific Partners, la embotelladora de esta marca más grande del mundo, tiene otros intereses más allá de los refrescos de cola que van desde los hoteles a la alimentación. Mediante la empresa Daulivo –nombre que surge de la fusión de Daurella y olivo– posee fincas en Andalucía con explotaciones de olivos, de las cuales obtiene aceites de oliva, pero, de momento, con pérdidas porque este negocio todavía no está a pleno rendimiento.
Daulivo solo facturó el año pasado 356.000 euros, pero las pérdidas superaron los 1,5 millones de euros, unas magnitudes que se han repetido, casi iguales, en los tres últimos ejercicios, según consta en las cuentas que ha depositado en el Registro Mercantil. Por lo tanto, ha acumulado más de 4,5 millones de euros en pérdidas en tres años.
En el ejercicio de 2022 decidió apostar fuerte por Daulivo con una ampliación de capital de 27,17 millones de euros. Sol Daurella ha efectuado importantes inversiones en esta empresa a la espera de que sean rentables.
Daulivo declara dedicarse a las actividades relacionadas con los aceites de oliva –desde el refinado, al envasado, el almacenamiento y la comercialización–, pero también a otras actividades agroalimentarias, así como a los cotos de caza, el turismo rural, los hoteles, las operaciones inmobiliarias y la prestación de servicios. En realidad, Daulivo es el resultado de la integración de varias empresas, que también incluyeron una inmobiliaria. Uno de los principales activos es La Alquería, una gran finca de Medina-Sidonia (Cádiz), con campos de olivos y también utilizada para la caza.
La empresa Daulivo es propiedad al 100% de Begindau, la sociedad holding de Sol Daurella, si bien como administradora única aparece Cristina Barcons, que es la directora de su family Office desde hace una década. Con anterioridad, Barcons había trabajado para Banco Sabadell, Deloitte y Copesco & Sefrisa, una compañía dedicada al pescado que fundó José Daurella, padre de la actual presidenta de Coca-Cola EP.
Pero más que las fincas y aceites de oliva, Sol Daurella está especialmente interesada últimamente por el negocio hotelero. En febrero pasado compró la sede de Correos de Bilbao para transformarla en un hotel de lujo. Al tratarse de un inmueble público, la adquisición se efectuó mediante una subasta pública, que salió con un precio inicial de 13,5 millones de euros, aunque todavía no ha trascendido el importe final. Correos no abandonará este edificio, donde todavía mantiene sus servicios centrales en Bilbao, hasta el 31 de diciembre de este año, fecha a partir de la cual empezará su reforma para convertirlo en hotel.
Fuentes del entorno de Daurella apuntan que prepara más operaciones en el sector hotelero. Otros family office catalanes que han hecho fortuna en negocios alejados del turismo hace tiempo que han dado ese paso, como los Gallardo (Almirall), Lao (Nortia) o Massot (Vertix).
