Aunque su nombre sugiera lo contrario, los free tours no son gratis. Lo que durante años fue una alternativa informal a las visitas guiadas tradicionales se ha convertido en un negocio cada vez más estructurado y rentable, con el que las empresas facturan millones de euros. Civitatis, una de las líderes, ingresó 12,53 millones de euros en 2025 por este concepto, once veces más que en 2021. El auge del modelo coincide con el récord del turismo a nivel mundial y, especialmente en Europa, con la expansión de los viajes low cost, que han incrementado el número de turistas que buscan actividades económicas en sus destinos.
El negocio de los free tours es sencillo: el viajero reserva una plaza y, al terminar, decide cuánto quiere pagar al guía. A diferencia de un tour con previo pago, aquí no existe una tarifa obligatoria, aunque lo habitual es dejar entre 10 y 20 euros por persona, una cantidad que depende del viajero, el destino y de la experiencia, por lo que a veces incluso es mayor.
Así, las cifras ponen de relieve que lo que nació como una alternativa económica a las visitas guiadas tradicionales se ha convertido en un negocio que mueve millones de euros y las cuentas de Civitatis arrojan luz sobre este fenómeno. La compañía ingresó en 2021 un total de 1,13 millones de euros en comisiones vinculadas a los free tours. En 2025, cuatro años después, esa cantidad alcanzó los 12,53 millones de euros.
Los ingresos por este concepto se han multiplicado por más de once, lo que supone un crecimiento superior al 1.000% en apenas cuatro años. El crecimiento, además, ha sido continuado: las comisiones pasaron de 1,13 millones en 2021 a 5,12 millones en 2022, un 352% más. En 2023 alcanzaron los 7,01 millones (+36,9%); en 2024 subieron hasta los 10,18 millones (+45,1%), y en 2025 llegaron a los 12,53 millones (+23,1%).
Aunque el fuerte incremento de 2022 está condicionado por la recuperación del turismo tras la pandemia, los datos confirman que los free tours no han dejado de crecer incluso tras haber recuperado las cifras previas al Covid. Un fenómeno que coincide con el récord del turismo internacional. En 2025 se registraron alrededor de 1.520 millones de turistas internacionales en todo el mundo, según Naciones Unidas.
Europa continúa siendo el continente más visitado y Francia mantiene el liderazgo con más de 100 millones de turistas internacionales al año, una cifra que España podría superar este 2026 según varias instituciones y organismos. Las aerolíneas de bajo coste están detrás de este crecimiento, ya que han apostado por ofrecer más asientos para volar entre ciudades europeas.
Más viajes low cost y actividades de precios ajustados
Así, Ryanair, que es la compañía aérea que más pasajeros mueve en Europa, se convirtió en 2025 en la primera de la historia en superar los 200 millones de pasajeros en un solo año, una cifra que ilustra la dimensión alcanzada por el turismo low cost. El fenómeno no termina en el billete de avión. Los viajeros que se desplazan con presupuestos ajustados también buscan actividades económicas una vez llegan a su destino. Y es aquí donde encaja especialmente bien el free tour, ya que permite recorrer los principales puntos de una ciudad, conocer su historia y recibir recomendaciones de un guía local sin pagar un precio elevado.
El modelo se ha beneficiado además del cambio en los hábitos de ocio posterior a la pandemia. Después de meses de confinamientos y restricciones, los viajes y las experiencias fuera de casa han ganado protagonismo. Las redes sociales han contribuido también a popularizar destinos y actividades entre los viajeros más jóvenes. Y este contexto de más turistas, vuelos más baratos y una mayor demanda de experiencias asequibles, han creado el caldo de cultivo perfecto para la fuerte expansión de los free tours.
Comisión por cada persona que realiza el free tour
Las plataformas han convertido esta actividad aparentemente gratuita en un negocio basado en el volumen. Los guías o empresas locales que ofrecen los recorridos a través de Civitatis o GuruWalk pagan una comisión por cada participante que hace el tour. Esta cantidad puede situarse aproximadamente entre los 2 y los 4 euros por persona. De manera que, cuantos más viajeros reservan y acuden a los recorridos, mayores son los ingresos para ambos.
Para el guía, el atractivo está en captar grupos numerosos. Un recorrido con 20 participantes que dejen una aportación media de 15 euros generaría unos 300 euros en propinas, aunque esa cantidad depende del número de asistentes, de las aportaciones y del número de tours que haga cada día. Para las plataformas, en cambio, la clave está en repetir el proceso miles de veces y en decenas de ciudades.
Las cuentas de Civitatis, consultadas por ON ECONOMIA, evidencian que los free tours ya tienen un peso muy notable dentro de la actividad de la empresa. Aunque su principal fuente de ingresos continúa siendo la venta de excursiones, actividades y visitas guiadas, que generaron 70,3 millones de euros en 2025 a la compañía, un 16% más que el año anterior. Las comisiones procedentes de los free tours, crecieron mucho más, un 23,1%.
Barcelona, una de las ciudades con más oferta
Barcelona es una de las ciudades europeas con más actividad. Su elevado flujo de turistas internacionales ha hecho que vuelva a situarse entre las 10 con mayor oferta y demanda de free tours en Europa, por delante incluso de Londres, según los rankings anuales de GuruWalk.
El crecimiento del modelo, sin embargo, ha generado una oleada de críticas entre los profesionales de las visitas guiadas. Macarena Bergada, representante de la Associació de Guies de Turisme Habilitats per la Generalitat de Catalunya (Aguicat), considera que los free tours contribuyen a la masificación turística y generan competencia desleal para los guías habilitados.
La asociación defiende la diferencia entre los guías habilitados y quienes realizan free tours sin formar parte del colectivo profesional. Bergada recuerda que Barcelona estableció hace años un límite de 20 personas por guía, que en los free tours no se respeta. También cuestiona el sistema basado en propinas, que considera “denigrante”. En su opinión, este modelo de negocio "no encaja con Barcelona ni Catalunya, donde se intenta trabajar por un turismo de calidad sin masificación y sostenible".