Manuel Lao invierte con éxito en cotizadas como Merlin, en infraestructuras, centros de datos, renovables, banca, hoteles... pero todavía no ha conseguido hacer rentables sus negocios agrícolas. Mediante Nortia Agricultural, explota El Molinillo, una finca de 4.200 hectáreas en Ciudad Real, donde produce vino y aceite de oliva, que acumula pérdidas de más de 10 millones de euros entre los ejercicios de 2020 y 2025.
Según las cuentas de Nortia Agricultural, los ingresos del año pasado se quedaron por debajo de los 700.000 euros, casi igual que en el ejercicio anterior, pero las pérdidas se elevaron a 2,12 millones de euros, superiores a las de los cinco ejercicios anteriores: 1,78 millones (2024), 2,02 (2023), 1,07 (2022), 1,25 (2021) y 1,92 (2020). De momento, Lao todavía no ha conseguido rentabilizar las millonarias inversiones en esta finca, donde proyecta un aeródromo privado, con una pista de aterrizaje de 1,9 kilómetros de longitud y un gran hangar. Por cierto, antes de Lao, esta enorme finca castellana fue propiedad, durante más de 40 años, de otro importante empresario de Terrassa, el industrial del textil José Biosca Torres (1902-1983).
Para cubrir las pérdidas continuadas de la finca El Molinillo, Manuel Lao efectuó el año pasado, mediante Nortia Capital –su sociedad holding–, una aportación de 6,9 millones de euros en Nortia Agricultural, de los cuales 4,88 sirvieron para restablecer el equilibrio patrimonial y evitar entrar en una situación de disolución de la empresa tal como prevé la Ley de sociedades de capital. Los 2 millones restantes se destinaron a reforzar la estructura financiera, según se indica en la memoria de Nortia Agricultural. En ejercicios anteriores, repitió esta misma operación –más de 5 millones en 2023 y 2,5 millones en 2022– con el objetivo de restablecer el equilibrio patrimonial.
Manuel Lao continúa apostando fuerte por El Molinillo. Así lo indica el proyecto de aeródromo –que salió a exposición pública la pasada primavera, tal como anunció el diario oficial del Gobierno de Castilla-La Mancha–, así como las inversiones que en los últimos años ha efectuado en los campos de viña y olivo, en la bodega de vinos y en el molino para la producción de aceite de oliva.
En 2022 obtuvo la primera vendimia y, un año después, la primera cosecha de aceitunas que le han servido para empezar a colocar en el mercado vinos y aceites ecológicos con la marca Dehesa El Molinillo. De su bodega, ha salido Nacelcanto, un tinto elaborado con Cabernet Sauvignon y otras variedades, o La Rous, un rosado. Y del molino, diversos aceites, entre los que destaca Coratina, que en 2024 recibió la distinción de mejor aceite de oliva virgen extra por la guía Evooleum. Otros aceites son Empeltre y Novalices. Estas producciones están amparadas por la Denominación de Origen Montes de Toledo.
En la década de los ochenta del siglo pasado, la compañía Cirsa, cuando estaba controlada por los hermanos Manuel y Juan Lao, compró esta finca del municipio de Retuerta del Bullaque (Ciudad Real), situada al pie de los Montes de Toledo y cerca del parque natural de Los Cabañeros. Posteriormente, cuando los dos hermanos se separaron, se la quedó Manuel. Precisamente, esta finca era propiedad de otro empresario de Terrassa, José Biosca, hasta que falleció en 1983. Este industrial, promotor del Museo Textil de Terrassa, compró El Molinillo a principios de la década de los cuarenta porque, aunque tenía el negocio en Catalunya, residía habitualmente en Madrid —estaba muy bien relacionado con el régimen franquista— y le gustaba cazar. También es conocido porque en 1953 fue impulsor y fundador de la Asociación Española contra el Cáncer.