Cada mes, millones de trabajadores abren la nómina, buscan la cifra que ingresará en la cuenta y la archivan sin mirar nada más. Si el importe se parece al del mes anterior, dan por hecho que todo está en orden. Pero detrás de esa hoja llena de conceptos, bases y retenciones pueden esconderse errores que, repetidos durante meses, acaban costando cientos de euros al año. Un convenio mal aplicado, un plus que no aparece, unas horas extra mal calculadas o una base de cotización inferior a la que corresponde pueden hacer que el trabajador cobre menos sin darse cuenta.

Los expertos advierten que el plazo para reclamar es de un año, por lo cual conviene revisar las nóminas periódicamente. El primer punto que hay que verificar es si la empresa está aplicando el convenio colectivo que realmente corresponde y si la categoría profesional que aparece en la nómina refleja las funciones que se hacen cada día. No es una cuestión menor: de esta decisión cuelga el salario base, la mayoría de complementos y otros derechos económicos. Una categoría por debajo de la que se ejerce puede significar una diferencia mensual que se arrastra año tras año sin que el trabajador sea consciente de ello.

El segundo ámbito que conviene repasar es el de los complementos salariales. Hay puestos de trabajo que, por las condiciones en que se desarrollan, llevan asociados complementos específicos: nocturnidad, turnos, disponibilidad, trabajo penoso, peligroso o tóxico, uso de idiomas o responsabilidad. Si estos complementos están previstos en el convenio o se derivan de las tareas ejecutadas y no aparecen en la nómina, el trabajador puede estar cobrando menos de lo que le corresponde desde hace meses. Las horas extraordinarias son otro de los grandes focos de problemas. El error puede adoptar diversas formas: que no se abonen, que no se reflejen correctamente en el recibo o que se paguen como si fueran horas ordinarias, sin el recargo o la compensación que establece el convenio. En cualquiera de los casos, el resultado es el mismo: el trabajador recibe menos de lo que debería cobrar.

Conceptos que pasan desapercibidos

Las pagas extraordinarias también pueden ser fuente de discrepancias. El problema suele aparecer cuando se prorratean sin que el convenio lo permita, cuando se calculan con una base que no es la correcta o cuando no se actualizan después de una subida salarial. Son errores que pasan desapercibidos porque solo se manifiestan una vez al año. La antigüedad es otro de los conceptos que a menudo queda mal registrado. El problema se hace especialmente evidente en casos de subrogaciones empresariales, fusiones o cambios internos, cuando se pierde la fecha real de inicio del trabajador o no se respeta. Si esta fecha no está bien reflejada, pueden dejar de abonarse trienios, quinquenios u otros complementos previstos en el convenio. El error puede pasar inadvertido porque no afecta al salario base, sino a un complemento que se acumula con los años. Por eso vale la pena comparar la fecha de antigüedad que figura en la nómina con la del contrato o la vida laboral.

El último gran foco de errores se encuentra en las bases de cotización y en la retención del IRPF. Una base de cotización que es inferior a la suma de los conceptos salariales cotizables puede pasar desapercibida mes a mes, pero tiene consecuencias directas sobre lo que se cobrará en una baja laboral, en el paro o, más adelante, en la jubilación. En el caso del IRPF, una retención demasiado baja puede obligar al trabajador a regularizar la diferencia en la declaración de la renta, mientras que una retención demasiado alta le resta liquidez cada mes. Los expertos recomiendan comparar periódicamente las bases de las nóminas con el informe de bases de cotización de la Seguridad Social y revisar que la empresa tenga actualizadas las circunstancias personales y familiares que influyen en la retención.

Si el trabajador descubre un error meses después, no conviene dejar pasar más tiempo. El plazo general para reclamar cantidades salariales es de un año y se cuenta nómina a nómina, desde el momento en que cada cantidad debió abonarse. Si el error se produjo en la nómina de marzo, el límite para reclamar aquella mensualidad será el marzo del año siguiente. El primer paso es reunir la documentación y comunicarlo por escrito a la empresa, solicitando la rectificación y el abono de las cantidades pendientes. Si no hay respuesta o la empresa se niega a corregirlo, el trabajador puede presentar acciones legales ante el tribunal competente.