La política de compra de productos de proximidad de Mercadona ha convertido la cadena de supermercados en un pilar fundamental para el sector primario catalán, especialmente en el campo de la fruta de pepita.
Durante el año 2025, este compromiso se materializó en la adquisición de más de 21 millones de kilos de manzanas procedentes de las comarcas de Girona y Lleida, una cifra que refleja una estrategia comercial de largo plazo basada en la calidad, la estabilidad y el apoyo al tejido productivo local.
Este volumen colosal de manzanas, distribuido a lo largo de todo el año gracias a la diversidad de variedades, representa mucho más que una simple transacción comercial. Se trata de un eje económico vital para numerosas explotaciones agrícolas y cooperativas, que encuentran en Mercadona un aliado estable para la comercialización de sus cosechas.
La colaboración estrecha con proveedores especializados como Fructícola Empordà en Sant Pere Pescador o Girona Fruits en Bordils, en las tierras gerundenses, ha permitido llevar al lineal más de 11,6 millones de kilos de manzanas nacidas en los campos de municipios como Bordils, Castelló d'Empúries o Torroella de Fluvià. Estos acuerdos no solo aseguran la salida del producto, sino que también fomentan la especialización y la innovación en el sector.
En las comarcas ilerdenses, el impacto es igualmente profundo. Las cooperativas Nufresco, con sede en Mollerussa, y Catafruit, de La Portella, actúan como puente entre los agricultores de localidades como Albesa, La Fuliola o Barbens y los miles de clientes diarios de la cadena.
De este territorio han salido más de 9,5 millones de kilos de manzanas, un flujo continuo que contribuye a fijar población en el mundo rural y a sostener un modelo agrícola familiar y profesionalizado. Esta red de proveedores no se limita a suministrar fruta; son socios estratégicos con los que Mercadona trabaja para garantizar los más altos estándares de calidad y frescura, desde el árbol hasta el punto de venta.
La oferta al cliente es amplia y estudiada para cubrir todo el ciclo anual. Variedades clásicas y de gran aceptación como la manzana Golden o la Granny Smith están disponibles durante casi doce meses, asegurando una presencia constante. Esta permanencia se consigue gracias a una cuidada planificación de campañas que se van sucediendo a lo largo del año.
La temporada de la jugosa manzana Tutti, por ejemplo, llena las secciones entre mayo y julio, mientras que la dulce Royal Gala hace su aparición en agosto y permanece hasta diciembre. La variedad Fuji, con su punto de dulzor característico, redondea la oferta desde noviembre hasta bien entrado febrero. Esta diversidad no solo satisface el paladar de los consumidores, sino que también permite una optimización de los recursos agrarios y logísticos.
Este éxito comercial, sin embargo, no se puede entender sin el contexto más amplio de la apuesta de la empresa por Cataluña. La manzana es el ejemplo más masivo, pero no el único. La compra de más de 10 millones de kilos de peras ilerdenses durante el mismo año, o de los 800.000 kilos de higo negro de las comarcas de Lleida y las Terres de l'Ebre suministrados por cooperativas como Figs Fruits de Alguaire, demuestra un compromiso integral con la fruta de la tierra. Melocotones, nectarinas y otros productos completan una cesta que hace visible y accesible la excelencia de la agricultura catalana, contribuyendo a que el 85% del surtido total de la compañía sea de origen español.
Más allá de las cifras, este modelo de negocio se sustenta en un enfoque ético y de responsabilidad. Mercadona defiende explícitamente las prácticas comerciales justas, una filosofía que va más allá de la mera declaración de intenciones.
Su adhesión al Código de Buenas Prácticas Mercantiles en la Contratación Alimentaria, un acuerdo voluntario promovido por el Ministerio de Agricultura y enmarcado en la ley de la cadena alimentaria, es un testimonio de este compromiso. Este código busca equilibrar las relaciones entre todos los eslabones del sector, garantizando un precio justo para el productor, transparencia en las condiciones y estabilidad en la demanda.
En última instancia, la estrategia de Mercadona se nutre de un círculo virtuoso. La priorización de productos de proximidad y de calidad encuentra una respuesta positiva en el consumidor, cada vez más consciente de la importancia de una dieta saludable y del valor de apoyar la economía local.
Al mismo tiempo, la empresa promueve activamente el consumo de fruta, recordando a sus clientes que son alimentos fundamentales, ricos en vitaminas y antioxidantes, para un estilo de vida equilibrado.
De esta manera, el simple acto de comprar una manzana de Girona o un higo de las Terres de l'Ebre se convierte en un apoyo activo a un ecosistema económico que beneficia al agricultor, al territorio y al consumidor final, consolidando un modelo de crecimiento compartido que proyecta el legado agroalimentario catalán hacia el futuro.
SUPERMERCADOS
La apuesta de Mercadona por la manzana catalana: más de 21 millones de kilos
La acción de la cadena presidida por Juan Roig es vital para numerosas explotaciones agrícolas y cooperativas
- ON ECONOMIA
- Barcelona. Lunes, 26 de enero de 2026. 10:51
- Actualizado: Lunes, 26 de enero de 2026. 12:41
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