El grupo de prefabricados de hormigón PPalau, experto en canalizaciones, destina 3 millones de euros a la construcción de una nave adyacente a las instalaciones de Juneda (Lleida), de 2.500 metros cuadrados, para ampliar su capacidad de producción en un 25%, con un proyecto que reforzará su liderazgo en fabricación de cajones de hormigón de grandes dimensiones.

La compañía de la familia Palau, con 67 años de historia, se ha convertido en un referente en el campo de las canalizaciones y en la fabricación de piezas para facilitar el tráfico hidráulico, humano y de fauna y de servicios esenciales. "Hemos abierto el abanico de utilidades de nuestras piezas de hormigón, los cajones, que fabricamos con una exactitud extrema, dando respuesta a las características que nos piden las empresas constructoras, en función del destino final que deben tener", corrobora Pilar Palau, directiva de la firma y representante de la tercera generación.

"Invertimos en nuestras instalaciones, reforzando la capacidad productiva y para continuar ofreciendo la calidad y la proximidad que nos caracterizan", aseguran desde la empresa. El trabajo constante y la capacidad de adaptación a las exigencias de un mercado muy cambiante han sido clave para que PPalau se consolidara como una de las empresas más sólidas del sector y se posicionara como un referente en la fabricación de elementos de hormigón.

"Lo importante es que cuando la pieza llega a la obra se pueda colocar sin trabas", explica Carles Bea, director de operaciones y fabricación y esposo de Carme Palau, hermana de Pilar y también directiva de la empresa. Son la tercera generación que ha dado continuidad al negocio. La actividad de PPalau (antes Prefabricados de hormigón Palau) se desarrolla principalmente en Catalunya, Baleares, Aragón y, por extensión, en España, "un mercado que queremos acelerar con la ampliación que estamos ultimando". También consolidarán las ventas en Francia, donde aterrizaron en 2014 y "no hemos dejado de crecer", hasta el punto de que es "un mercado muy significativo" para este fabricante.

La expansión territorial por España y Francia es "la que mantendremos por ahora". "En nuestro sector, el volumen de las piezas penaliza el transporte", advierten. Esto hace que la empresa tenga una flota de transporte propia y que trabaje con determinados proveedores que tienen vehículos con especificaciones adecuadas para piezas de gran volumen.

En las instalaciones de Juneda se transforman diariamente un millón de kilos de hormigón y, con la ampliación a partir de finales de este año, tener un 25% más de capacidad contribuirá a fabricar elementos de gran volumen. La compañía está anclada en "un sector muy cíclico, que es sensible a elementos externos como los cambios de gobierno en todas las administraciones". Por eso, remarcan que "sostenemos un crecimiento acumulado con una rentabilidad del 4% que nos debería llevar los 25 millones de euros de facturación en 2030", avanza Carme Palau. El ejercicio de 2026 se cerrará previsiblemente alcanzando los 21 millones de euros.

En España trabajan junto con constructores y promotores, mientras que en Francia el producto se canaliza a través de almacenes de venta de materiales para la construcción.

La inversión en la nueva nave va acompañada de otras mejoras productivas para la automatización de los procesos, la liberación de espacios en las instalaciones actuales y una racionalización de todas las áreas, donde trabajan más de cincuenta personas. El complejo de Juneda tiene unos 150.000 metros cuadrados de superficie total, 13.000 de los cuales son naves de producción.

El futuro exige dar soluciones de hormigón armado para nuevas y más tecnológicas aplicaciones. Los cajones de PPalau son ya una respuesta para la conducción de servicios esenciales en grandes almacenes logísticos, aeropuertos, parques tecnológicos o data center, entre otros segmentos. 

También se debe dar respuesta al cambio climático y reducir la huella de carbono; una prioridad para la empresa a escala interna y externa. No obstante, Carles Bea advierte que el hormigón armado, hoy por hoy, no tiene demasiadas alternativas cuando se trata de grandes construcciones e infraestructuras. "Los cajones deben ser muy resistentes y tener una vida muy larga. Menciona que las alternativas con hormigón arquitectónico, fabricado con 3D, es una solución oportuna para otras aplicaciones.

"Nuestros técnicos deben hacer muchos cálculos por cada pieza que fabricamos", dice Carles Bea y recuerda que han pasado "pruebas de fuego", como la fabricación de un cajón de 9,25 metros de luz. "Hacemos piezas que se deben diseñar y calcular en el laboratorio técnico de Juneda", con "mucha precisión".

Actualmente, las ingenierías dimensionan las infraestructuras en previsión de los efectos extremos que produce el cambio climático y esto significa "adaptarse" para garantizar el futuro.