España tiene uno de los precios de la luz más bajos de Europa. Este hecho, que ya se vio con la crisis energética por la invasión de Ucrania, se nota ahora con más fuerza a raíz de las medidas tomadas en los últimos años para reducir la dependencia de las fuentes de generación fósil. El Estado es líder en renovables y esto lo sitúa en esta situación ventajosa y ha abaratado 10 euros mensuales la factura de la luz.

Este es el cálculo de un informe publicado por el think tank Ember, que promueve la transición hacia fuentes de energía limpia. Estos 10 euros suponen un ahorro del 19% de la factura, a consecuencia de que el crecimiento de las fuentes de energía renovable —eólica y fotovoltaica— desde 2021 ha reducido sensiblemente la dependencia del gas. Concretamente, si hace cinco años el 52% de las horas se consumía electricidad generada a partir de gas, en 2026 son solo el 9% de las horas.

El sistema eléctrico español funciona de la siguiente manera: primero entra la electricidad producida con fuentes a coste cero —eólica y fotovoltaica— y la nuclear, porque no se puede detener; después, si es necesario, entran el resto de tecnologías —principalmente, la hidráulica—, y la última que aporta energía al sistema, en caso de que sea necesario, es el ciclo combinado, que utiliza gas para producir la electricidad. Los motivos de que entre la última son que es fácil de arrancar y detener y que su coste es más caro.

El sistema es marginal, es decir, que el precio lo marca la última tecnología que entra en el sistema. Por lo tanto, cuando la demanda es tan alta, o la oferta de renovables baja porque no hace sol, viento o ninguno de los dos, que tiene que producir el ciclo combinado, todos los megavatios que entran en la red, aunque sean renovables o de nuclear, se pagan a precio de ciclo combinado, cosa que encarece aquellas horas. Reducirlas, pues, es lo que abarata la factura.

Los cálculos de Ember son que el precio medio de la factura eléctrica mensual de los hogares españoles es de 55 euros, pero sería 65 si no se hubieran puesto en funcionamiento nuevas instalaciones de eólica y solar, incluso después del apagón del año pasado. Adicionalmente, las medidas fiscales temporales del Gobierno para mitigar el impacto de la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han reducido la factura de los últimos meses en 8 euros más, según la misma organización.

Entre 2021 y 2026, la generación eólica y solar ha subido en España un 37%, lo que ha hecho que fuera menos necesario encender los ciclos combinados, y que ha provocado que el precio del megavatio hora en el Estado sea menos de un tercio que el de otros países, como Italia y Alemania, que tienen más dependencia del gas.

El gas y las nucleares

Las mismas compañías son conscientes de ello y utilizan el argumento de la dependencia del gas para defender la continuidad de las nucleares. De hecho, uno de los grandes problemas de Alemania es que cerró las nucleares mientras dependía del gas ruso y, cuando Vladimir Putin decidió invadir Ucrania, no tenía herramientas para combatir el encarecimiento del precio de la luz.

Gonzalo Carbó, director general de Nucleares de Endesa, participó la semana pasada en un acto en Barcelona sobre el impacto del cierre de centrales previsto en la economía catalana, en el que se presentó un informe de Deloitte que cifra en 14 euros al mes el encarecimiento de factura si no entra energía nuclear en el sistema. El motivo vuelve a ser el gas, ya que la falta de producción nuclear se debería suplir con ciclo combinado. Dos días después, también en Barcelona, Mario Ruiz-Tagle, CEO de Iberdrola España, también se refirió al informe de Deloitte para defender las nucleares.