Los últimos resultados del Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat) detallan un panorama laboral robusto al final del año 2025, marcado por un crecimiento sostenido de la afiliación a la Seguridad Social. El incremento interanual de 69.370 personas afiliadas en diciembre, que eleva la cifra total a 3.658.505, no es solo un indicador macroeconómico positivo, sino el reflejo de una economía catalana que consolida su recuperación y empieza a mostrar signos de una expansión más amplia y diversificada a lo largo de su territorio. Este crecimiento del 1,9% respecto a diciembre de 2024 habla de un tejido productivo activo, aunque la ligera contracción mensual (‑1,1%) respecto a noviembre recuerda la persistencia de una cierta estacionalidad y la precaución que aún caracteriza el contexto postcrisis global.
Uno de los aspectos más destacables es la capacidad del crecimiento para impregnar prácticamente todo el territorio. El aumento de afiliados es una realidad en todas las comarcas, rompiendo con dinámicas históricas de desequilibrio. En términos relativos, el Baix Penedès (3,6%), Osona (3,3%) y les Garrigues (3,1%) emergen como los motores más dinámicos, sugiriendo una potenciación de las economías locales más allá de los grandes polos urbanos.
A escala municipal, el progreso es aún más evidente: el 81% de los municipios (765) registraron aumentos o estabilidad en la ocupación. La totalidad de las ciudades de más de 50.000 habitantes experimentaron crecimiento interanual, un hecho que subraya la resiliencia y la capacidad de generación de empleo de los entornos urbanos. Manresa y Sabadell (con un 2,8% cada una), Hospitalet de Llobregat (2,7%) y Vilanova i la Geltrú (2,6%) encabezaron esta progresión en las capitales comarcales y las grandes ciudades.
No obstante, la comparación mensual diciembre-noviembre revela un ajuste estacional generalizado, con caídas en 38 comarcas. La Ribera d’Ebre (‑2,1%) fue la más afectada por esta corrección invernal. En un contraste notable, solo cuatro comarcas del Alt Pirineu i Aran, junto con la entidad singular de Aran (que registró un espectacular 12,7%), desafiaron la tendencia a la baja. Este fenómeno puede indicar el efecto de campañas estacionales específicas (como el esquí) o puede ser el reflejo de dinámicas socioeconómicas muy singulares en estos territorios.
Perspectiva de género y edad
El análisis por género muestra una evolución equilibrada, con incrementos idénticos del 1,9% tanto para mujeres como para hombres. Esta paridad en la tasa de crecimiento es un indicio positivo, aunque los datos posteriores sobre jornada parcial revelan que las estructuras de trabajo continúan siendo profundamente desiguales. Territorialmente, las mujeres experimentaron aumentos en todas las comarcas, destacándose nuevamente el Baix Penedès (4,2%) y Osona (3,8%). Los hombres, por su parte, vieron subidas en 39 comarcas, con las Garrigues (4,4%) y, de nuevo, el Baix Penedès (3,2%) a la cabeza.
La estructura por edades de la población afiliada está experimentando una transformación significativa. El grupo con un crecimiento más intenso es el de las personas de 55 años o más, con un incremento del 4,8%. Esta tendencia refleja múltiples realidades: una población que envejece en activo, el levantamiento de la edad de jubilación y, posiblemente, la necesidad de complementar pensiones. El Baix Penedès (7,8%) y l'Anoia (6,5%) son las comarcas con más dinamismo en este segmento. La franja más joven (hasta 29 años) también crece con fuerza (4,4%), especialmente en el Baix Penedès (8,0%), lo que puede ser una señal de incorporación de nuevos talentos y de revitalización del mercado laboral.
En cambio, el núcleo central de la población activa, el grupo de edad de 30 a 44 años, registra una ligera contracción del 0,3% en el ámbito de Catalunya. Este atenuante puede estar relacionado con efectos demográficos (menos población en esta franja), movilidad internacional o transiciones profesionales hacia el autoempleo no captadas de la misma manera por las afiliaciones. Comarcas como el Pla d’Urgell (‑3,3%) y Aran (‑3,1%) muestran las caídas más acentuadas, mientras que el Barcelonès, a pesar de una tasa de crecimiento modesta, añadió 2.375 afiliados en números absolutos, demostrando su peso descomunal en la economía catalana.
La contribución decisiva de la población extranjera
La población de origen extranjero se consolida como un pilar fundamental para el crecimiento del empleo. Los afiliados de nacionalidad extranjera aumentaron un potente 5,0% en el ámbito de Catalunya, con incrementos en todas las comarcas. Destaca de manera extraordinaria el caso de Les Garrigues (12,8%) y La Noguera (10,3%), donde su contribución al crecimiento es decisiva, probablemente vinculada a sectores como la agricultura, la construcción o los servicios locales. En contraste, los afiliados de nacionalidad española crecieron a un ritmo más moderado (1,3%).
El desglose por sectores económicos, analizado a través de las afiliaciones (que pueden incluir personas con más de un contrato), confirma una dinámica expansiva general. La construcción, con un incremento del 3,4%, lidera el crecimiento relativo, un indicador muy positivo sobre la inversión en infraestructuras y la actividad inmobiliaria. La Noguera (8,8%) destaca en este ámbito. El sector de los servicios, que concentra la mayor parte del empleo, creció un 2,1%, con aumento en todo el territorio. En números absolutos, las comarcas del Barcelonès, el Vallès Occidental y el Baix Llobregat acumularon las mayores cifras, mientras que en términos relativos destacaron Osona y la Conca de Barberà (4,1%). La industria (1,0%) y la agricultura (0,4%) completaron el cuadro con crecimientos más tímidos, pero positivos.
A pesar de las buenas cifras cuantitativas, el análisis de la calidad del empleo muestra retos persistentes. En diciembre, casi una de cada cinco afiliaciones por cuenta ajena era a jornada parcial (19,5%). Esta cifra esconde una fuerte disparidad de género: la proporción se dispara al 26,2% para las mujeres, más del doble que la de los hombres (12,9%). Este hecho pone de manifiesto las dificultades de acceso a jornada completa para muchas mujeres, a menudo ligadas a cargas familiares no compartidas. Territorialmente, el Barcelonès (22,2%) y el Solsonès (21,7%) presentan las tasas más altas, mientras que Aran (9,4%) tiene la más baja. La temporalidad también continúa siendo un factor de inestabilidad, aunque con una proporción moderada del 10,0%. Las comarcas con un tejido productivo más estacional, como el Pallars Sobirà (14,7%) y la Ribera d’Ebre (14,3%), muestran las tasas más altas. El Baix Empordà (7,6%) se sitúa en el extremo opuesto.
Dinámica en las grandes ciudades
La observación de los ciclos anuales en los municipios grandes ofrece una visión valiosa sobre los ritmos económicos. El mes de noviembre fue el de máxima ocupación para la gran mayoría de ciudades (19 de 24), a excepción de algunos centros turísticos o universitarios como Girona, Reus o Tarragona, que alcanzaron el pico en verano. Enero, en cambio, fue el mes más bajo para 21 de estas ciudades. El análisis de la oscilación entre el pico y el valle anual muestra situaciones muy diversas: Reus y Tarragona presentan oscilaciones cercanas al 10% y el 8%, respectivamente, reflejando una fuerte estacionalidad, probablemente ligada al turismo y a la universidad. En el otro extremo, Castelldefels y Barcelona muestran una notable estabilidad a lo largo del año, con diferencias inferiores al 3%, lo que habla de economías urbanas diversificadas y menos sujetas a los ciclos estacionales agudos.
En conclusión, el mercado laboral catalán en diciembre de 2025 proyecta una imagen de solidez y recuperación ampliamente extendida. El crecimiento es generalizado, con un papel clave de la población extranjera y de los grupos de edad más joven y mayor. No obstante, la realidad es dual: bajo las buenas cifras globales, persisten retos estructurales como la sobrerrepresentación de las mujeres en la jornada parcial y una temporalidad aún significativa en determinados territorios y sectores. El reto de cara al futuro inmediato será consolidar este crecimiento y, sobre todo, cualificarlo, fomentando una ocupación más estable, con jornadas completas y que permita proyectos de vida sólidos para toda la población activa de Catalunya.