El precio del petróleo Brent registra una ligera caída del 0,3% en los primeros compases de la sesión de este viernes, situándose por encima de los 108 dólares por barril antes de la apertura de las bolsas del Viejo Continente. Este nivel, a pesar de suponer una moderación respecto a los máximos alcanzados en las últimas horas, continúa siendo muy superior a los 72 dólares que marcaba el crudo antes del ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán. El barril de crudo West Texas Intermediate, de referencia en Estados Unidos, experimenta un descenso más acentuado del 1,1% y se negocia alrededor de los 94,48 dólares. En cuanto al gas natural, el mercado holandés TTF, que sirve de referencia para Europa, registra una caída del 1,6% y se sitúa en los 60,85 euros por megavatio hora.
La jornada previa fue especialmente volátil para los mercados energéticos después de los ataques contra instalaciones estratégicas en el marco de la escalada bélica en Oriente Medio. El petróleo Brent llegó a superar los 119 dólares después de que Irán atacara un complejo de gas natural licuado situado en la localidad catarí de Ras Lafan, en respuesta al bombardeo israelí contra uno de sus principales yacimientos de gas, el campo de South Pars, que comparte con Catar. Estos ataques han tenido consecuencias inmediatas sobre la capacidad de suministro de la región. El ministro de Energía de Catar y presidente de la petrolera estatal QatarEnergy, Sad bin Sherida al Kabi, ha informado a última hora del jueves que la capacidad de exportación de gas natural licuado del país ha sufrido una reducción del 17% a causa de los ataques al complejo de Ras Lafan.
Un impacto prolongado en el suministro
Las estimaciones de Qatar Energy cuantifican en 20.000 millones de dólares anuales las pérdidas de ingresos derivadas de los daños causados a las instalaciones. Esta cifra, equivalente a unos 17.308 millones de euros, refleja la magnitud del golpe recibido por la industria gasística catarí. Al Kabi ha alertado de que los extensos daños provocados en las instalaciones tardarán entre tres y cinco años en ser reparados completamente, lo cual obligará a la compañía a declarar situación de fuerza mayor durante un máximo de cinco años en algunos contratos de GNL a largo plazo. El ministro catarí ha precisado que la afectación repercutirá especialmente en países como China, Corea del Sur, Italia y Bélgica, principales destinatarios de las exportaciones de gas natural licuado de Qatar. Esta circunstancia añade una nueva capa de complejidad a la crisis energética europea.
Desde Estados Unidos se intenta calmar los ánimos después de la fuerte escalada que experimentó el precio del petróleo. El presidente Donald Trump ha revelado que mantuvo una conversación con el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, después del bombardeo al yacimiento de gas iraní de South Pars, con el objetivo de garantizar que no se repitan ataques de este tipo contra instalaciones energéticas. "No lo haremos nunca más", ha afirmado el mandatario estadounidense en declaraciones desde el Despacho Oval, después de desvelar los contactos mantenidos con el líder israelí. Estas declaraciones pretenden transmitir un mensaje de tranquilidad a los mercados, a pesar de que la volatilidad continúa siendo la tónica dominante.
El bloqueo del estrecho de Ormuz
Los precios del crudo, que están mostrando un comportamiento extremadamente volátil, también se ven afectados por la expectativa de que el conflicto se alargue más de lo que inicialmente se preveía y por los problemas en el estrecho de Ormuz, donde varios buques petroleros han sido atacados desde el inicio de la ofensiva. Este paso estratégico, por donde circula aproximadamente una quinta parte del comercio marítimo mundial de petróleo, además de un volumen importante de gas natural licuado y fertilizantes, ha visto reducido drásticamente el tráfico. Trump ha asegurado que su país no depende del comercio que transita por el estrecho de Ormuz, razón por la cual lo defiende para el resto de naciones. En este contexto, ha renovado su petición a la OTAN para que dé un paso adelante respecto a un eventual despliegue naval que garantice el tránsito por este enclave estratégico.
El presidente estadounidense ha declarado que los aliados de la OTAN "se están volviendo mucho más amables" respecto a sus demandas en Ormuz, después de las reticencias iniciales a involucrarse en una operación de protección naval en la zona. Los Veintisiete líderes de la Unión Europea han dado este jueves su visto bueno a la disposición de algunos estados miembros a contribuir en los esfuerzos para desbloquear el estrecho de Ormuz y garantizar la libertad de navegación una vez que se den las condiciones adecuadas para hacerlo.
Esta posición refleja la preocupación europea por la seguridad de las rutas marítimas por donde llega una parte significativa de su suministro energético. La casi paralización del tráfico marítimo en Ormuz ha obligado a los productores del Golfo a reducir la producción, contribuyendo a la vez a la escalada de los precios del crudo y del gas natural. Esta situación pone en evidencia la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales ante conflictos regionales.
