El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), el irlandés Philip Lane, ha alertado este martes de los riesgos que una prolongación del conflicto en Irán tendría sobre la inflación en la eurozona. Lane ha sentenciado que si la situación en Oriente Medio se alarga y lleva a una caída persistente del suministro energético -petróleo y gas, principalmente- produciría un aumento sustancial de la inflación de la zona euro. La falta de suministro presiona al alza los precios de la energía, a nivel mundial.
El analista económico recuerda que la posibilidad de una escalada del conflicto en Oriente Próximo ha sido uno de los principales escenarios de riesgo contemplados por el BCE, cuyos análisis previos apuntan a que se produciría "un aumento sustancial de la inflación impulsada por la energía" y una fuerte caída de la producción si un conflicto provocara una caída persistente del suministro energético, en una entrevista con Financial Times recogida por Europa Press. Asimismo, para el economista irlandés, el impacto se amplificaría si la situación también diera lugar a una revalorización del riesgo en los mercados financieros.
En el caso de la eurozona, Lane reconoce que un aumento de los precios de la energía ejerce "presión al alza sobre la inflación", especialmente a corto plazo, y un conflicto de estas características sería negativo para la actividad económica.
En cualquier caso, el economista jefe subraya que la magnitud del impacto y las implicaciones para la inflación a medio plazo dependen de la magnitud y la duración del conflicto, por lo que el BCE seguirá de cerca la evolución de la situación. La máxima autoridad monetaria monitorizará de cerca la evolución de la situación. La magnitud del impacto y sus implicaciones para la inflación a medio plazo dependerán de la escala y la duración del conflicto, según las estimaciones del banco central.
El BCE actuará si la inflación se desvía
El pasado mes de diciembre, el economista jefe del Banco Central Europeo se pronunció sobre la evolución de la inflación en la zona euro, de la siguiente manera: no es necesaria una respuesta de política monetaria a pequeñas desviaciones de la inflación, puesto que sería, hasta contraproducente, dado el retraso en su transmisión, mientras que en caso de inclinaciones suficientemente grandes y persistentes respecto al objetivo será necesaria una respuesta independientemente del origen de esta desviación.
"Las pequeñas desviaciones de la inflación que no se prevé que persistan no requieren una respuesta de la política monetaria", defendió en diciembre en su intervención en un acto en Liubliana, donde ha advertido que, teniendo en cuenta los retrasos en la transmisión de las decisiones monetarias, "sería contraproducente intentar responder a desviaciones a corto plazo que se espera firmemente que sean transitorias".
Por contra, para el economista jefe del BCE una desviación suficientemente grande y persistente respecto al objetivo de la institución requiere una respuesta de la política monetaria, independientemente de su origen.
Sin embargo, en caso de desviaciones "medianas y algo persistentes", el economista irlandés considera que el origen de dicho sesgo debería desempeñar un papel importante a la hora de determinar la reacción adecuada de la política monetaria, añadiendo que probablemente requiera un ajuste gradual de la postura monetaria.
De este modo, ante desviaciones intermedias de la inflación, Lane ha defendido que las decisiones se tomen reunión por reunión, en función de los datos, sobre la base de un marco analítico exhaustivo y riguroso que tenga en cuenta la evidencia en relación con las perturbaciones que impulsan las desviaciones de la inflación y si existen indicios de que se estén transformando en una dinámica de inflación más amplia.
El FMI suscribe el análisis
En la misma línea, también se ha pronunciado este martes el Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo internacional vigila de cerca la evolución de los acontecimientos en Oriente Próximo y advierte de que, si bien "es prematuro" evaluar su impacto económico, este dependerá de la magnitud y la duración del conflicto.
En un comunicado, la institución internacional con sede en Washington ha señalado que, hasta el momento, se han observado perturbaciones en el comercio y la actividad económica, aumentos repentinos de los precios de la energía y volatilidad en los mercados financieros. "La situación sigue siendo muy inestable y se suma a un entorno económico mundial ya de por sí incierto", ha reconocido el FMI, subrayando que "es prematuro evaluar el impacto económico en la región y la economía mundial". "Dicho impacto dependerá de la magnitud y la duración del conflicto", ha añadido.
En este sentido, el FMI espera ofrecer una evaluación exhaustiva al respecto en su informe 'Perspectivas de la Economía Mundial', que se publicará el próximo mes de abril.