Este lunes se sabrá la reacción de las bolsas mundiales al ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, pero los analistas dan por descontado que supondrá un encarecimiento del precio del petróleo, inestabilidad en los mercados de renta variable y la búsqueda de activos refugio como el oro. O sea, tendrá efectos económicos globales inmediatos y potencialmente profundos. Pero, ¿cuán duradera serán estos impactos sobre la economía?, en esto también se ponen de acuerdo los expertos: dependerá de la duración del conflicto, la respuesta regional y si se interrumpe el suministro energético.
El principal impacto económico será en el campo de la energía. Si el conflicto se mantiene contenido, el efecto sería fuerte pero manejable. Si escala regionalmente o afecta gravemente el flujo de petróleo a través del estrecho de Ormuz, puede desencadenar una nueva crisis económica global. De momento, la administración de Donald Trump ha emitido una alerta para que los buques comerciales, incluso de los de bandera norteamericana, eviten navegar por el paso de Ormuz, el golfo Pérsico, el golfo de Omán y el mar Arábigo, que se mantendrá como mínimo hasta el 7 de marzo.
El estrecho de Ormuz, única salida del golfo Pérsico hacia el mar Arábigo, posee una enorme relevancia estratégica, ya que por sus aguas transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial, además de grandes volúmenes de gas natural licuado, por lo que cualquier alteración en esta vía puede provocar un alza en los precios de la energía y fuertes impactos en la economía global.
Petróleo y energía
El precio del barril de petróleo podría superar los 100 euros tras el ataque a Irán, el tercer productor mundial, que acapara el 10% de las reservas de crudo del planeta. Esto supondría un incremento de más del 37% respecto al precio de cierre del viernes, de 72,48 dólares el barril de Brent, el crudo de referencia en Europa.
El país más perjudicado será China, al que Irán destina más del 80% de las exportaciones. Aunque los países europeos no importan directamente petróleo iraní, el impacto indirecto también puede ser relevante, ya que se trata del tercer mayor productor en volumen de crudo –con 3,3 millones de barriles diarios- dentro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP). Precisamente, este domingo se reúne la OPEP para analizar la situación.
Si el conflicto afectase durante semanas al tránsito por el estrecho, el shock energético podría ser superior a crisis anteriores como la guerra de Irak o la invasión rusa de Ucrania. No sólo subiría el precio del petróleo y del gas natural, sino que se incrementarían los costos de transporte, electricidad y producción industrial.
Inflación global
Un aumento fuerte del precio del petróleo suele traducirse con una mayor inflación en EE.UU., Europa y Asia, lo que conlleva la subida de precios en alimentos y bienes básicos. También presionaría sobre bancos centrales como la Reserva Federal y el BCE para mantener tasas o incluso subirlas. Eso podría frenar el crecimiento económico mundial. Esta semana está prevista una comparecencia pública de la presidenta del BCE, Christine Lagarde, en Bolonia (Italia), así como otra del presidente del Bundesbank, Joachim Nagel.
Mercados financieros
Este lunes, se conocerá la reacción de los mercados. En principio, se esperan caídas en las bolsas, la subida del oro y de activos considerados refugio, y la apreciación del dólar. Los países industriales que sean importadores netos de energía sufrirían más que el resto.
Cadenas de suministro
De entrada, se espera un aumento en los costos del transporte marítimo y de los seguros, así como retrasos en la logística, lo que puede acarrear problemas de suministro.
Compañías aéreas
Los países de la región del Golfo Pérsico cerraron el sábado su espacio aéreo y, en consecuencia, la operativa de sus aeropuertos. Precisamente, el cierre de los aeropuertos, especialmente el de Doha, dificulta las operativas de las compañías que los utilizan para sus escalas técnicas entre Asia y Europa. Esta circunstancia puede afectar a los numerosos visitantes asiáticos y de Oriente Medio que pensaban acudir al Mobile World Congress que empieza este lunes en Barcelona.
Impactos regionales
En Asia, China es uno de los mayores importadores de petróleo iraní, de manera que el conflicto en Irán afecta su suministro energético y puede desacelerar su economía. Japón también notará el impacto.
En Europa, la UE todavía se encuentra en un estado vulnerable tras la crisis energética de 2022, de moda que puede enfrentarse a nueva presión inflacionaria.
En cambio, Rusia puede beneficiarse temporalmente de los precios altos del petróleo, aumentando sus ingresos energéticos.
En Oriente Medio, se espera que Arabia Saudita y otros miembros de OPEP aumenten la producción para estabilizar precios.