El Banc Sabadell ha puesto fin a su relación societaria con el fondo estadounidense Cerberus en el ámbito inmobiliario. La entidad catalana ha llegado a un acuerdo para vender al fondo el 20% que todavía conservaba de la sociedad conjunta Promontoria Challenger I, una operación que se ha cerrado por 115 millones de euros. El acuerdo cierra definitivamente un litigio que ha enfrentado a ambas partes durante más de dos años y que llegó a los tribunales británicos. Esta sociedad fue creada en 2018 para que el Sabadell trasladara una parte importante de su patrimonio inmobiliario procedente de la crisis financiera, en un intento de limpiar su balance de activos que habían perdido valor.
El conflicto entre Sabadell y Cerberus tiene su origen en la venta de tres carteras de activos que la entidad realizó en 2018. El banco transmitió al fondo una cartera de 6.414 millones en valor bruto por una contraprestación de 3.500 millones, con un aplazamiento de una parte del pago que dependía del cumplimiento de determinadas condiciones. Una de las condiciones era que el Sabadell se hiciera cargo de la regularización registral de algunos inmuebles que estaban en proceso de reposesión o subasta. La entidad tenía tres años para resolverlo, hasta finales de 2022, pero decidió adelantarse para una parte de los activos. Cuando el banco cumplió con el registro, Cerberus se negó a abonar el total pendiente alegando que no se había completado la regularización de todos los activos.
El Sabadell denunció al fondo en enero de 2023 ante el Tribunal Superior de Justicia de Inglaterra, que sentenció a favor del banco en diciembre de 2024. La sentencia condenó a Cerberus a pagar 358 millones más 48 millones en concepto de intereses y costas procesales, una cifra que refleja la magnitud del conflicto económico entre las dos partes. La decisión judicial dio la razón a la argumentación del Sabadell, que defendía que había cumplido con sus obligaciones contractuales y que Cerberus debía abonar el total del pago aplazado. La sentencia, además, ponía de manifiesto que las alegaciones del fondo no tenían suficiente base para negarse a completar el pago acordado.
El impacto de la operación
La venta del 20% de la sociedad por 115 millones supone una minusvalía de 45 millones que el banco deberá reflejar en sus cuentas. A pesar de este impacto negativo, la operación permite al Sabadell cerrar definitivamente su participación en la sociedad inmobiliaria y poner fin al litigio con el fondo. El banco prioriza, por tanto, la resolución definitiva del conflicto por delante del impacto contable puntual. El acuerdo se produce después de que el banco ya hubiera recibido el pago de la sentencia favorable en diciembre, lo que ha permitido regularizar la situación de la cartera de activos transferida al fondo.
El pago de la sentencia permitió al Sabadell cobrar la cantidad que Cerberus le debía por el pago aplazado, mientras que ahora, con la venta del 20%, el banco se desprende de su participación residual en la sociedad. La salida del Sabadell de la sociedad supone el final de una relación que comenzó hace ocho años con el objetivo de desprenderse de los activos deteriorados heredados de la crisis inmobiliaria. La operación, aunque ha dejado una pérdida, permite al banco centrarse en su negocio principal y alejarse definitivamente de los activos vinculados al sector inmobiliario que fueron uno de los grandes quebraderos de cabeza para las entidades financieras durante la última crisis.
