El próximo 18 de mayo, la popular plataforma de pagos entre particulares dará el salto al comercio presencial en España. Bizum, que hasta ahora se había utilizado fundamentalmente para transferencias inmediatas entre amigos o para el pago de servicios públicos como el IBI o el impuesto de circulación, permitirá a los usuarios pagar en establecimientos físicos sin necesidad de tarjetas bancarias ni dinero en efectivo. Según ha confirmado la entidad, la única condición técnica para poder usar esta nueva funcionalidad es que el teléfono móvil disponga de la conexión NFC activada, la misma tecnología que ya se utiliza para los pagos con tarjeta desde el teléfono.
El despliegue de esta nueva funcionalidad no llegará a todos los usuarios a la vez. Bizum ha explicado que la implantación será gradual durante los primeros meses, porque no todas las entidades financieras ni todos los comercios estarán preparados desde el primer día. Las primeras entidades que activarán el servicio serán CaixaBank, Banco Sabadell y Bankinter. La previsión es que a finales de 2026 el resto de bancos españoles se hayan ido sumando progresivamente, de manera que la práctica totalidad del sector financiero pueda ofrecer esta modalidad de pago. Por tanto, aunque la fecha de inicio sea el 18 de mayo, muchos clientes tendrán que esperar semanas o meses para poder empezar a utilizarlo.
Los comercios solo tendrán que actualizar el datáfono
En cuanto a los establecimientos, la mayoría no tendrán que hacer una inversión adicional para adaptarse a este nuevo sistema. Según ha detallado la plataforma, bastará con actualizar el software del datáfono para que sea capaz de procesar pagos a través de Bizum Pay. Esta simplificación técnica es clave para que la nueva funcionalidad pueda extenderse rápidamente, especialmente entre el pequeño comercio, que a menudo dispone de márgenes reducidos para invertir en nuevos equipos. En cambio, los usuarios que quieran pagar con Bizum deberán disponer de un teléfono con NFC activado, una función que en los iPhones viene predeterminada y que en los Android se debe activar manualmente desde el menú de ajustes.
Una de las principales novedades de este sistema es la inmediatez. Cuando un cliente pague con Bizum, el dinero se transferirá de su cuenta a la del comercio de forma instantánea, sin los plazos de hasta 72 horas que a menudo se aplican en los abonos con tarjetas tradicionales. Para disfrutar de esta agilidad, los establecimientos deberán asumir una pequeña comisión por cada transacción, de manera similar a la que ya pagan cuando aceptan pagos con Visa o Mastercard. Para los clientes, en cambio, la operativa no tendrá ningún coste adicional. Solo tendrán que abrir la aplicación de su banco o la cartera digital Bizum Pay y acercar el teléfono al datáfono. En pocos segundos, la transacción quedará finalizada sin necesidad de firmar, ni de teclear ningún código PIN.
La banca española busca reducir su dependencia de Visa y Mastercard
Más allá de la comodidad para los usuarios y los comercios, el lanzamiento del pago presencial con Bizum tiene una lectura estratégica para el sector financiero español. Hasta ahora, la práctica totalidad de las transacciones con tarjeta en España pasaban por las pasarelas de Visa o Mastercard, que actúan como intermediarias y se quedan con una comisión por cada operación. Con Bizum, la banca española dispondrá de una alternativa propia que le permitirá reducir parcialmente la dependencia de estos dos gigantes estadounidenses. No es una ruptura completa, porque las tarjetas seguirán siendo el método de pago mayoritario, pero sí un primer paso hacia un ecosistema de pagos más diversificado y menos expuesto a decisiones externas.
Cabe recordar que Bizum nació en el año 2016 como una iniciativa de la banca española para facilitar las transferencias inmediatas entre particulares. Desde entonces, la herramienta no ha dejado de crecer. Actualmente, cuenta con unos 30 millones de usuarios en España y está integrada en 26 entidades financieras, que representan el 96% de la cuota de mercado nacional. Este éxito ha llevado a la plataforma a plantearse la expansión a otros países europeos, un paso que la dirección de Bizum ya está estudiando seriamente. De momento, sin embargo, el foco está puesto en el despliegue del pago presencial en España, que debe servir como banco de pruebas para una posible internacionalización futura. El reto técnico es considerable, pero las expectativas son altas. Si el sistema funciona como se espera, Bizum podría convertirse en un competidor de peso en el mercado de los pagos electrónicos.
