La Ley de Vivienda cumple tres años sin conseguir su objetivo, que era el de contener el precio del alquiler y mejorar el acceso a la vivienda. El portal inmobiliario Idealista ha hecho balance y expone que, desde la entrada en vigor de la Ley, en mayo de 2023, el precio del alquiler se ha disparado casi un 31%, la oferta se ha reducido un 30% y la competencia entre inquilinos por alquilar una vivienda se ha más que duplicado (+119%).
Según el portal, aunque la contención de precios era la principal meta de la ley, no hay ninguna capital en la que estos se hayan reducido en los últimos tres años.
Entre las ciudades que han aplicado topes de precio a lo largo de este tiempo, Pamplona es la que registra la menor subida, con un 11,9%. Le siguen Girona (+12,6%), Vitoria (+13,1%), Lleida (+16%), San Sebastián (+17,6%), Barcelona (+18,4%) y Tarragona (+18,8%). Con incrementos superiores al 20% se encuentran Bilbao (+20%) y A Coruña (+22,7%).
Fuera de estas zonas tensionadas, Segovia es la capital en la que más han aumentado los precios, un 51,2%, seguida por Madrid (+42,1%) y Valencia (+41,6%). Por debajo, se sitúan Pontevedra (+38,7%), Alicante (+38,5%), Palma (+37%), Guadalajara (+36,6%) y Santa Cruz de Tenerife (+36,4%).
Fuerte contraccion de la oferta
"La moderación de los precios era el efecto deseado y en cierta manera se ha conseguido en los mercados declarados tensionados, pero a costa de drenar la ya entonces escasa oferta disponible, tal y como advertía el sector y el consenso de expertos", señalan desde idealista.
La mayor caída se ha producido en Barcelona, donde el alquiler permanente disponible se ha reducido un 69% en estos tres años. Entre los mercados con precios topados, le sigue Bilbao (-60%), Pamplona y San Sebastián (-58% en ambos casos), Tarragona (-53%), Lleida (-47%), A Coruña (-45%), Girona (-44%) y Vitoria, que es la capital tensionada con menor reducción de oferta (-26%).
Idealista señala que entre los grandes mercados con precios no intervenidos, la reducción de la oferta ha sido mucho menor. En la ciudad de Málaga, solo hay un 3% menos alquileres permanentes que hace tres años, un porcentaje que sube hasta el 8% en el caso de Valencia y del 9% en Alicante. En Madrid, la caída de oferta se ha situado en el 30%, mientras que en Palma ha alcanzado el 35% y en Sevilla el 42%.
En siete capitales hay ahora más viviendas disponibles que al entrar en vigor la ley de Vivienda. Son Cáceres (+66%), Cuenca (+61%), Almería (+20%), Lugo (+17%), Ávila (+10%), Segovia (+9%) y Ceuta (+7%).
Se dispara la competencia entre inquilinos
El portal inmobiliario señala que el principal deterioro del mercado y su "verdadero drama" es el aumento de la competencia entre inquilinos. Cada anuncio que sale al mercado en España recibe una media de 41 contactos interesados, un 119% más que en 2023.
Con la única excepción de Guadalajara (127 familias), los mercados intervenidos copan las posiciones más altas relativas a la competencia por cada vivienda. Son Vitoria (125 familias por anuncio), Pamplona (110 familias), Barcelona (99 familias) y Lleida (93 familias)
Según Francisco Iñareta, portavoz de Idealista, esta situación está provocando una clara "elitización" del mercado. "Los propietarios priorizan perfiles con mayores ingresos, estabilidad laboral y más garantías económicas, dejando fuera a jóvenes, familias vulnerables y rentas medias", apunta.
En este sentido, considera que Barcelona representa "la gran paradoja" del modelo. Aunque las medidas regulatorias han contribuido parcialmente a moderar algunos precios, la fuerte reducción de oferta ha disparado la competencia entre demandantes.
"El resultado es un mercado con precio regulado que es accesible sólo a aquellas familias mejor posicionadas, que no tendrían problema en hacer frente a las rentas a precios de mercado", concluye el portavoz de idealista.
