"En el actual contexto económico, con el rápido desarrollo de nuevos mercados, nuevas formas de comunicación y más movilidad internacional, los negocios operan dentro de nuevos esquemas globales". Esta es la advertencia que hacen desde la consultoría Kreston Iberaudit, que forma parte de la red mundial de auditoría y consultoría Kreston Global. La socia y directora de la firma en Barcelona, Elena Ramírez, explica en esta entrevista cuáles son los principales retos de la empresa a la hora de diseñar su plan de expansión internacional. Su experiencia de más de 30 años en el sector de la auditoría y la fiscalidad y los datos del último estudio internacional de Kreston Global evidencian que las políticas fiscales del país de destino de las exportaciones son ya uno de los factores clave a la hora de elegir la salida a los mercados exteriores.

¿Cuál debe ser la perspectiva de una compañía cuando quiere diseñar la estrategia internacional?
Hay dos perspectivas de la actividad internacional de las empresas. En un primer estadio, hablamos siempre de la exportación, la venta del producto a otro país, sea directamente o a través de distribuidores. En esta actividad, las tasas más importantes son los aranceles. Pero hay un segundo estadio del proceso de internacionalización que hace referencia al establecimiento de filiales en el extranjero. Es aquí donde aparecen las figuras impositivas que más preocupan: los impuestos indirectos que tiene cada país -similares al IVA, por ejemplo-, y los impuestos directos, como puede ser el impuesto sobre los beneficios que se obtengan en estos países y que se redirigen al país origen de la compañía; o las tasas sobre dividendos; la contraprestación de servicios entre la central y la filial -sea servicios corporativos o royalties, por ejemplo-, entre otros.

¿Cuál es la complejidad?
Todo esto es un tema complejo porque cada país tiene una regulación propia, con el agravante de que la normativa fiscal varía constantemente y tanto las empresas como los asesores fiscales deben estar al día de las modificaciones para no recaer en errores fiscales, que pueden tener consecuencias económicas. No obstante, me gustaría aclarar que conocer a fondo la fiscalidad del país donde se quiere exportar puede ser a la vez una oportunidad competitiva. Requiere de un análisis y una planificación profunda y, por lo tanto, se conocen mejor los riesgos de la exportación. En los foros de asesores fiscales y de empresas se comenta mucho y se debate sobre las dificultades que las empresas encuentran por los constantes cambios de normativa fiscales, y también sobre la interpretación que se puede hacer de las normas si no son lo suficientemente claras y concisas. Es decir, también es muy importante la interpretación de las normas que hacen las administraciones tributarias en cada país.

¿Qué porcentaje de empresarios lo evidencia?
El 37% de los directivos identifica la fiscalidad internacional (incluidos precios de transferencia, IVA o doble imposición) como su principal reto operativo, mientras que un 33% reconoce dificultades para garantizar el cumplimiento normativo y aprovechar a la vez los incentivos y deducciones fiscales existentes en cada jurisdicción. El informe apunta además que la implementación del marco BEPS y del Pilar 2 de la OCDE está obligando a muchas compañías a replantear las estructuras fiscales internacionales y los modelos de expansión exterior.

Incluso, en la Unión Europea no existe ningún tipo de armonización.
El impuesto que está más armonizado, aunque no tiene unificación plena, es el IVA. Pero, efectivamente, el impuesto de sociedades no está armonizado. Hay ciertas directivas que abarcan determinados aspectos para fijar un marco regulador del impuesto de sociedades para toda la Unión Europea. Hoy por hoy, tenemos diferencias muy significativas entre países. Hay diferencias tanto en el ámbito normativo como de interpretación y de aplicación de criterios. Diferencias muy esenciales. Estamos, todavía, muy lejos de conseguirlo y este contexto perjudica la toma de decisiones de las empresas en materia de comercio internacional.

¿Son los mismos problemas que tienen cuando comercializan con Asia?
Asia es un mercado muy atractivo, todavía, por temas de costes, pero las diferencias desde el punto de vista impositivo todavía son mucho más significativas. A la vez, son países, en general muy inestables y, como demuestra el estudio, los empresarios están preocupados por la geopolítica y por los efectos que comporta esta inestabilidad geopolítica porque les impide determinar cuál debe ser su operativa en materia de comercio exterior. Esto se suma a los riesgos por los cambios fiscales y normativos. Lo más importante a la hora de elegir un mercado para exportar es que las empresas confirmen que su país de origen y el de destino de los productos tienen vigente un convenio de doble imposición y de intercambio de información. Si no hay ninguna clase de convenio impositivo, las operaciones cruzadas pueden ser objeto de una doble imposición y pagar dos veces por el mismo concepto.

¿Esta situación se agrava en los países en vías de desarrollo, en los cuales se debe sumar la inestabilidad jurídica y política?
Evidentemente. Hay países que pueden ser atractivos porque las empresas que exportan pueden aprovecharse de las ventajas de ser los primeros en hacerlo. Son ventajas de carácter económico, pero el factor de la inseguridad e inestabilidad —tanto política como jurídica— también se debe tener en cuenta. Los empresarios lo tienen muy claro cuando en la encuesta valoran los riesgos del comercio internacional. Debemos pensar que la inestabilidad tiene un impacto directo en las perspectivas de crecimiento económico en cualquier mercado del mundo. El 46% de los encuestados afirma que los aranceles y las disputas comerciales ya tienen un impacto significativo o muy significativo sobre sus estrategias internacionales, mientras que el 55% identifica la inestabilidad geopolítica como la principal amenaza para sus operaciones en el exterior.

¿Hasta qué punto esto tiene consecuencias?
El ejemplo más claro lo tenemos en la poca presencia de empresas españolas en el continente africano, salvo Marruecos, aunque no en la medida que sería probable por su proximidad geográfica y lazos históricos. Por lo tanto, se demuestra que los empresarios a la hora de elegir un mercado exterior para la exportación tienen en cuenta tanto el potencial de crecimiento de la economía local como los riesgos que comportará para su negocio porque detrás de la implantación en un país extranjero hay una inversión importante que se deberá rentabilizar.

Se ha abierto una nueva etapa en la internacionalización de la empresa española

En el caso de España, y dada la inestabilidad política y jurídica que a menudo sufren algunos países sudamericanos, ¿pesa más, pues, la proximidad idiomática y cultural para explicar que sean mercados prioritarios para las empresas españolas?
Los empresarios son mucho más conscientes de la importancia de la internacionalización y la entienden como una estrategia imprescindible para diversificar riesgos. Más aún después del episodio de la pandemia de la covid-19, la guerra de Ucrania, ahora el conflicto de Oriente Próximo... Los empresarios han visto la necesidad de diversificar riesgos y no estar concentrados en un único mercado. La internacionalización les da la oportunidad para diversificar riesgos y crear una ventaja competitiva, pero a la vez se hace necesario que estén mejor preparados para abordarla, que sean más conscientes de cuáles son los riesgos y de hacer bien todo el proceso de preparación para salir a vender fuera. Conocer los mercados, su fiscalidad, las tasas comerciales, las regulaciones locales... Esto obliga a las empresas a estar más profesionalizadas y a acompañarse de expertos adecuados. Los datos del Interpreneur Report 2026 apuntan a una nueva etapa en la internacionalización de la empresa española: más estratégica, más condicionada por el riesgo geopolítico y regulatorio, y más dependiente de una planificación fiscal, tecnológica y operativa sólida.

¿Cómo ha cambiado en los últimos dos años la percepción que tienen los empresarios sobre la internacionalización, pros y contras?
La anterior edición del estudio fue en 2024. A diferencia de entonces, ahora ya aseguran que usan la inteligencia artificial (IA) para preparar y ejecutar sus planes de internacionalización. Admiten que la IA tiene un impacto muy importante en su proceso de internacionalización. Un 74% de los encuestados asegura que la IA ya tiene un impacto significativo en su estrategia internacional. Pero sorprende que, en el caso de los empresarios españoles, este porcentaje se reduce al 58%; mientras que el 43% identifica la adopción de tecnología avanzada como una de las principales oportunidades de crecimiento global.

La IA ayudará a conocer y analizar las potencialidades de diferentes países

¿Por qué?
En el caso español, solo un 58% de los empresarios dicen que la IA impacta en su estrategia de comercio exterior. Vamos un poco atrasados en este tema, por lo que parece. La diferencia de criterios también se deja notar cuando valoran cuáles pueden ser las oportunidades que les puede brindar la IA para vender o establecerse en el exterior. Desde el punto de vista global, un 52% de los encuestados lo admite claramente, mientras que solo un 43% de los españoles lo tiene claro.

¿En qué puede ayudar la IA a la hora de determinar la estrategia del comercio internacional?
El uso de la IA como herramienta tiene mucho potencial cuando una empresa está analizando las potencialidades de diferentes países, hacer un análisis de mercado, analizar potenciales clientes y proveedores. Todos estos elementos son mucho más fáciles porque la IA te da herramientas para todo este proceso de estudio del mercado a elegir. Esto es especialmente importante para las pequeñas y medianas empresas, porque pueden abordar la internacionalización más rápidamente y profesionalmente, porque hasta ahora quizás tenían que funcionar un poco más por intuición y con desventaja frente a las grandes corporaciones empresariales que están dotadas de más herramientas y servicios. Se puede decir que la IA generaliza la internacionalización porque ofrece más capacidades a las pymes.

¿Cuál es la visión del contexto económico actual?
En general, la visión es optimista. El conjunto de los encuestados son más optimistas que los españoles: un 8,2 sobre un 7,2. El 85% de los encuestados considerábamos que era fácil o relativamente fácil el proceso de internacionalización y, en cambio, en los españoles había
un 50% que consideraba que era difícil.

¿Debe ser por la burocracia y la fiscalidad?
Entiendo que se evidencia que el sistema que hay en España ya es complejo por sí solo, tanto fiscalmente como normativo. Por lo tanto, los empresarios españoles ven más difícil iniciar la expansión en el exterior. Aun así, es perplejo que a pesar de ello, los españoles, en la percepción sobre las expectativas futuras de cuál será el contexto internacional a 2 o 3 años vista, son moderadamente más optimistas que el resto de empresarios. Tiene que ver, considero, con el hecho de que también responden que han sufrido menos impacto de los cambios arancelarios.