El papado del papa Francisco (Jorge Mario Bergoglio), antecesor del actual pontífice León XIV, llevó a cabo determinadas reformas en la Curia vaticana. Entre ellas, el papa Francisco impulsó medidas de austeridad y transparencia que modificaron la estructura salarial de los cardenales, los obispos y el personal laico que trabaja en o para el Vaticano. Y como el mismo Papa aseguró: "No tengo salario; si necesito unos zapatos, voy y los pido". No hubo salario para Francisco, ni lo hay para León XIV. La Santa Sede costea la totalidad de las necesidades de los papas, desde su alojamiento y alimentación hasta sus desplazamientos.
En marzo de 2021, se aprobó una reforma por la cual el salario de los cardenales se reducía un 10% sobre una retribución próxima a los 5.500 euros. En el Vaticano hay designados 14 cardenales con tareas ejecutivas asignadas. Otro 8% se restó de los salarios para los jefes y secretarios de dicasterios y un 3% para sacerdotes y religiosos de los niveles más altos. Los obispos y sacerdotes reciben entre 1.500 y 2.500 euros. Mientras que todos los empleados -incluidos los ya mencionados- vieron bloqueados los reajustes por antigüedad hasta 2023 (excepto los empleados laicos desde el primer al tercer nivel del escalafón). En el Vaticano trabajan unos 4.000 empleados que suponen un gasto de unos diez millones de euros mensuales.
La congelación de los aumentos bienales entre el 1 de abril de 2021 y el 31 de marzo de 2023 afectó a todo el personal que preste sus servicios en la Santa Sede, en el Governatorato y en otros entes relacionados; por lo tanto, también a los superiores ya mencionados. En el caso del personal laico, esta congelación afectó solo a los empleados a partir del cuarto nivel y, por ende, no tocó los salarios más bajos.
Estas disposiciones se aplicaron también al Vicariato de Roma, a los Capítulos de las Basílicas papales de San Pedro en el Vaticano, de San Juan de Letrán y de Santa María la Mayor, así como a la Fábrica de San Pedro y a la basílica de San Pablo de Extramuros.
Desde el 1 de noviembre de 2024, para hacer frente a la situación de déficit que arrastraban las cuentas del Vaticano -unos 83 millones- cuando el papa Francisco asumió su mandato, se eliminó del salario de los cardenales que trabajan en la Curia romana el llamado bono por secretaría y asignación de oficina, que corresponde a un diez por ciento de su sueldo total, y que se computa por 500 euros.
La vivienda
Además, en febrero de 2023, el papa Francisco publicó un rescripto (decreto administrativo) que suprimía la vivienda gratuita o subvencionada para los cardenales, los jefes de dicasterio, así como para los presidentes y secretarios en funciones.
No obstante, según algunas informaciones del vaticanista Nico Spuntoni, León XIV derogó el domingo 1 de febrero de 2026 el decreto de Francisco de 2023 que triplicó el alquiler que pagan los cardenales por sus apartamentos en el Vaticano (entre ellos, el cardenal Robert Prevost).
El pontificado del papa Francisco fue un ejemplo de austeridad. Eligió residir en Casa Santa Marta, la residencia vaticana donde se alojan los sacerdotes de paso. El papa León XIV muestra otro tipo de gobernanza. De hecho, se instaló el sábado 14 de marzo de 2026 en el apartamento pontificio del Palacio Apostólico del Vaticano, retomando el uso de la residencia oficial de los papas situada en este edificio del Vaticano. El edificio había permanecido sin utilizar como residencia papal durante los doce años del pontificado de Francisco.
