La histórica sede de Telefónica en la Gran Vía madrileña cambia de manos. El empresario murciano Tomás Olivo, fundador y propietario de General de Galerías Comerciales, ultima la compra del emblemático edificio por un importe cercano a los 200 millones de euros. La operación pone fin a meses de especulación sobre el futuro de uno de los activos inmobiliarios más simbólicos de Madrid, si bien, el inmueble fue el más alto de Europa en su inauguración en 1929.

Tomás Olivo, segundo mayor accionista de Unicaja, prevé destinar el inmueble a uso comercial, en línea con la estrategia patrimonial que viene desarrollando el empresario a través de General de Galerías Comerciales, el grupo con el que ya controla cerca de una decena de grandes complejos vinculados al comercio y la distribución.

La adquisición, adelantada por El Nuevo Digital Murcia, se produce después de que Telefónica comenzara a estudiar distintas alternativas para monetizar el edificio tras recibir una oferta no solicitada por el activo a finales del año pasado, según publicó Bloomberg meses atrás. En aquel momento, fuentes financieras situaban la valoración potencial del inmueble entre 250 y 300 millones de euros, aunque la compañía evitó entonces abrir un proceso formal de venta mientras avanzaba en la revisión estratégica impulsada por su nuevo presidente, Marc Murtra.

Murtra, que asumió el cargo en enero de 2025, ha acelerado una hoja de ruta centrada en simplificar estructuras, desinvertir en activos no estratégicos y reforzar la posición de Telefónica en el proceso de consolidación del mercado europeo de telecomunicaciones. La eventual salida del edificio de Gran Vía era interpretada por el mercado como una señal de apertura a nuevas fórmulas para reposicionar el grupo y optimizar su cartera patrimonial.

Finalmente, la propuesta presentada por Olivo se ha impuesto en un proceso competitivo coordinado por Rothschild, entidad encargada de pilotar la selección de ofertas. 

El edificio más alto de Europa

El edificio, inaugurado en 1930, marcó un hito urbanístico al convertirse en el primer gran rascacielos de Madrid, con 90 metros de altura y 14 plantas. Durante décadas fue considerado un símbolo de la modernización de España y uno de los principales emblemas corporativos de Telefónica. Así, las anteriores direcciones de la operadora habían descartado históricamente desprenderse del inmueble por su fuerte valor identitario.

Sin embargo, las limitaciones del activo para su reconversión en oficinas premium o en hotel, habían reducido el interés de algunos inversores especializados en el segmento corporativo. Actualmente, el inmueble alberga el Espacio Fundación Telefónica, con áreas expositivas y auditorio para actividades culturales y de divulgación tecnológica, así como el Espacio Movistar, flagship comercial de más de 3.000 metros cuadrados ubicado en la planta baja.

Los antiguos despachos corporativos dejaron hace tiempo de tener uso operativo, aunque el edificio acogió en septiembre de 2025 una reunión del consejo de administración de Telefónica en un gesto interpretado en el mercado como una despedida simbólica de la histórica sede.