Repsol ha cerrado el primer trimestre del año con un beneficio neto de 929 millones de euros, cifra que representa un incremento del 153% respecto a los 366 millones obtenidos en el mismo período de 2025. Esta mejora espectacular se explica por dos factores principales. Por un lado, el área industrial ha experimentado un fuerte repunte gracias al aumento del margen de refino. Por otro lado, la compañía ha registrado un efecto patrimonial positivo de 593 millones de euros, derivado de la subida del precio del crudo y de los productos petrolíferos, que ha revalorizado sus inventarios.

El área industrial ha sido el gran motor de la mejora de los resultados. Su beneficio neto ajustado ha pasado de 132 millones de euros en el primer trimestre de 2025 a los 440 millones en el mismo período de este año, una subida que refleja tanto el aumento de los márgenes de refino como la eficiencia operativa de las instalaciones. En cambio, el negocio de Exploración y Producción ha aportado 302 millones, un 5,3% menos que un año atrás, afectado por menores volúmenes de extracción, costes más altos y la depreciación del dólar, además de las salidas de activos a mercados como Colombia. La producción total se ha mantenido prácticamente estable, en 539.000 barriles equivalentes de petróleo al día.

160 millones a la división de clientes 

El negocio de clientes ha obtenido un beneficio de 160 millones de euros, una cifra similar a la del año anterior. El buen comportamiento de las estaciones de servicio ha compensado la menor aportación de los gases licuados del petróleo y de la comercialización de electricidad y gas. En cambio, el área de Generación Baja en Carbono ha registrado pérdidas ajustadas de 4 millones de euros, afectadas por la caída del precio del mercado eléctrico en España, donde se ha llegado a un nuevo récord de horas con precios cero o negativos, lo cual ha penalizado los resultados de las centrales renovables. En cuanto al equilibrio financiero, la deuda neta a cierre del mes de marzo se situaba en 4.800 millones de euros, 313 millones más que a finales de 2025. A pesar de este incremento, el apalancamiento de la compañía se situó en el 14,3%, una ratio que los analistas consideran aún saludable. La liquidez del grupo alcanza los 10.296 millones de euros, una posición que le permite afrontar inversiones y compromisos a corto plazo sin estrés financiero.

Repsol ha reiterado su compromiso con la retribución al accionista. La compañía ya abonó en enero un dividendo de 0,50 euros brutos por acción. En la próxima junta general propondrá un nuevo pago de 0,551 euros por acción en el mes de julio, además de otro de 0,530 euros previsto para enero de 2027. Esta política de dividendos, que ya es tradicional en la empresa, refleja la confianza de la dirección en la generación de caja futura, a pesar de la volatilidad del mercado energético. La compañía ha destacado que las inversiones realizadas en los últimos años han convertido su sistema de refinamiento en uno de los más eficientes y flexibles del sector. Gracias a su capacidad para tratar un gran número de crudos diferentes, Repsol puede adaptar el aprovisionamiento a las condiciones del mercado. El 60% del petróleo procesado en sus refinerías procede de América, principalmente de Estados Unidos, México y Brasil, mientras que un 30% llega del norte de África, especialmente de Libia.

Más gasoil y queroseno por barril

Los esquemas de conversión profunda de las refinerías de Repsol permiten extraer de cada barril una cantidad mayor de los productos con más demanda por parte de la sociedad, como el gasóleo y el queroseno. Esta eficiencia es especialmente valiosa en momentos de escasez o de precios altos, porque la compañía puede maximizar la producción de los derivados más rentables. Además, esta actividad industrial genera más de 6.500 puestos de trabajo directos, lo cual refuerza su papel económico y social más allá del suministro energético.

El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, ha querido poner en contexto los resultados. Según ha declarado, "en un entorno geopolítico cada vez más complejo y volátil, que amenaza con transformar el paradigma energético, continuamos centrados en garantizar la seguridad del suministro, basada en una operación disciplinada y eficiente de nuestro dossier integrado, mientras continuamos proporcionando energía fiable a nuestros clientes". Con estas palabras, Imaz advierte que el contexto de tensiones en Oriente Medio y la inestabilidad en los mercados energéticos hacen más necesario que nunca mantener una operación cuidadosa e inversiones a largo plazo.