La patronal española CEOE celebrará elecciones el 1 de octubre y serán mucho más tranquilas que las de 2022. De hecho, lo más probable es que solo concurra un candidato, el vasco Antonio Garamendi, que lleva ocho años al frente de la organización y estará cuatro más. Foment del Treball, que en los anteriores comicios le plantó cara, ahora le da apoyo total para garantizar la estabilidad en la patronal en tiempos convulsos en el ámbito político y quién sabe si económico.

El presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre, que estaba este miércoles en Madrid por un acto de la Societat Barcelonesa d’Estudis Econòmics i Socials de Foment y por la junta de la CEOE que ha aprobado la convocatoria electoral, ha confirmado que apoyará a Garamendi porque valora "muy positivamente la labor y el liderazgo" del directivo vasco al frente de la CEOE. No es ninguna sorpresa, ya que la patronal catalana ya apoyó a Ángela de Miguel, candidata cercana a Garamendi, en las elecciones de Cepyme de hace un año, a pesar de que Gerardo Cuerva contaba con muchas complicidades en Foment.

Fuentes de la patronal catalana explican que el balance de Garamendi es positivo, pese a que hay sectores de la CEOE que consideran que no ha sido lo suficientemente duro ante los ataques del Gobierno a los empresarios. Especialmente con la vicepresidenta Yolanda Díaz, pero también ante la presión fiscal excesivamente alta que consideran que sufren tanto las empresas como los ciudadanos.

Pero también le apoyan porque creen que la patronal necesita estabilidad. En un momento de polarización y presunta corrupción política; con numerosas elecciones en el horizonte de un año; ante lo que consideran ataques desde algunos gobiernos a los empresarios y a algunos sectores, como el inmobiliario, y con problemas sociales y económicos, como la falta de vivienda asequible, creen que no es el momento de dividir, sino de estar unidos.

"La CEOE no puede dar una imagen de división ni de debilidad" en momentos políticos convulsos, pero también en una situación económica en la que, a pesar de que los datos macroeconómicos hablan de una buena evolución, algunos consideran que es un polvorín. En concreto, creen que la pérdida de poder adquisitivo de la población, en parte por la decisión de los gobiernos de no deflactar el IRPF, y las dificultades de acceso a la vivienda pueden acabar provocando una revuelta social, y quieren una patronal fuerte.

Sin alternativa a Garamendi

La cuestión es si alguien se atreverá a presentarse contra Garamendi, que en los últimos años se ha garantizado un poder y control casi incontestables. Uno de los directivos que asomaba la cabeza como voz divergente, el expresidente de Cepyme Gerardo Cuerva, lo sufrió cuando el presidente de la CEOE construyó una candidatura alternativa a la patronal de pymes para apartarlo del cargo y, de esta manera, retirarle la palestra desde la que podía posicionarse como una alternativa.

El entorno de Cuerva está moviendo una posible candidatura contra Garamendi, pero parece complicado porque no está encontrando alianzas y nadie se presentará para perder por goleada, apuntan las fuentes consultadas. Miguel Garrido, de la madrileña CEIM, es de los empresarios con mejor cartel para presentarse, y coincide con algunas de las críticas a Garamendi, pero hace tiempo que hizo las paces con él y no liderará una candidatura que desestabilice la patronal.

Ni la denuncia contra el presidente de CEOE, por parte de un exvicepresidente de Cepyme, José Manuel de la Riva Zorrilla, está moviendo a los pocos directivos contrarios a unirse. De la Riva, que es miembro de la junta directiva de la CEOE, ha denunciado varias irregularidades internas, como el hecho de que sus denuncias de supuesta intromisión en las elecciones de Cepyme no fueron incluidas en el acta de la junta de CEOE, según avanzó Economía Digital. Si se consideraran una falta muy grave, podrían llegar a suponer la inhabilitación de Garamendi y una multa de 200.000 euros.