El transporte por ferrocarril en trayectos de larga distancia registró durante el mes de abril un descenso del 13,7% en comparación con el mismo periodo del año anterior, según los datos provisionales difundidos este jueves por el Instituto Nacional de Estadística. Este retroceso sitúa el volumen total de usuarios en 3,86 millones de pasajeros, una cifra que evidencia una pérdida de fuerza del sector en un contexto marcado por las afectaciones en varias líneas. Dentro de este apartado, el segmento de la alta velocidad sufrió uno de los desplomes más pronunciados, con una bajada del 15% que dejó la cifra de viajeros en 3,1 millones. Los técnicos del INE señalan que esta situación tiene su origen en la interrupción del servicio en determinados recorridos y en los sucesivos cortes de tráfico que alteraron la circulación habitual.
Fuera del segmento de larga distancia, el resto de modalidades ferroviarias tampoco consiguió sustraerse a la tendencia negativa. Las llamadas medias distancias cerraron el mes con 3,8 millones de usuarios, lo que representa un descenso del 7,6% respecto a abril del ejercicio anterior. Por su parte, las redes de Rodalies, que suelen actuar como columna vertebral de la movilidad cotidiana en las grandes urbes, sumaron 47,7 millones de pasajeros, un 2,2% menos que doce meses atrás. En cuanto al resto del transporte de larga distancia —el que no circula por las vías de alta velocidad—, la caída fue del 7%, con un total de 700.000 usuarios. Este dato confirma que ninguno de los subsectores ferroviarios quedó al margen del freno en la demanda.
El balance global del primer cuatrimestre agrava las cifras
Si se pone el foco en el conjunto del transporte ferroviario interurbano, sumando todas sus categorías, se observa una contracción del 3,5% durante abril, hasta un total de 55,4 millones de viajeros. La comparación acumulada de los cuatro primeros meses del año resulta aún más reveladora: entre enero y abril, los usuarios del tren de larga distancia disminuyeron un 18% respecto al mismo intervalo de 2025, y dentro de este grupo, los viajeros de alta velocidad retrocedieron un 19,6%. Mientras el tren perdía pistonada, otros medios de transporte interurbano cerraron abril en positivo. El informe del INE detalla que más de 140,4 millones de viajeros usaron alguna de estas modalidades, lo que supone un incremento del 1,2% en términos interanuales.
El autobús lideró los incrementos con un 4,7% de subida, seguido del transporte aéreo, que se anotó un 3,2%. En el lado opuesto de la balanza se situaron el transporte marítimo, que cayó un 11,2%, y el ya citado ferrocarril, con un -3,5%. Alejado de las fluctuaciones de los viajes entre ciudades, el transporte dentro de los núcleos urbanos ofreció un comportamiento notablemente diferente. Más de 318,4 millones de pasajeros utilizaron los servicios de movilidad urbana durante abril, lo que representa un avance del 8,4% en relación con el mismo mes del año pasado. En este apartado, el metro destacó con una progresión del 9,8%, mientras que el autobús urbano alcanzó un incremento del 7,4%. Estos datos sugieren que la bajada experimentada por el tren de largo recorrido no ha tenido un efecto contagio sobre los desplazamientos cortos dentro de las ciudades.