El presidente y consejero ejecutivo del grupo Almirall, Carlos Gallardo, insta a Europa a recuperar el posicionamiento de la industria farmacéutica, reforzando su papel de sector estratégico de presente y de futuro. La petición es muy clara: la Unión Europea debe dejar de pensar que en la industria farmacéutica como "un centro de costes" y entender que es una industria estratégica para el futuro de la economía europea, ha concretado.
El máximo directivo de la compañía -con capital mayoritario de la familia Gallardo y cotizada en bolsa- ha alertado de la pérdida de posicionamiento mundial que sufre el sector y del agravio comparativo que sufre la industria farmacéutica europea frente a sus competidores de los Estados Unidos y la China, en materia de investigación e innovación y regulación.
Carlos Gallardo ha abordado este tema en la sesión El viaje hacia la innovación y liderazgo en dermatología médica, que ha impartido este jueves en el espacio Matins Esade, de la escuela de negocios. Gallardo ha expuesto su posicionamiento como vicepresidente de la Federación Europea de Asociaciones de la Industria Farmacéutica (EFPIA, por sus siglas en inglés), además de ser presidente de una de las principales farmacéuticas españolas, que se ha especializado en la dermatología médica para ser líder mundial, según ha remarcado.
Fuga a Estados Unidos y avances en China
"En las últimas tres décadas se ha erosionado el liderazgo mundial de la industria farmacéutica europea; éramos la farmacia del mundo", ha defendido Gallardo. Con este declive, Europa ha pasado de generar el 50% de los nuevos descubrimientos farmacéuticos a únicamente desarrollar uno de cada cinco, mientras que ve cómo los Estados Unidos y la China están liderando el sector. "Europa es ahora el tercer eje mundial para los lanzamientos de nuevos fármacos, entre otras cosas, porque la inversión en investigación ha caído un 25% en los últimos 20 años", ha añadido.
En este contexto, el sector reclama que Europa acelere los cambios necesarios para retornar la competitividad farmacéutica europea al punto de partida y de liderazgo. De lo contrario, persistirá y crecerá "la fuga de la investigación clínica y de los lanzamientos de nuevos productos hacia los Estados Unidos", ha advertido.
El directivo ha reclamado que Europa escoja una ciudad para ubicar un hub de investigación que sea "superpotente", como ocurre en Boston (Estados Unidos)", y no tener uno en cada país y, textualmente, fragmentarlo todo tanto como sea posible y crear ineficiencias tremendas.
Faltan incentivos y flexibilidad en las normas
En este sentido, el alto ejecutivo ha reprochado la falta de incentivos a la investigación y desarrollo y la enrevesada regulación europea que retrasan y alargan todos los procesos de certificación de los ensayos clínicos y la aprobación por parte de las autoridades regulatorias. No es de recibo, según Gallardo, que en Europa un laboratorio farmacéutico tarde 600 días -como ocurre en España o Italia, por ejemplo- en incorporar un nuevo fármaco de prescripción médica en el sistema sanitario público. Además de que la FDA de Estados Unidos tarda una media de 244 días en autorizar un medicamento y la EMA, agencia de medicamento europea, lo dobla: son 426 días, ha alertado Gallardo.
La federación europea EFPIA ha diseñado una hoja de ruta para dar un giro de 180º a esta situación: reforzar la protección a la innovación, acelerar y modernizar la regulación, mejorar el acceso y las condiciones para entrar en el mercado, asegurar un crecimiento sostenido en gastos de medicamentos innovadores y reducir los mecanismos de contención (clawbacks), cerrar los límites y la brecha en investigación clínica entre países europeos y desarrollar una política industrial estratégica, con incentivos tanto o más competitivos que los que tiene Estados Unidos. "La industria farmacéutica europea está sometida a una preocupante presión geopolítica, con nuevas políticas industriales en los Estados Unidos de Donald Trump y con China avanzando en investigación e innovación; China ya no copia", ha manifestado Gallardo, a la vez que ha advertido que la respuesta de la industria europea es invertir y producir fuera de Europa.
La reacción de Almirall
En este adverso contexto, el grupo Almirall persiste en el empeño de convertirse en el líder mundial en dermatología médica. Más allá de las cifras económicas de la farmacéutica, que apuntan a un margen de ebitda superior al 25% en 2030, Almirall invierte el 20% de sus ingresos -ha puesto rumbo a los 1.000 millones para el cierre de 2025- en I+D, con una cartera muy centrada en la dermatología médica para tratamiento de enfermedades raras.
"Centrarnos en una área muy definida de mercado, la dermatología médica, fue una decisión que tomamos en 2014 y que ahora nos permite crecer a doble dígito y perpetuar este crecimiento en lo que queda de esta década, gracias a dos medicamentos que tienen alcance mundial -en psoriasis y dermatitis atópica- y con seis proyectos de investigación que estarán en fase II en 2026", ha expuesto.
